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lunes, agosto 20, 2012

CRYPT INFECTION- Haruspication (EP, 2010)

No es de extrañar que Sevared haya rescatado este disco originalmente autoeditado en el 2010 y lo haya publicado un año después, con ligeros cambios en la portada como la ubicación del nombre del grupo o el tamaño y color del título, pero por lo demás sin ninguna alteración. Lo presentan como EP más que nada, digo yo, porque tiene seis temas, pero con menos de sus 26 minutos de duración otros muchos alardean de “full-lengths”, sin duda les vendría bien tomar nota de lo que es cada cosa a partir de buenos ejemplos como éste.

Y vayamos con la música: nada más comenzar “The one percent” el sonido ya te conquista, con ese bajo tan redondo y prominente, también lo hace el riff, clásico y con armonía típicamente Death, junto a un blast que va a saco desde el principio. Poco después entra la voz y ahí termina la carta de presentación, en apenas veinte segundos. Eso sí que es ir al grano y saber aprovechar el inicio de un disco, momento clave para captar la atención del oyente y cuya importancia no todos los grupos saben ver.

A partir de entonces mantienen estas líneas como base y comienzan a enriquecerlas mediante un amplio repertorio que incluye solos, arpegios agudos, voces más rasgadas, etc., y que en ningún caso se sale de la ortodoxia más puramente Death a la americana. Cambios de ritmo, baterías ultraveloces –pese a ser claramente el instrumento menos destacado-, un bajo que jamás descansa y que además tiene sus líneas propias, riffs de guitarra simples a base de frases cortas, acordes, armónicos o trémolos junto a otros mucho más técnicos dotados de mayor abundancia de notas. Y cómo explotan el juego de las dos guitarras, que se contestan, se doblan o se reparten papeles distintos, especialmente cuando la solista se dedica a sus cosas propias, hasta el punto de que logran hacer de ello un rasgo de estilo  y una seña de identidad.

Puede que el álbum peque de una apariencia un tanto invariable, como si no hubiera grandes diferencias a medida que se suceden los temas, pero las hay, solo que cuesta verlas porque ciertamente el aspecto externo, visto en conjunto, resulta demasiado homogéneo. Pero basta aguzar el oído para descubrir un sinfín de ideas tremendas, sofisticación instrumental, brutalidad y contundencia y en general una elaboración de primera categoría. Un tema como “Genetic defect”, por ejemplo, pasa él solo por todos los elementos descritos y aúna todas las virtudes mencionadas. Seguramente sin tanta acumulación de elementos en todos y cada uno de los temas habrían logrado diferenciarlos más y evitar esa impresión general de cierta monotonía, pero es que de haber sido así, y más aún en un EP de estas dimensiones, estaríamos hablando de la perfección. Todavía no han llegado ahí, pero visto lo visto, apuntan alto.


jueves, abril 19, 2012

WARBEAST- Krush the enemy (2010)

Empecemos por situarnos: WARBEAST hacen Thrash Metal, vienen de Texas, EEUU, y se formaron en el 2008, pero no son ningunos novatos: básicamente el grupo está creado a partir de células de los también tejanos GAMMACIDE y RIGOR MORTIS, ya que incluye al guitarrista Scott Shelby (GAMMACIDE, ex-ROTTING CORPSE, ex-MALIGNANCY) junto al cantante Bruce Corbitt (RIGOR MORTIS, ex-MALIGNANCY) y por sus filas ha pasado el guitarrista Rick Perry (GAMMACIDE). Este álbum en concreto está compuesto íntegramente por estos tres (la alineación actual se completa con el batería Joe González y el guitarrista Bobby Tillotson, a falta de un bajista que sustituya al recientemente huido Alan Bovee, también miembro de GAMMACIDE, cómo no). Se fundaron como TEXAS METAL ALLIANCE en el 2006, dos años más tarde adoptaron el nombre actual y otros dos después el sello discográfico propiedad de Phil Anselmo, Housecore Records, publicaba este su debut.

Tanta información no es gratuita, ya que un grupo con esas coordenadas va a sonar con toda probabilidad a lo que le marcan sus genes, y así sucede. Las influencias de los grupos clásicos están ahí, y el sonido de los álbumes que ellos mismos grabaron a finales de los ochenta es palpable, pero con una dosis de variedad grande -hay ecos de otros muchos pioneros como SACRED REICH, EXODUS o en mayor grado SLAYER- y sobre todo con una vitalidad sorprendente. Aquí no hay lugar para la nostalgia ni se busca recrear el pasado, y si uno no supiera quiénes son los músicos pensaría que se trata de unos recién llegados, aunque tampoco se meten en terrenos modernos ni dados a la innovación. Suenan clásicos pero no añejos. Al mismo tiempo le pegan un buen repaso al montón de grupos de imitadores que saquean aquel legado, suenan tan vigorosos como ellos pero destilan una sabiduría que sólo se consigue, como en su caso, después de haber contribuido a desarrollar y culminar el estilo cuando se creó.

No son divagaciones, es que todo esto se nota de verdad en la música, tanto en la construcción y los arreglos de los temas como en los materiales usados: riffs, líneas vocales, solos, frases de relleno, guitarras dobladas, cambios de ritmo… La energía fluye imparable y a la vez demuestran una solidez compositiva y como instrumentistas que garantiza un conjunto de alto nivel. La producción se mueve en entornos parecidos, ni descaradamente retro ni asépticamente moderna. Y en cuanto a los temas, en muchos momentos le dan una lección a los propios SLAYER, sobre todo en la primera mitad del álbum, donde prevalecen los tempos rápidos y los estribillos efectivos (de ahí en adelante es cierto que se aprecia un cierto bajón de intensidad por parte de los últimos cuatro temas), con momentos estelares en “Scorched Earth policy” y el tema título. Los solos, por cierto, le deben también bastante al binomio KING-HANNEMAN, como se aprecia en “The plague at hand” o en la más ‘exodusiana’ “Stalker”, otro momento en que el disco recupera potencia y vuelve a volar a gran altura.

jueves, abril 12, 2012

SAVAGERY- Volatile (2010)

Desde Los Angeles, California, tierra más propicia para el Glam y el Hair-Metal, vienen estos hispanos con su segundo disco y una propuesta correcta pero desafortunada en varios aspectos. El estilo es Death entre lo americano y lo técnico, sin optar del todo por ninguno de ellos, algo así como un cruce de SPAWN OF POSSESSION y DEEDS OF FLESH pero en versión modesta. Lo que más les va es usar ritmos irregulares y riffs bastante complejos, además de continuos cambios de ritmo (a menudo un tanto disparatados), con un bajo que se muestra particularmente inquieto. Hasta aquí los méritos.

