Mostrando entradas con la etiqueta Noruega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noruega. Mostrar todas las entradas

jueves, enero 02, 2014

DRAGGING ENTRAILS- Landfill of the butchered (2013)


DRAGGING ENTRAILS son un grupo con una hasta ahora corta trayectoria, formados en el 2011 en torno a Mats y Martin Funderud de los noruegos KRAANIUM (aquí con sus nombres reales), en guitarra y voces respectivamente, a quienes se une desde Estados Unidos como segunda voz Jaymes Grundmann, berreador y multiinstrumentista pluriempleado en bandas todas de parecido pelaje, como NEPHRECTOMY o EXPURGATE entre muchas otras, y que ha pasado también por las filas de ENTRENCHED INGURGITATION, amén de otras cuantas. La sección rítmica se cubre con dos miembros de PARASITIC EJACULATION, Josh Schwartz al bajo y Donovan Dettle a la batería, el primero de ellos además ex-NEPHRECTOMY.

Lo primero que hay destacar, por tanto, es que estamos entre gente habitual del mundillo, músicos experimentados que van y vienen de una formación a otra y en cada cual hacen más o menos lo mismo, aunque por suerte con diferencias, como en esta ocasión. El segundo punto reseñable es que la alineación consta de una sola guitarra pero de dos vocalistas, una idea que va ganando adeptos poco a poco y que en el caso de DRAGGING ENTRAILS encaja a la perfección, como enseguida veremos. Y una tercera y última cuestión antes de entrar en faena es que el bajo y la batería del álbum no los grabaron los actuales músicos, sino dos que a día de hoy forman parte de DEVOUR THE UNBORN, otro grupo de coordenadas similares aunque bastante más burdo.

La principal aportación de este disco y del grupo en sí es haber bajado los tempos de las partes Slam hasta niveles de lentitud casi propias del Doom, y de paso haber reducido la presencia de esos insufribles ritmillos entrecortados, a veces casi espasmódicos, de los que tanto abusan las bandas de Slam y a los que muchas recurren sin ningún atisbo de personalidad. Aquí sólo asoman algunos de vez en cuando al principio de los temas, o durante más tiempo en “Embryopaste lubrication”, pero por lo general las cosas van por otro lado. Lo que les gusta son las partes ultrapesadas y ralentizadas al límite, como en la mayoría de “Meat cleaver d-cupitation” (al principio se cuelan todavía los ritmillos típicos), en todo “Defile the disabled” y “Misogynistic clitoral flaying”, en el final de “Infatuated labia disgorgement”, en la parte central de “Leper cunt” o en tantos otros momentos. El resultado es aplastante, sencillamente bestial, y cuanto más simple lo hacen más espantoso suena.

El uso de una sola guitarra, como decía, encaja de maravilla con este estilo que eleva la simplicidad y la fuerza a protagonistas absolutos, pero en lo que no sacan todo el partido posible es en el aspecto vocal. Hay grupos que con un solo vocalista tienen más variedad de registros y de timbres que ellos, y no se entiende que no  aprovechen mejor el contar con dos, tanto en la diversidad de sonidos como a la hora de ponerlos a gruñir a la vez, cosa que hacen muy poco. Una pena, la verdad. Esto, junto a la muy escasa duración (unos diecinueve minutos de música en ocho temas, que alargan mediante dos ambientaciones introductorias colocadas en sendas mitades del álbum, ambas típicas y previsibles), es la mayor pega que presenta este debut de DRAGGING ENTRAILS, pero tratándose de un primer intento hay que valorar más sus puntos positivos, como son reforzar uno de los pilares del género y aportar al mismo tiempo un pequeño destello de personalidad.

domingo, septiembre 22, 2013

BEATEN TO DEATH- Dødsfest! (2013)

Esto debe estar entre lo más vanguardista ahora mismo en Grindcore, una mezcla de brutalidad, innovación y melodía que no se parece a nadie: así los promocionan y desde luego lo son. Lo que no son es un experimento ni una excentricidad gratuita, y tampoco un batiburrillo de estilos distintos metidos con calzador. En realidad los elementos que ponen en juego son sólo tres o cuatro, nunca se alejan hacia subgéneros que pudieran resultar chocantes y, aunque derrochan ingenio y variedad, tienen personalidad propia y son fácilmente reconocibles. Todas esas son las claves que hacen a BEATEN TO DEATH tan especiales.