Dicho esto, lo que más lastra el disco es sin duda la producción, totalmente plana, lineal, insípida. El sonido es frío y mecánico, las guitarras están desaparecidas en la mezcla, la batería está demasiado alta -muy especialmente el bombo- y además suena bastante artificial, y para rematar las cosas el espacio estéreo es mínimo (la apertura de los canales izquierdo y derecho). Así las cosas, todo se pone cuesta arriba para sacar un disco adelante con éxito.

Pero es que la parte compositiva tampoco es ninguna gloria: no hay apenas nada memorable en los temas, ninguna idea que destaque, y cada uno de ellos es un batiburrillo de partes inconexas que cambian de la forma más brusca imaginable.  Encima les da por empezar TODOS los temas directamente con la voz y los instrumentos de golpe y a la vez, con lo cual no se percibe cuándo acaban ni empiezan, aunque la razón principal para esto es que ninguno tiene personalida propia frente al resto.

A todo lo dicho hay que añadir la escasa duración de la música, y es que en los 25 minutos que dura el disco meten nada menos que una intro y tres outros que rondan todas el minuto. Este tipo de añadidos son útiles porque aportan amenidad y crean transiciones entre los temas, pero se consigue lo mismo con diez segundos que con cincuenta, o incluso más. Y en todo caso, estas secciones quedan mejor cuando su cantidad y longitud va en consonancia con la duración total del disco, lo que aquí no sucede.

domingo, marzo 25, 2012

PICTURES OF PAIN- The reckoning (2010)


Primer disco completo para estos noruegos tras un par de Demos en los años 2005 y 2006. En numerosos sitios se los presenta como Metal Progresivo, pero quizá no sea lo más acertado, o no en todo momento. Cierto que tienen un aire a formaciones clásicas como FIFTH ANGEL, CRIMSON GLORY o FATES WARNING, pero no llegan ni de lejos a sus complejidades y se quedan por debajo en cuanto a calidad. Lo suyo es Heavy de gesto grandilocuente, sonoridades duras junto a voces melódicas, estructuras ambiciosas y aires épicos, pero tanto como Progresivo... Sería más bien algo como unos QUEENSRYCHE con elementos de JUDAS PRIEST o hasta de HELLOWEEN -quitando su velocidad-, y está más cerca de bandas como METALIUM o MASTERPLAN que de los primeros mencionados. Y de Death nada de nada, por más que haya algunos blasts disperos.

Dicho esto, hay que admitir que el álbum arranca muy bien, de manera convincente, con un sonido magnífico y unos buenos arreglos que dan una gran impresión de conjunto. Guitarras afiladas sirven de base para melodías fantasiosas y de clara capacidad seductora. Pero al mismo tiempo se aprecian ya elementos un tanto "chocantes", básicamente los gritos super-jebis-de-la-muerte -falsete y vibrato incluidos- que no le pegan nada, esa especie de Halford histérico que le quita gran parte de su sofisticación a la música. En general el vocalista se mueve en otros registros, principalmente voces limpias, a veces rasgadas, algún deje a lo Ozzy... variedad tiene de sobra y este es un gran mérito, pero cuanto más se aleja de la chabacanería jebi más gana el grupo entero.

El segundo tema, "Far beyond" es la culminación de todas sus virtudes y un punto álgido del disco. Épica llevada a su máxima expresión, guitarras agresivas y unas melodías sabiamente rematadas en un estribillo antológico. Son más de seis minutos que recorren distintos pasajes, como muestra de la citada ambición estructural, pero no siempre están bien engarzados o contribuyen a crear un diseño homogéneo, carencia que será continua a lo largo de todo el álbum. Y a partir del tercero asistimos a un descenso de la inspiración melódica (recuperada después en "Years of disgrace") y sobre todo a una llamativa repetición de recursos: intercalan una y otra vez pasajes acústicos a los que casi siempre llegan de golpe, vuelven los berridos mezcla de Udo Dirkschneider con Eric Adams, siguen acumulando pasajes inconexos y planteando bruscos cambios de tempo, y la armonía se lleva quizá la peor parte, ya que abusa bastante del VI-IV en modo menor como forma de expresión épica y al final les pasa como a IRON MAIDEN, que las primeras 518 veces tiene su gracia, pero todo tiene un límite.

Los solos de guitarra son un buen punto del disco, y además tienen un sonido rasgado que subraya la gran emotividad con que están interpretados. El resto tiene demasiado de apariencia y le falta contenido. La impresión final es la de un trabajo bastante pretencioso, más dado a querer impresionar que a crear mostrando verdadero talento, y que se presenta como heredero de una tradición a la que en realidad aporta muy poco y de la que se limita a robar unos cuantos clichés ensamblados con poca fortuna.

martes, febrero 14, 2012

THRASHGRINDER- Seeds of revolution (2010)

Tal y como está el panorama de grupos sin inventiva que sacan sus recursos del patrimonio ajeno, esto no es de lo peor que se puede encontrar. La mezcla va a base de un poco de D.R.I. y un mucho de SLAYER, pero al menos sin plagios descarados. Con esos ingredientes lo lógico sería quizá un nuevo “Undisputed attitude”, pero no, lo que sale no tiene tal grado de fusión y cae más cerca del lado típicamente Thrash de Araya y compañía, del cual, por cierto, la voz en particular toma mucho prestado. La grabación es bastante elemental pero por suerte la producción y el sonido cumplen.

Esa inclinación hacia el Thrash más convencional se nota desde el principio y se repite después en cortes como “No surrender” o “Disorder in the court”, mientras que otros como “Self respected” van de uno a otro estilo con suficiente gracia y sin estridencias. Los elementos Crossover son minoritarios a lo largo del álbum, y afloran más en ciertos momentos del tema-título o en los coros de “What are you afraid of?”, lo justo para evitar que el disco acabe siendo otro estéril caso de retro-Thrash clónico.

Es más: a veces sorprenden con ocasionales estampidas de Blastbeats como las de “Invisible war”, la mencionada “No surrender” o la final “System”, con lo que se abren a un registro más moderno y apuntan así la posibilidad de aumentar su catálogo de influencias. Esperemos que caigan en la cuenta y lo exploten de ahora en adelante, porque la baza de estos grupos que no aportan nada propio reside en fusionar lo de los demás con la mayor ambición posible, y estos finlandeses de nombre tan poco ocurrente no han empezado del todo con mal pie.

lunes, febrero 06, 2012

TRANSDIMENSIONS- 2010- ...And the story begins (EP, 2010)

Tal como reza su propia biografía promocional, TRANSDIMENSIONS es un proyecto en solitario que surgió en noviembre del 2008 en la mente de Jorge Gabilondo "Ossian", un joven músico de Pamplona que ha formado y forma parte de bandas de la escena local como KITEEN NUKKUA (Power Metal sinfónico), RAISE AFTER MIDNIGHT (Death Metal) y SEKRETO DE SUMARIO (Thrash-Crossover). Influenciado por multitud de corrientes, decide crear TRANSDIMENSIONS como un proyecto musical que aglutina gran variedad de estilos basados en el Metal extremo y melódico, así como otras influencias de carácter más leve fuera del metal. Las pistas de las canciones de este EP fueron grabadas por Javier Armendáriz en su “home studio”, mientras que la grabación de las voces, así como la mezcla y la masterización, corrieron a cargo de Miguel Santamaría en los On-Off Studios de Berrioplano (Navarra). Las cuatro canciones forman parte de lo que será un disco completo que verá la luz en algún momento del 2012.

Hasta ahí la información promocional y los datos técnicos, y entrando en la reseña del contenido musical lo primero que hay que decir es que este responde a la descripción anterior: Metal variado y concebido desde perspectivas múltiples, con un claro afán de no encasillarse en ninguna tendencia y libre de la rigidez de escuelas inmóviles. Aquí hay tanto voces guturales como limpias, ritmos pesados junto a medios tempos, guitarrazos de riffs cortantes entre melodías de carácter evocador, ambientes épicos que alternan con pasajes más agresivos… La descripción, como digo, se cumple y el estilo se abre a una variada gama estilística, todo un estupendo punto de partida.

Después ese enfoque inicial tiene que plasmarse en temas concretos y en una grabación sonora final, y ahí surgen los puntos flacos. Aclarada la orientación estilística, todo disco se puede valorar atendiendo a aspectos como composición, ejecución y grabación (por eso existen temas inspiradísimos pero técnicamente muy fáciles de tocar -con los  primeros MOTÖRHEAD o VENOM como paradigma-, discos de Metal técnico apabullantes pero sosos y sin gancho, o álbumes que deslumbran en lo uno y lo otro pero arruinados por una infame producción, entre los cuales un claro ejemplo es el “…And justice for all”). A TRANSDIMENSIONS la inspiración se le ha ido por derroteros algo impersonales, y aunque el abanico de influencias es digno de alabar, no ha conseguido dar forma a temas que aporten nada sustancial frente a sus modelos originales ni que generen frases, riffs o estribillos verdaderamente impactantes, cuanto menos memorables.

El ensamblaje de los materiales está hecho con muy buen criterio, eso sí, pero la materia prima no brilla a la misma altura. Es decir, se nota una profunda labor de asimilación de los cánones establecidos desde hace tiempo en el amplio mundo del Metal, en cuanto a arreglos, estructuras, cambios de ritmo, alternancia de voces, etc., patrones que llevan en vigor varias décadas porque otras generaciones de músicos los han ido estableciendo. Pero eso no salva a un disco si la base, que son las ideas, no son igual de buenas. Lo mejor, lo más valioso de cualquier obra, me atrevo a decir que es su parte creativa, no su parte artesanal. Sobre esto cada cual tendrá su opinión, claro, pero visto desde la que yo acabo de exponer, el álbum de TRANSDIMENSIONS se queda a medias.

Aun así hay diferencias entre los cuatro temas: el primero (“Lights in the abyss”) es el que más engancha, y el segundo, llamado “Repression”, tiene más pegada que ningún otro, acercándose al Death más contundente frente a la orientación Melo-Death del resto, pero viene lastrado por algo que se repite en los dos últimos: el estribillo se cae. De hecho, casi ni hay estribillo, y el que hay, al igual que en los otros dos temas, está en la misma o en una tesitura más baja que la estrofa, todo un error de bulto. A cambio, “Repression” tiene una de las secciones instrumentales más potentes y compactas del EP. En “The universal game” tenemos aires casi Viking y guitarras solistas que dibujan un interesante contrapunto melódico con la voz a lo largo de todas las secciones. “Once in the deepest” recupera la agresividad y la contundencia, alternando de nuevo con un estribillo melódico y de voces limpias y ofreciendo un solo breve pero intenso.

La voces limpias, por cierto, son la parte que peor parada sale de la producción, no sólo porque en la mezcla final están demasiado altas, sino porque su sonido parece demasiado “casero”, como si no tuvieran suficiente compresión, con el resultado de que no empastan bien del todo con los instrumentos. La batería es programada -o eso parece a todas luces- pero no hay nada que objetarle porque suena clara y a la vez potente, y de hecho toda la producción tiene un buen nivel, salvo por el punto señalado. El EP, en definitiva, es un buen primer intento, parte de una admirable toma de postura y tiene sobrada ambición de miras, además de un meritorio trabajo de arreglos y producción. Confiemos en que los buenos principios lleven a un final aún superior de aquí a un tiempo.

miércoles, febrero 01, 2012

CLITEATER- The great southern clitkill (2010)

Puro CLITEATER en su línea de siempre, haciendo lo que mejor saben hacer pero aún con más gracia. Esta vez han logrado la producción más metálica de toda su carrera, con un sonido cortante y afilado al estilo de grupos como INFERIA y en las antípodas del sonido pastoso propio de MORTICIAN. El estilo tampoco es el típico Gore-Grind, sino algo que no se pone límites y que no se preocupa por las etiquetas, tan pronto hay acelerones Grind como ritmos pesados tipo Death y hasta riffs y rasgados de guitarra en plan Thrash (como en “Fred Shipman (A sick man)” o “Glory hole”).

Y en todo momento tienen ese gustillo groovy tan atractivo y contagioso y que hace que su música resulte tan entretenida pese a su evidente simplicidad. Mucha variedad de ritmos y velocidades, voz regurgitante mas otra chillona (y hasta una tercera en “In-Diana Jones”), blasts cuando hacen falta y en general cada cosa en su sitio y sin abusar de ninguna. Mantienen también la vacilada del tema “Positive aspects of collective chaos”, que va ya por su parte nº 4, una por cada disco publicado. ¡Y hasta una versión del tema de PANTERA que parodian en el título del álbum! Lo dicho, puro CLITEATER con toda su esencia y más en forma que nunca.

lunes, enero 30, 2012

MAIM- Deceased to exist (2010)

Segundo disco de estos suecos entregados a los sonidos retro de bandas clásicas de su país como GRAVE, DISMEMBER o los primeros ENTOMBED, con una producción acorde con el estilo y en general muy pocas sorpresas. El grupo mantiene la misma formación que en su primer “From the womb to the tomb” de hace un par de años, que es la única que han tenido desde que se crearon hace cinco años.

Como digo, no hay grandes sorpresas, son cuatro chavales haciendo la misma música que seguramente escuchan, la que está por todas partes en su tierra -además con solera, raíces y tradición- y la que sin duda más les gusta. A día de hoy es una música fácil, con unos cánones conocidos por todos y una receta fácil de aplicar, eso es lo que hacen y de eso va el disco. Lo hacen bien y el resultado usa los moldes clásicos y cumple las expectativas, sin más.