El asunto de la melodía es el más comentado en los medios y seguramente el que más llama la atención en las primeras escuchas, por ser novedoso y también porque es el que primero muestran al empezar el disco: bajo el extraño título de “Vulpes Vulpes, Mustela Lutreola, Praedium”, el primer tema entra a saco con una bonita melodía de guitarra sobre una armonía diatónica y a la vez un blast brutal y unos gritos histéricos, menudo comienzo. Luego hay partes contrastantes, cambios de ritmo, nuevas melodías, más gritos… Y el resto del álbum sigue ese patrón de no dar descanso al oyente y de alejarse de las convenciones más trilladas del género.

A medida que caen los temas se descubre que lo de la melodía no es para tanto. Está claro que es lo que más destaca, porque esto es Grindcore y la melodía en principio le es ajena, pero no es lo que más utilizan y no es la base de su estilo. Lo más peculiar aquí es que nunca tiran de la fórmula clásica de ‘riff básico + blast’ y hala, a correr, tipo TERRORIZER y primeros NAPALM DEATH, que por aquel entonces estaba bien pero que casi treinta años después está más que gastada. Guitarras y batería trabajan juntas para diseñar los riffs, los ritmos y los cambios, que a su vez son distintos para cada tema y que se pasean sin complejos por el Grind, el Death y hasta por ambientes Groove.

Junto al mencionado primer tema, otros que hacen un uso intensivo de la melodía serían el socarronamente titulado “True Norwegian Internet Wetal Warrior”, “Døv, Døvere, Død”, “Nazi slippers” y “The flesh prince with swell hair”, a veces con demasiado parecido entre dichas partes melódicas. Pero ya, el grueso de la música descansa en otros recursos y hay grandes temas que amplían notablemente la cantidad y presencia de éstos, como “Dødsfest!” y “Obliteration of Nekromantheon”. El disco termina con el áspero e incómodo “Vinni Butterfly”, tras poco menos de veinte minutos de locura comprimida.

viernes, mayo 24, 2013

BURZUM- Sôl Austan, Mâni Vestan (2013)

Éste no es un disco más de BURZUM, sino una serie de piezas instrumentales que ha usado, enteras o en parte, como banda sonora de la película “ForeBears”, realizada por Marie Cachet y el propio Varg Vikernes. Visto el ritmo anual de publicación que ha cogido últimamente, quizá veamos aún en este 2013 un nuevo disco “normal” de tan peculiar personaje, pero por ahora, como digo, éste no lo es. El título significa “Al este del sol, al oeste de la luna” y, según su autor, se trata de un álbum conceptual acerca de “un descenso en la oscuridad y el consiguiente ascenso de vuelta hacia la luz”.

No estamos propiamente ante música ambiental, sino ante una colección de miniaturas cada una con su construcción e identidad propias. Muy livianas, eso sí, pero piezas individuales todas ellas. Cada una está organizada en torno a una melodía principal (en menor medida la primera, “Sôl Austan”, y la número nueve, “Heljarmyrkr”), por lo general simple y fácil de recordar, incluso pegadiza (la del segundo tema, por ejemplo, aparece de nuevo en el séptimo). A esta melodía se añaden otros pequeños motivos que la complementan, o se crean varios planos que se superponen discretamente, rehuyendo siempre todo asomo de densidad o complejidad, pero logrando amenos intercambios tímbricos.

Como digo, no es música ambiental en el sentido de “atmosférica”, es decir, a la manera de esas obras que tienen más contenido de sonidos y ruidos diversos que de música como tal, con la intención de recrear una situación física. Sí tiene, desde luego, un carácter ambiental en la medida en que está destina a crear un clima, un ambiente, una sensación general. Pero esto ha sido una constante en las últimas ediciones de Vikernes, así que en ese sentido se mantiene su línea expresiva.