Es uno de tantos discos publicados dentro del revival del Death Old-School y desde esos parámetros es un buen entretenimiento, aparte de que la producción ha logrado recrear el sonido y la atmósfera originales con notable éxito. Los temas, por su parte, resultan predecibles pero amenos, tempos rápidos quizá repetidos demasiadas veces, estrofas hechas a base de un riff básico al que responde un breve patrón de la voz, cambios de ritmo al llegar al estribillo, bastante reverb en la voz… nada nuevo, pero la lección la han aprendido bien.

miércoles, enero 18, 2012

TENSION PROPHECY- Riot of sacrificers (2010)

Este grupo viene de Irán, algo que en otro tiempo habría sido una primicia pero que hoy día no pasa de ser una anécdota. Hay grupos por todo el planeta y la conectividad a nivel mundial ha diluido las fronteras estilísticas de cada nación. Además, los hay en todos los países imaginables, puede que más o menos, pero los hay, como DEATHLESS ANGUISH en Arabia Saudí, los extintos UGRA KARMA en Nepal, SEVERE DEMENTIA en Bangladesh o CRACKDUST en Botsuana, por no hablar de países emergentes como la India, donde va habiendo una escena estable con grupos como DEMONIC RESURRECTION, AMOGH SYMPHONY o IIIRD SOVEREIGN. También hay discográficas como Legion Of Death Records que se especializan en grupos de estas procedencias geográficas.

TENSION PROPHECY han logrado fichar con el potente sello ruso Coyote Records para editar su primer disco, y eso muestra ya un afán por lograr una proyección internacional, y a la vez una cierta garantía de calidad en su música. Como decía antes, estilísticamente todo el mundo sigue alguna de las escuelas mayoritarias y establecidas, porque las escenas locales han ido perdiendo entidad, y de igual manera estos iraníes practican un Death Metal desprovisto de folclorismos y raíces étnicas, centrado en la brutalidad y oscuridad propias del género en su vertiente más ortodoxa.

Cambios de ritmo continuos, riffs incisivos, voz gutural, elementos que no se salen de los estándares del género y que conforman un álbum que no es ninguna maravilla pero no está nada mal, aunque la competencia tiene un nivel medio por el estilo y lo del “no lo hacen mal” se puede aplicar a muchos otros grupos. El disco, más dirigido al Death clásico que a los extremismos de reciente creación, pasa por momentos realmente variados en cuanto a ritmos y riffs -el tema “Unleash the fury” es un buen ejemplo-, también hay generosos solos de guitarra y la voz, profunda y poderosa, se mantiene siempre ‘audible’. Incluso el bajo tiene sus momentos para destacar, como al final de “Deadly orison”. Buena producción, con un sonido quizá algo artificial pero que permite distinguir lo que hace cada uno de los integrantes de este prometedor trío.

lunes, enero 16, 2012

CEPHALIC IMPURITY- Unique brute revival (2010)

Hace año y medio se publicaba este disco, el segundo a cargo de estos rusos y un avance verdaderamente abrumador desde su debut "Perverted surgical concept", del 2008, que en realidad parecía casi una caricatura de disco, o en el mejor de los casos una colección de topicazos hechos de la manera más burda imaginable. No sabemos qué les habrá pasado en ese lapso de tiempo, pero la diferencia es abismal, y el salto cualitativo también.

Su segunda entrega rehúye los clichés de tipo gore y prefiere una ambientación fantasiosa y futurista. La música en esta ocasión está a la altura como para ser tomada en serio, y de hecho muestran una admirable madurez a todos los niveles. Se mire como se mire, no deja de sorprender hasta qué punto parecen otro grupo, y siempre para bien. Basta con el principio de "Discordant path" para que quede claro y para que pongan las cartas sobre la mesa con toda la convicción del mundo. A partir de ahí, una avalancha de Death variado, brutal, agresivo y perfectamente trabajado.

Donde más han centrado sus esfuerzos es en el aspecto rítmico, y hay que reconocer que la labor del batería Andrey sobresale por encima de la de sus compañeros. Los temas cambian continuamente de ritmo en medio de redobles y cortes incesantes, y los riffs tienen incluso un sesgo progresivo de vez en cuando. Ahora bien, les falta organizar con total coherencia todo este material, que a veces se les desparrama sin lograr dejar una sensación clara en el oyente, o dando lugar a una música ciertamente admirable pero que no sabemos bien hacia dónde va.

La voz resulta un tanto monótona, más aún en un disco que intenta desesperadamente ser variado, y la duración algo corta (veintinueve minutos, y eso que han regrabado un tema de su anterior disco). Por otra parte casi toda la música es ardua de asimilar no sólo al principio, sino en diversas escuchas, pero de pronto saltan con un tema como "Gruesome splendour", que es igual de valiosos que todos los demás pero bastante más accesible, o hacen lo mismo en ciertos pasajes de "Constant misery" y "Taxidermic insanity", y la conclusión es que aún tienen que definir su personalidad, o al menos equilibrar el papel de las partes más directas en medio de su apuesta por la complejidad.

domingo, enero 15, 2012

DEFACING- Homicidal satisfaction (2010)

Cuando publicaron su primer disco, “Spitting savagery”, en el 2005, ya resultaban ultrabrutales, y cinco años después no han cambiado ni pizca. Por no cambiar, no han cambiado ni la formación del grupo. Y por supuesto, el estilo es el mismo: Brutal Death llevado al límite, casi en las fronteras de lo audible y dentro de la orientación habitual en muchas bandas suramericanas. Realmente donde se llevan la palma es en Colombia, con ejemplos como MELTING FLESH, ANCIENT NECROPSY o CARNIVORE DIPROSOPUS, pero estos chilenos no les andan lejos. Aun así, resultan un poco más comprensibles y se aprecia un intento de crear música algo más técnica, como si se tratara de una revisión de los citados grupos pasados por el tamiz de los primeros CRYPTOPSY.

El contrasentido en esto es que el disco se inclina por una producción y un sonido más propios de otros subgéneros de Death, con guitarras correosas, distorsión pasada de vueltas y un cierto barullo general que aumenta la sensación de brutalidad pero difumina la sarta de riffs y notas con la que ametrallan sin parar. Y ya que hacen una música que en el fondo es tremendamente precisa y en la que todos los instrumentos trabajan incansablemente, no parece muy lógico perder la posibilidad de mostrarlo, ni obligar al oyente a aguzar las orejas o hacer malabares con la ecualización para poder enterarse de todo lo que está pasando.

El apartado lírico y visual tampoco cambia: cierta obsesión con el monotema de los asesinatos (“murder”, “kill”, “homicidal” son palabras que aparecen en varios títulos de temas y en el del propio álbum) que puede llegar a cansar, una evidencia más del apego que tienen a sus raíces. Y por si quedaban dudas, recuperan tres temas de su Demo del 2003 con la que empezaron a aterrorizar al mundo, “The beginning of human cruelty”, un título de lo más apropiado.

miércoles, enero 11, 2012

FUNERAL RAPE- Porn afterlife (2010)

Seguramente lo más notable que han hecho en su carrera FUNERAL RAPE es contribuir a poner en marcha la moda de las portadas con sierras asociadas a genitales femeninos, con aquel “A chainsaw in the cunt” de título explícito y portada no menos ilustrativa. Un disco tosco y primario, aunque a ratos simpático, al que sucedió un “Sexperiment” algo más violento y con mayor presencia de partes brutales, tanto Grind como Deathgrind. Cuatro años después volvieron con este “Porn afterlife”, sin sorpresas ni cambios.

Y de nuevo lo que sale mejor parado son los elementos extramusicales, o quizá ni eso: la portada es graciosa, con otro de sus montajes de imágenes a los que no se les puede negar ser, cuando menos, ocurrentes, como también lo es la contraportada y su imagen de una monja con expresión a medio camino entre la sorpresa escandalizada y las ganas de sumarse a la fiesta. Pero esta vez ni siquiera los títulos -otro elemento no musical que en este género puede tener casi tanta importancia- resultan imaginativos, o al menos especialmente depravados, lo que sería otra posible vía de interés. Y las intros, tres cuartos de lo mismo: previsibles, facilonas y repetitivas.

La música, por desgracia, cumple también estos tres rasgos, y al final nos quedamos con que todo el conjunto es de lo más soso que uno puede encontrar en este estilo, hecho sin ideas y sin ninguna demostración de ingenio. Es más, parece que se complacen en ser más ramplones y elementales que nadie, porque agresividad como tal tampoco es que haya, sólo un aire de zafiedad orgullosa que llega a aburrir al cabo de poco tiempo.

jueves, octubre 20, 2011

VASTATOR- Machine Hell (2010)

VASTATOR vienen de Chile, se formaron en 1985 pero a pesar de su longevidad no publicaron su primer disco completo hasta su más reciente fase, la que se inicia con el nuevo milenio. Después hubo un segundo disco (“Hell only knows”) y el año pasado publicaron el tercero. Como en todo, respecto a este “Machine Hell” habrá gustos diferentes y margen para amores y desamores, pero en lo que a mí respecta tengo claro que refleja los peores rasgos del Heavy Metal, con muy pocas de sus virtudes.

Tanto la música como la voz se mueven en el estilo del Heavy ochentero más acerado, sin llegar a ser Speed. Pero dentro de cualquier género se pueden hacer las cosas con más o menos clase, y este disco lo hace con muy poca, dando buen ejemplo de los tópicos más trasnochados y hasta cutres del ilustre HM de toda la vida. La voz… en fin, Halford sólo hay uno, y nunca ha chillado con ese vibrato histérico tan artificial y tan irritante. O pensemos en Bobby Ellsworth, o hasta en Dan Beehler. Y muchos otros ha habido menos conocidos que lo hacían igual de bien, en grupos como KEEL o como los WARRIOR del “Fighting for the Earth”, pero el sesgo chabacano que se marca aquí la voz es francamente ridículo, particularmente en los agudos, por supuesto.

Y la música no se queda muy lejos: el rollo pseudo-épico y los cuernos al viento y todo esto queda muy bien cuando lo hacía DIO, o LOUDNESS, o unos OMEN, o los primeros MANOWAR, pero cuando se desvirtúa en una caricatura de sí mismo llega a ser grotesco, como ocurre aquí. En el Heavy español ochentero andamos sobrados de ejemplos, pero es que hasta unos EVO o unos PANZER tenían bastante más clase. Por otra parte, el propio estilo del grupo no parece muy definido, porque van de un lado a otro sin crear una identidad sonora reconocible. Ese mismo extravío se nota en la instrumentación y los arreglos, en cosas como el bajo, que tan pronto es limpio como distorsionado, o en una serie de intros, instrumentales, pasajes con piano, voces engoladas, interludios de batería o partes medio líricas que en vez de aportar variedad crean un sinsentido permanente.

La cosa mejora un poco en el tema “X-terminate”, que sin ser especialmente sofisticado al menos resulta neutro y soportable. Pero luego llegan los temas con letras en español y entonces, aparte de recuperar la vena más cutre de su estilo, nos asaltan con todo eso de los “juramentos de fuego” y “el infierno que se desata” y demás motivos jebiorros de pura cepa y ya sí que no hay por donde cogerlo. Vivian Campbell se fue de DIO a DEF LEPPARD cansado de tantos cuernos y tanta parafernalia y tanta pose. No quiero ni pensar cuánto habría durado aquí.

martes, agosto 30, 2011

SERRUCHO- Zombifikatus estis (2010)

Este es uno de esos discos que despista y que es mucho más de lo que parece, pero a la vez todo lo que parece. En principio es un desparrame de vísceras, sangre, Grindcore desquiciado y letras delirantes con títulos como “Mil muertos aserrando frenillos” o “Los fist fucking del Doctor Serrucho”, y musicalmente una orgía de chillidos, guitarrazos y blastbeats.  “Puro, sádiko y enfemizo zombified grindcore”, como dicen ellos. Y lo es a rabiar y hasta sus últimas consecuencias, pero también es mucho más.

Todo suena rápido y cortante y la agresividad te da en la cara desde el principio, pero también hay chicha en la música y no se limitan a hacer el cafre sin más, evitando caer en la excesiva simpleza de otros colegas del género. Riffs y ritmos variados, cambios de tempo sencillos pero eficaces, unas melodías de guitarra dobladas de vez en cuando, dos voces -gutural y rasgada-… la fórmula perfecta para resultar amenos durante treinta temas y sin renunciar a la esencia del Grindcore más genuino y despiadado.

Más aún, la música flirtea a menudo con otros estilos y hay pasajes que tienen un cierto carácter de Death melódico, sobre todo cuando aparecen las mencionadas frases de guitarra armonizadas pero también en algunos riffs. Entre eso y el doble ataque vocal, el disco parece a ratos una mezcla del “Slaughtercult” de EXHUMED y del “Unhallowed” de THE BLACK DAHLIA MURDER, o algo equidistante entre ambos. Y al añadirle algún efímero solo, arreglos discretos pero efectivos, samplers y ocasionales bases techno pero sin abusar y unas intros sabiamente elegidas y que no se pasan de duración, han logrado un conjunto impecable y han demostrado que se puede hacer el animal y hacer buena música a la vez.