El ambiente que se construye a lo largo del disco es sosegado, no exactamente evocador ni nostálgico, sino simplemente apacible. La instrumentación, punto fuerte de este tipo de obras, no está mal, es variada y oportuna, pero en los últimos cuatro temas los sonidos "espaciales", que en realidad están presentes desde el principio pero sin llamar demasiado la atención, comienzan a tener una relevancia grotesca, casi ridícula, muy especialmente en los temas octavo y noveno. Entre esto y el mencionado hecho de que el tema nueve apenas tiene sustancia, este acaba siendo el momento más flojo de todo el disco. Otras carencias de estos últimos temas son que se pierde la gracia rítmica que hacía tan amenos los primeros, y que disminuye mucho la presencia de "instrumentos" graves (salvo en el penúltimo, “Mâni Vestan").

Pese a tener cierto encanto, el disco da la impresión de haber sido hecho un poco deprisa. Casi siempre es difícil asegurar que detrás de un disco haya habido o no precipitación, pero a veces la impresión es clara, y en este caso yo diría que las cosas se podrían haber rematado con más esmero y que el disco, por mucha simpleza y capacidad de sugestión a la que aspire, parece un poco tosco. En cualquier caso, no puede ser considerado más que como un trabajo menor, porque eso es lo que es, y desde ese punto de vista es agradable y hasta tiene cierta cualidad hipnótica. Ideal para oírlo de fondo mientras uno se encarga de tareas que no requieran mucha concentración, o en un momento de sosiego, un remanso de paz, o un interludio entre platos de un menú más intenso.

martes, junio 19, 2012

VIRUS- The agent that shapes the desert (2011)


VIRUS es un proyecto de Carl-Michael Eide, inquieto multiinstrumentista noruego que toca y ha participado en numerosas bandas bajo seudónimos como Czeral, Exhurtum o Aggressor, siendo la principal de ellas seguramente AURA NOIR. En VIRUS le acompaña a la batería Einar Sjursø, y su colaboración se plantea como la continuación del grupo de Black Metal vanguardista VED BUENS ENDE que ambos compartieron a mediados de los 90. Aquí las referencias Black se han diluido tanto que ya no cabe hablar de Black de Vanguardia, ni tan siquiera de Post-Black. Es más bien un Rock experimental con atmósfera siniestra y ecos lejanos de Metal.

El elemento clave con el que construyen su música es la disonancia. Sin llevarla a límites desagradables o estridentes, consiguen que tenga un alto poder de sugestión y la capacidad de crear ambientes opresivos. Ese gusto por la disonancia lo concretan en el uso de acordes aumentados y disminuidos, que en muchos momentos traen a la cabeza las sonoridades de VOIVOD, así como cromatismos, escalas atonales o cualquier otro recurso armónico o melódico que les sirva para dicho fin. El ritmo y la instrumentación se mueven en parámetros más normales, regularidad en el primer caso y formación de trío guitarra/bajo/batería en el segundo, a la que se suma una voz entonada con oscuros acentos casi teatrales.

Las influencias les vienen de los grupos en que ambos músicos han trabajado bien juntos o bien por separado, lo que también puede aplicarse al bajista de sesión del álbum, el también multiinstrumentista Bjeima, que aquí realiza una asombrosa labor. Otras influencias pueden ser ARCTURUS, ULVER o los mencionados VOIVOD, junto a resonancias de bandas como DEATHSPELL OMEGA, SHAOLIN DEATH SQUAD o hasta FAITH NO MORE. Pese a esto, VIRUS no despliegan un gran abanico de ingredientes musicales, insisten más de la cuenta en su premisa básica y al cabo de un rato caen en una cierta monotonía. Al margen de que el disco no es fácil de desentrañar ni de paladear por su inusual propuesta, cada tema gana mucho por separado, mientras que la sucesión de todos ellos se vuelve un poco gris. Pero quien sepa disfrutar de sus raros frutos encontrará indudables atractivos a los que volver una y otra vez. Personalmente me quedo con el tema “Red desert sun”, uno de los que presenta más contrastes y variedad y a la vez uno de los más vigorosos.