Capítulo aparte y digno de admiración son las letras: los títulos van todos en la línea de los mencionados, con perlas como “La feria de la karne podrida”, “Masturbazión anal con un tampax usao” o “Despieze de maskotas”, pero concretamente estos tres hablan del 11-M, la telebasura y la experimentación con animales, y a lo largo de los demás tocan temas comprometidos como el maltrato a las mujeres, la drogadicción, la pederastia y hasta la escena metálica extrema, pero todo presentado bajo la apariencia de un simple cómic sanguinolento. De nuevo hay mucho más de lo que parece a simple vista, pero también abundan las letras que directamente son sólo una fantasía gore de vísceras y masacres, así que, como en el apartado musical, hay de todo y todo bien hecho.

Antes aludí a las intros y no quiero pasarlas por alto, porque en este disco además de ser cortas están fenomenalmente integradas con la música, tanto por su sentido como por el momento y la forma en que se funden. Y luego hay puntazos descacharrantes como el unir el “Hey! Ho! Let’s go!” de los RAMONES con el riff inicial del “South of Heaven” de SLAYER y que quede bien en medio de un tema furiosamente Grind. O fumadas como el interludio “Belzebú, el gran enemigo del Cielo”, más ejemplos del gran ingenio que demuestran a lo largo de todo el disco.

Y por último creo que también hay que elogiar el hecho de que se han currado un disco doble, o lo que en vinilo sería un disco doble: una hora y diez minutos de música, treinta temas todos a la misma altura de inspiración y todos igual de válidos y sin rellenos, una especie de “…And justice for all” en versión Death/Grind y a la española. No hay que andarse por las ramas con este tema: un disco de veintitrés minutos no es un disco, y en unos tiempos donde parece que con media hora los grupos ya han cumplido tenemos a estos tíos ofreciendo a la gente todo lo que tienen (incluso aunque cinco temas sean versiones). Y no es que por meter más temas un disco sea mejor, por supuesto, pero cuando un grupo está a tope de creatividad y de resultados como SERRUCHO, es admirable que lo den todo, porque perfectamente podrían haber sacado un disco de 35 minutos y dentro de un año otro igual, y no lo han hecho. Qué demonios, están dando dos por uno de un producto de alta calidad, qué más se puede pedir.

La única pega de este formidable disco es que la mezcla no está bien compensada y hay un claro desequilibrio entre los instrumentos, especialmente las voces, demasiado por debajo de la música, y la batería va y viene pero en general también le falta presencia. El resultado es cierto barullo que le sienta muy bien a la brutalidad de la música pero que hace perder detalles en un disco que tiene muchos. Y las voces, por otra parte, casi nunca se entienden, y eso que “cantan” en español, pero en gran medida es resultado de la mezcla. Es lo único que empaña este álbum portentoso, plagado de talento a la vez que de furia y que admite tantas formas distintas de percibirlo, escucharlo y disfrutarlo.

viernes, julio 29, 2011

GUTTED (Hun)- 2010- Mankind carries the seeds of Hell

Los húngaros GUTTED regresan con su tercer ataque mortal de Brutal Death, esta vez algo menos marcado por la irregularidad rítmica en beneficio de la ultra-brutalidad, también algo más inteligible y en general bastante más completo. No se salen de su estilo y siguen creando una música destructiva como pocas, que se sitúa en los límites de la complejidad y la técnica unidas al salvajismo más atroz. Pero por encima de su anterior “Human race deserves to die” ahora han logrado sonar un poco más comprensibles, sólo lo justo para no dejar de hacer el bestia pero permitir al oyente que se entere de algo de lo que está pasando.

Tras su debut “Defiled” hace una década, engendraron el mencionado segundo opus, emparentado estilísticamente con monstruosidades como DEATH DU JOUR o los primeros EMETH, pero ahora han optado por poner una pizca de orden en aquel caos y el resultado es verdaderamente demoledor. Blasts estratosféricos y casi permanentes y riffs que viajan a la velocidad de la luz, todo con una producción superior y un sonido bastante apropiado. En realidad ahora son más veloces que antes, pero siguen arrastrando en parte la dificultad de percibir en su música una clara sensación rítmica, la presencia de acentos, algún patrón identificable y bien marcado.

Ese es el principal factor que hace necesarias no unas pocas, sino unas cuantas escuchas para poder retener algo, y la verdad es que el disco acaba siendo apto sólo para amantes de esta especial radicalización del Brutal Death llevado a su extremo. Y, por paradójico que resulte, al final lo que consiguen es exigir una atención muy pormenorizada y ofrecer un tipo de placer un tanto intelectual y no tan visceral como otros subgéneros de Death Metal. Aun así, hay pasajes en que bajan el pistón y producen ritmos reconocibles y más inmediatos (la final “The fountain” compensa mucho el balance total), pero en general es un hecho objetivo que abusan de los blasts, y aunque este álbum supone su obra más equilibrada, aún podrán superarse en próximas ocasiones.

jueves, julio 21, 2011

DELTA CEPHEID- Entity (2010)

Desde Alemania llega este exponente de Death contemporáneo con estructuras enrevesadas. Ellos mismos se definen como Death progresivo en su página web, pero no creo que esa denominación sea en todo momento la más acertada: desde luego no es lo más importante del mundo ponerse puntillosos definiendo un género, pero sí es útil para el lector saber a qué nos referimos al mencionar uno u otro (o a qué se refiere el propio grupo, como en este caso), y el disco está plagado de cambios de ritmo y secciones distintas, ciertamente, lo que le da un carácter continuo de complejidad, pero no toda la música “compleja” o enrevesada es progresiva.

Su complejidad consiste precisamente en acumular y acumular partes que poco o nada tienen que ver entre sí y sorprender al oyente con cambios bruscos y hasta inverosímiles, pero no logran crear temas coherentes, estructuras unitarias, algo que cuente una sola historia en lugar de enlazar un montón de fragmentos dispersos. Uno se pierde si intenta llevar la cuenta de las velocidades, ritmos y riffs por los que pasa cada tema, pero si fuera por eso entonces también DYING FETUS serían Death progresivo, y en realidad buena parte del Death es de por sí complejo y enrevesado.

Por zanjar la cuestión, si al hablar de grupos progresivos nos referimos a un estilo vanguardista, me vienen a la cabeza los belgas IN-QUEST, los canadienses AUGURY, los italianos SADIST o por supuesto UNEXPECT, y si nos referimos a grupos con largos desarrollos instrumentales pensaría en HIERONYMUS BOSCH, FRACTAL POINT, LYKATHEA AFLAME o evidentemente CYNIC y ATHEIST, todos ellos alejados de este “Entity”. DELTA CEPHEID ofrecen una amalgama de pasajes contrastantes donde los rasgos de progresividad son los compases y ritmos irregulares, el uso de algunas disonancias y un trabajo bastante cuidado de guitarras rítmicas.