viernes, junio 08, 2012

KRAANIUM- Post mortal coital fixation (2012)


Tercer disco de los noruegos y primero para Comatose tras abandonar la escudería española Pathologically Explicit Recordings. Siguen con su apuesta por el Brutal Death cruzado con Slam, o más bien con la suma de las dos. Todos los temas alternan una y otra casi por igual y en ambos registros se esfuerzan por sonar inteligibles y alejarse de las zonas más cabestras y zotes del género. Así pues, parece contradictorio que después no aprovechen mejor sus recursos musicales o que no busquen algo más de “sutileza” –entiéndase bien en el contexto de hacer el bestia-. El disco no está mal, e incluso tiene unos cuantos aciertos, pero se queda a medias y tiene potencial para haber llegado más lejos.

Comenzando por los méritos: el que primero llama la atención es el sonido, muy logrado, crepitante, ruidoso, denso, orgánico… Todo perfectamente compactado pero a la vez cada instrumento audible por separado, y el conjunto con pegada y potencia. Seguramente es lo mejor del álbum, pero claro, empezar por una afirmación así no pinta muy bien para lo que queda por venir.

El bajo, como decía, se distingue sin problema al tiempo que está bien empastado con el resto, pero como contrapartida se limita a doblar las líneas de las guitarras sin aportar nada propio (salvo algún pasaje como en “Baptized in boiling sewage” y algún otro momento aislado). Más “pros”: la batería suena a las mil maravillas, pero como “contra” su ejecución es tremendamente monótona y apenas sale de los patrones básicos. Pro: los temas alternan partes pesadas y rápidas, lo que le da variedad; contra: repiten la fórmula en todos ellos, con lo cual no sólo pierde efectividad, sino que se vuelve previsible y le quita identidad personal a cada tema, aparte de que ninguno ofrece nada especialmente memorable. Además, casi todos los riffs pivotan alrededor de la misma nota, con lo que cuesta distinguirlos entre sí. Otro ‘contra’ sin ningún ‘pro’ a cambio: la voz tiene UN único registro.

Aparte del sonidazo, lo mejor del disco viene cuando la batería y las guitarras trabajan juntas en la construcción del riff, en lugar de que la batería sea un simple pegote acoplado de fondo, como en “Compulsive mutilation disorder”, o cuando inventan interesantes juegos rítmicos como en “Bursting rectal sores”. Otros momentos destacables son las guitarras en la parte central de “Sculptures of perverse suffering” cuando cada una ejecuta una parte diferente, pero lo insólito de este giro demuestra que en general desaprovechan el hecho de contar con dos guitarras.

Por lo demás, el resto de riffs caen en el anonimato y podían estar en cualquier trabajo de grupos compañeros de discográfica como ABORTED FETUS, o de los ABOMINABLE PUTRIDITY que ellos mismos versionan para cerrar el álbum, u otros muchos grupos también rusos que pululan por sellos como Coyote o Inherited Suffering. Al menos KRAANIUM han tenido el buen criterio de no racanear con los temas ni rellenar con intros inacabables, las tres que hay son cortas, el tema introductorio es instrumental y la citada versión viene cuando ya han entregado diez cortes de cosecha propia. Un ‘pro’ sin ningún ‘contra’ que reprocharle.

domingo, mayo 20, 2012

BURZUM- Umskiptar (2012)

A disco por año, Varg Vikernes va ya por el tercero desde que retomó intensamente la actividad musical con “Belus” e inauguró esta nueva etapa, sin duda coherente y de alta calidad, aunque difícilmente innovadora, más aún en un músico que fue todo un pionero y un modelo de individualidad. Veinte años después nadie puede tomar en serio sus proclamas de que vaya a crear un nuevo género o refundar el que contribuyó a establecer, pero sí cabe esperar que produzca discos honestos con los que prolongue su legado.

Y esto lo vuelve a conseguir con “Umskiptar”, título que significa “Metamorfosis”, pero que, lejos de aludir a un cambio de orientación musical, procede de “un concepto estoico del cambio con raíces profundamente europeas (es decir, paganas); este concepto fue elegido en un mundo que se dirige a una nueva Era Glacial, y puede por tanto ser visto también como una crítica de todos los movimientos políticos populares de nuestra era de mentiras”, como explica él mismo. Las letras están sacadas en su totalidad del poema nórdico “Völuspá”.

El álbum, más largo que sus dos predecesores, ofrece nueve temas –aparte de una breve intro y una outro bastante más larga, como ya sucediera en esos discos- que abarcan más de una hora de música marcadamente atmosférica. En ese sentido se mantiene el rumbo de su actual propuesta, más centrada en los valores ambientales que en la fiereza o la agresividad. Temas largos, riffs obsesivos, repeticiones interminables que se metamorfosean mediante sucesivas y pequeñas variaciones, ritmos constantes sin más cambios que algunos parones… todo está concebido para dar forma a una música tremendamente emocional, más cercana a una oscura expresividad pagana –con novedosos ecos Viking- que a la crudeza propia del Black de otros tiempos.

La sensación de oscuridad es constante, y por momentos hasta opresiva. El carácter ambiental no consiste en que la música sea “inofensiva”, dulce o pacífica, sino en crear una densa cortina de sonido que llega a ser hipnótica. Es cierto que hay temas más meditativos y calmados como “Esteem”, “Black from the south” o, sobre todo, “Golden age”, pero también hay atisbos de agresividad en “Honour” (grito desgarrado incluido), con sus impetuosos rasgados de guitarra y sus amenazantes voces. Lo que todos tienen en común es ese carácter mastodóntico, esa montaña de sonido que levantan, la invitación a sumirse en esta especie de ritual que supone “Umskiptar”.

También, por supuesto, diversos elementos musicales concretos. Aparte de la estructura básica ya comentada, el usar siempre medios tiempos o incluso tempos muy lentos, o el recurrir varias veces a compases ternarios, con el consiguiente aire medieval que proporcionan (“Elven dance” –y sus reminiscencias de ENSLAVED-, “Deities”, “Gallow forest”). Riffs simples, arpegios casi constantes, líneas vocales melódicas y otras simplemente habladas, ausencia de teclados… Los temas más serenos prescinden de la batería y consiguen así potenciar el halo de hechizo de una música en la que cobran importancia los silencios y el propio paso del tiempo. Si uno es capaz de dejarse cautivar y se sumerge en sus esotéricas profundidades, descubrirá su alto poder sugestivo e incluso una buena cantidad de matices.

Porque afortunadamente el disco está grabado con notable sentido de la expresividad, con la gama de sonido, fraseo y dinámica propios de una música dotada de sentimiento. Tanto la ejecución como la producción permiten que haya relieve, cambios, que la música viva y respire, lo que unido a la insistencia en las repeticiones y al monolítico diseño de unos temas que serpentean a lo largo de varios minutos de duración, consigue crear la ansiada sensación de encantamiento. Otro elemento fundamental es la variedad vocal, que, como el propio Vikernes se encarga de explicar, en este álbum es más importante que en ningún otro. Y desde luego cumple su palabra, porque variedad vocal hay para dar y regalar, salvo por el registro rasgado y chillón, cuya única y discreta presencia se da en el mencionado “Honour”. En el resto despliega un enorme abanico de voces limpias, susurrantes, arrastradas, levemente angustiosas, declamativas o dotadas de otros diversos acentos, a veces superpuestos con muy bien criterio. Al margen de la poca originalidad y de que sea un disco que no aporta nada relevante ni al género ni a la carrera de su autor, está lleno de valores incuestionables y ofrece una experiencia auditiva verdaderamente intensa.

lunes, abril 23, 2012

FESTER- A celebration of death (2012)