Ahí sí que consiguen resultados verdaderamente brillantes: cada guitarra suena por un canal y cuando cada una se dedica a una frase o riff distinto el juego es interesante y además muy bien conjuntado. Lástima que no lo exploten más a menudo. Aun así, siendo esta su mayor virtud, el resultado es quizá demasiado intelectual y ofrece un tipo de disfrute ocasional y muy poco inmediato, que es en general lo que le sucede a todo el álbum, sobre todo oyéndolo entero de un tirón.

miércoles, julio 13, 2011

ILLIDIANCE- Damage theory (2010)

Parece mentira que con lo que ha subido el nivel musical en las últimas décadas se sigan publicando engendros como este disco, un híbrido monstruoso de melo-Death con bases Techno y ramalazos Emo en el que no hay nada, absolutamente nada, que pegue ni con cola. Y lo dice alguien que aprecia sobremanera las fusiones y la mezcla de géneros, pero cuando la mezcla no pega, no pega y punto.

Pero no es sólo eso, es que encima el grupo no da la menor señal de variedad en sus composiciones: todos los temas, TODOS, siguen literalmente el mismo patrón, el mismo orden, los mismos tempos, las mismas armonías, el mismo giro melódico al llegar el estribillo, los mismo coros “malotes” respondiendo en éste… Pero si hasta los temas “I want to believe” y “Fading away” empiezan igual: tras los 26 segundos de intro de este último, son idénticos salvo por el ritmo de la batería. Y cuando un grupo se autoplagia dentro de un mismo disco creo que todo queda dicho.

Y volviendo al estilo y a la “composición” de los temas, que es lo verdaderamente sangrante: ¿en qué estaban pensando? O simplemente ¿se han creído un cruce de TOKYO HOTEL y SONIC SYNDICATE? Porque por muy simplones y escasos de méritos musicales que sean estos dos grupos, no se les puede negar el poder de seducción y los muchos méritos comerciales que les han hecho tener éxito, cada uno a su nivel. Pero es que ILLIDIANCE son unos horteras de cuidado y tienen un mal gusto supremo. ¿Acaso sueñan con que les fiche NUCLEAR BLAST, creen que van a ser los próximos FILTER, ALL ENDS o MNEMIC, o qué tenían en la cabeza cuando grabaron esto? Y evitaré compararlos con IN FLAMES, porque la sola mención sería ofensiva para los suecos.

En una cosa tengo que corregirme: el tema “CyberGore generation” es más rápido que los demás y presenta, por tanto, un momento de variación frente a la monotonía permanente. Pero poco importa, sobre todo ante aberraciones como los teclados de “Infected”, de auténtica vergüenza ajena incluso aunque los hubieran parido en plenos ochenta con un Casiotone, que en realidad es lo que parece que han hecho. Por más que lo escucho no doy crédito, de verdad, y no consigo entender cómo este es ya su tercer disco ni cómo puede haber una discográfica que se ofrezca a publicarlo.

jueves, junio 23, 2011

ANAL CUNT- Fuckin' A (2010)

Sin haberlo previsto, este disco de los dioses del ruido y la ofensa quedará como el testamento de Seth Putnam, recientemente fallecido, aunque aún habrá un capítulo póstumo de su degeneración porque antes de morir dejó grabadas sus partes en un disco al que falta por añadir las de Josh Martin, que creo que está en la cárcel. Ese capítulo final volverá a consagrarse al Noisecore o al Noisegrind que tan terroríficamente desplegaron en discos intratables como “Everyone should be killed” o “It just gets worse”, mientras que este penúltimo estallido de locura consistió en una ristra de parodias extremas sobre los tópicos del “Cock-Rock” y las bandas angelinas, con un soporte musical nuevamente inclasificable.

No es lo más excéntrico que han hecho musicalmente -en eso se lleva la palma sin duda “Picnic of love”- y tampoco lo mejor, porque el disco entero lo pueden haber compuesto perfectamente en un fin de semana, aparte de que hay unos cuantos riffs que recuerdan a varios clásicos heavys, o será que de puro simples se confunden con casi cualquier cosa que ya exista de antes. Es como un cruce de SAXON en versión simplista, los MOTÖRHEAD más metálicos, una pizca de POSSESSED e incluso algo de los propios MÖTLEY CRÜE del “Shout at the Devil”, pero todo en plan sucio y salvaje y puestos de coca hasta las orejas.

Riffs típicos del Heavy Metal más burdo, chillidos propios del Grind, sonido cafre, actitud punk y letras que rozan el delito público. Porque en ANAL CUNT las letras siempre han sido un cincuenta por ciento de su esencia, y esta vez no iba a ser menos, con sus burradas de siempre pero puestas en boca de un rock-star que suelta perlas como “You said you're eighteen but you're only twelve”. Y qué otro grupo puede rimar cuatro líneas seguidas terminando todas con la palabra “Ass” y que tenga gracia, o hacer que la propia mujer de Seth encarne en el estribillo de “Yay! It’s pink!” a una grupi tonta y menor de edad enculada y golpeada hasta sangrar.

Pero la parodia sigue durante todo el disco, con títulos como “Whiskey, coke and sluts”, “Fuck Yeah” o “I wish my dealer was open” (tema musicalmente distinto al resto y que cierra el álbum con cierto desasosiego), el cual en realidad viene a hablar de lo mismo que el “Dr. Feelgood” de MÖTLEY CRÜE pero en versión cruda y sin su halo de glamur, o esa frase en “Loudest stereo” donde dice que lo va reventando a base de “Anal Cunt, Buckcherry and Mötley Crüe”. En lo musical hay hasta una reminiscencia, casual o no, en el principio de “Hot girls on the road” del “Red hot” de la banda de Nikki Sixx, incluido en su segundo disco. Y por supuesto la portada, en la que roban aquella del “Too fast for love” y hasta el logo del grupo para reírse en su mismísima cara.

Aun así siempre hay algo macabro y turbador en cada disco de ANAL CUNT y precisamente más cuanto mayor es su apariencia de broma, porque conociendo sus adicciones, excesos y demás, no se sabe muy bien dónde acaba la burla y empieza la realidad. En todo caso, oír una vez más a Seth Putnam gritando como un enfermo desquiciado durante media hora siempre merece la pena. Y no habrá muchas más oportunidades.

viernes, junio 10, 2011

ORIFICE- These are the flowers that I love to smell (2010)

Este es un disco extraño y se pueden decir de él cosas bien distintas. Por empezar con alguna, diré que si no fuese por el tema “Pop that cherry” y un par de momentos más, sería un disco de los que van enseguida al montón de los prescindibles, un entretenido pasatiempo que dura lo que dura el propio CD y ya. O también se puede decir que lo más ingenioso que tiene es el título y la portada, mientras que la música cae en terrenos demasiado vulgares y no les llega a la altura. En principio estos ORIFICE tienen todas las papeletas para ser un grupo ideal en directo, perfecto para hacer el bestia con la peña pero cuyas grabaciones no pasan de tener interés más que para sus amigos, familiares y otras víctimas propiciatorias. Y sin embargo, aun siendo cierto todo esto, la cosa no es tan sencilla.

Antes de entrar en materia, una breve introducción biográfica: el grupo se creó en el año 2004 y en un principio contaba con dos personas, una de ellas fue sustituida y un año después, al abandonar también este sustituto, el grupo se redujo a un solo miembro. Tras una interminable ristra de Splits, Demos, CDRs, Casetes y algunos discos completos, en el 2009 finiquitaron el proyecto. Al año siguiente el sello ucraniano Eclectic Productions reeditó con portada y diseño nuevo este larga duración originalmente publicado en el 2007.

Tratándose de un grupo de Porno-Grind no pueden presumir de exceso de imaginación –de mérito musical ya ni hablamos-, porque se quedan a medias en todo lo que hace interesante el género, como el sentido del humor, una buena dosis de excentricidad o directamente la depravación más extrema, sin que tampoco se les pueda reprochar que lo hagan mal. Sus ingredientes son riffs facilones, ritmos básicos y una instrumentación de andar por casa. Y así siguen durante casi veinte minutos, pero luego llega “Pop that cherry” y de repente parecen otro grupo: percusiones exóticas y ambiente bailongo introducen un riff resultón que pronto desemboca en un torbellino de blasts ultrasónicos, guitarras infrahumanas, dos voces que lo destrozan todo, ruidos sin otro sentido que amontonar caos… Ojalá todo el disco fuera así.

De hecho retoman esas coordenadas un par de veces más, en “Wanga” y en “Nelson de la Rosa”, aunque sin tanto énfasis. Pero el caso es que son capaces de hacerlo, y eso nuevamente me despista, porque durante la mayoría del tiempo se limitan a riffs simplones y ritmos regulares y, sin embargo, esos pocos temas tienen fuerza real. Además el disco va mejorando en cuanto a variedad a medida que se acerca al final, en el sentido de que en cada tema hay continuos cambios de ritmo y de voces y nunca dejan que ninguna parte se alargue demasiado ni se repita. Trabajando con unos materiales tan básicos es lo más a lo que pueden aspirar, y ciertamente eso lo hacen muy bien. También son comedidos a la hora de añadir intros, outros e inserciones varias, y las escogen más por su gracia que por su contenido escatológico, como en “The grampa” o “Zombies”, y destacan sobre todo cuando los samples se integran con el propio tema, como en “Jodleporn” y “Farmer kid”, de lo más logrado de todo el disco.

24 temas y casi una hora de duración no es algo frecuente en este género y puede ser un inconveniente o bien lo contrario, pero como nadie nos obliga a oír el disco entero me inclino por lo segundo. Si se piensa bien, viene a ser como dos CDs cortos seguidos, así que me parece estupendo que se sientan espléndidos y metan tanto material, que ya me encargaré yo de hacer mi propia selección según el día, el tiempo disponible o el humor con que me pille. Este es otro factor que no me deja formarme una opinión negativa sobre el disco. Y en último término lo que más cuenta es que el puro placer del sonido resulta altamente disfrutable: el registro grave, la distorsión opaca y crujiente, la voz cavernosa y gutural, el conjunto de brutalidad primaria es en sí mismo un gusto, y aunque decir esto equivale en parte a admitir el “cualquier cosa vale”, pues… mira, sí, en este caso ¡hasta eso cuenta!

miércoles, junio 08, 2011

ATHEIST- Jupiter (2010)

No voy a ceder a la tentación de hablar del pasado de ATHEIST ni a comparar este disco con sus primeras y muy influyentes publicaciones de hace veinte años. Más que nada porque no creo que haga falta. Cada disco tiene sentido por sí mismo y este “Jupiter” no necesita ser puesto en la balanza frente a sus predecesores, no rinde cuentas a su propio pasado y no se plantea quedar bien ni cumplir las expectativas de nadie. Además sería imposible en un caso como éste cumplirlas al cien por cien y no defraudar a nadie: hagan lo que hagan despertarán antipatías, si cambian porque cambian y si no, por no hacerlo.

Todo consiste en escuchar el disco pensando que se trata de cualquier otro grupo, por ejemplo uno desconocido, y tendremos una visión poco o nada condicionada. Desde ese punto de vista, estamos ante un álbum moderno, novedoso, que se mueve en un estilo perfectamente actual, un trabajo razonablemente complejo pero sin pasarse y sin abusar de la técnica. Tiende hacia ritmos sutiles pero no demasiado entrecortados, de hecho una vez que pasan los dos primeros temas abunda en tempos rápidos hasta el punto de abusar de ellos. Estructuras variadas y cambiantes y un estilo general que los sitúa más en el Progresivo que en el Técnico completan el panorama.

Se trata de un disco muy coherente, muy homogéneo, y por ello mismo muy honesto, al margen de gustos personales, que son otra historia. Lo cierto es que no se les puede achacar que estén intentando resucitar viejas glorias o que el disco sea excesivamente pretencioso. En realidad es incluso poco ambicioso, dada la capacidad instrumental que posee el grupo y el tipo de música que, si hubieran querido, podrían haber desplegado. Pero eligen no hacerlo en favor de la música y de las ideas, y eso es un gran punto a su favor.

Aquí no hay devaneos jazzísticos ni exhibiciones de técnica instrumental, sólo el gusto por componer música y crear temas. Aunque si no hay jazz ni samba ni acrobacias tampoco hay mucho Death Metal. Ni mucho ni nada, en realidad, es Metal sin más, con aires de VOÏVOD, DEATH o CYNIC, las citadas inclinaciones progresivas y una gran intensidad en la ejecución, pero no pertenece a ningún subgénero del universo extremo. Es un trabajo maduro que ofrece -y necesita- una larga serie de escuchas, un disco plagado de detalles y, sin duda, la obra de unos músicos solventes y experimentados.

Ahora bien, aunque apuesten por las ideas antes que por la técnica, de lo primero andan escasos: los riffs son poco directos y de una regularidad rítmica que aburre, los temas no tienen la suficiente personalidad propia y se desfiguran unos frente a otros (con honrosas excepciones como “Faux King Christ”), muchos cambios resultan poco naturales e incluso chocantes, porque no se sabe bien a qué vienen, y algunas partes se pueden volver algo cargantes, aparte de que la voz lo es casi de forma continua. Y luego está el mencionado uso y abuso de velocidades rápidas, que se repite en la mitad de los temas, incluso en varios seguidos, lo que hace aún más difícil que tengan su propia identidad.

Está claro que saben tocar, componer y presentar unas producciones de alto nivel y factura totalmente profesional, pero los temas de “Jupiter” parecen a ratos una colección de ideas secundarias abandonadas tras las sesiones de algún disco de primera línea, quizá no deslumbrante pero al menos sí más ingenioso.