Por más que lo intento y por más que oigo este disco no logro encontrarle el atractivo por ningún lado. De entrada, el espantoso sonido de batería arruina la posibilidad de disfrutar del conjunto, y aunque te empeñes en dejarlo a un lado e ignorarlo, es imposible, está ahí y condiciona toda la experiencia. Evidentemente, un mal sonido no se carga un disco, y menos aún si sólo se da en uno de los instrumentos, pero en este caso contribuye bastante. Se hace difícil crear un ambiente sonoro cautivador, capaz de transportarte, y la oscuridad de la música parece más bien tosquedad y escasez de medios. Porque la producción considerada en general también deja bastante que desear, el bajo distorsionado, que podría aportar una interesante dimensión, está demasiado enterrado, y otros recursos para crear variedad y tensión, como las frases solistas de guitarra que complementan a las rítmicas o la superposición de texturas en las secciones intermedias, están poco aprovechados. Al final parece que estemos oyendo una grabación donde el guitarrista ha ido apuntando sus riffs, sus ideas, a la espera de conformar un disco de verdad en algún momento.

Y si hablamos de la parte creativa tampoco hay mucho donde rascar: ideas ramplonas, tempos que en lugar de ser tortuosos por su lentitud son más bien aburridos por su falta de vigor, duraciones exageradas para composiciones sin ningún relieve expresivo, repeticiones innecesarias, temas como “The black tower” plagados de armonías anticuadas, otros simplones a más no poder como “Metalized”… Hay momentos más convincentes, como el juego de voces de “A face for a funeral” o las siniestras estrofas de “March of death”, pero poco más salvable. Rematan la jugada con una remezcla techno del primer tema, “Rites of Ceres”, a cargo de Mortiis, a la que han titulado “Rites of Mortiis”. Para entonces el disco ya ha superado los cincuenta minutos, o sea que no se le puede achacar que esté puesta de relleno ni para completar la duración. Tampoco creo que los fans del Darkwave vayan a encontrar atractivo este disco, porque no se mueve en esos terrenos, pese al sonido, las repeticiones, los tempos arrastrados o el ambiente opresivo, más bien es Death/Black planteado de forma bastante desafortunada y realizado aún peor.

domingo, marzo 25, 2012

PICTURES OF PAIN- The reckoning (2010)


Primer disco completo para estos noruegos tras un par de Demos en los años 2005 y 2006. En numerosos sitios se los presenta como Metal Progresivo, pero quizá no sea lo más acertado, o no en todo momento. Cierto que tienen un aire a formaciones clásicas como FIFTH ANGEL, CRIMSON GLORY o FATES WARNING, pero no llegan ni de lejos a sus complejidades y se quedan por debajo en cuanto a calidad. Lo suyo es Heavy de gesto grandilocuente, sonoridades duras junto a voces melódicas, estructuras ambiciosas y aires épicos, pero tanto como Progresivo... Sería más bien algo como unos QUEENSRYCHE con elementos de JUDAS PRIEST o hasta de HELLOWEEN -quitando su velocidad-, y está más cerca de bandas como METALIUM o MASTERPLAN que de los primeros mencionados. Y de Death nada de nada, por más que haya algunos blasts disperos.

Dicho esto, hay que admitir que el álbum arranca muy bien, de manera convincente, con un sonido magnífico y unos buenos arreglos que dan una gran impresión de conjunto. Guitarras afiladas sirven de base para melodías fantasiosas y de clara capacidad seductora. Pero al mismo tiempo se aprecian ya elementos un tanto "chocantes", básicamente los gritos super-jebis-de-la-muerte -falsete y vibrato incluidos- que no le pegan nada, esa especie de Halford histérico que le quita gran parte de su sofisticación a la música. En general el vocalista se mueve en otros registros, principalmente voces limpias, a veces rasgadas, algún deje a lo Ozzy... variedad tiene de sobra y este es un gran mérito, pero cuanto más se aleja de la chabacanería jebi más gana el grupo entero.

El segundo tema, "Far beyond" es la culminación de todas sus virtudes y un punto álgido del disco. Épica llevada a su máxima expresión, guitarras agresivas y unas melodías sabiamente rematadas en un estribillo antológico. Son más de seis minutos que recorren distintos pasajes, como muestra de la citada ambición estructural, pero no siempre están bien engarzados o contribuyen a crear un diseño homogéneo, carencia que será continua a lo largo de todo el álbum. Y a partir del tercero asistimos a un descenso de la inspiración melódica (recuperada después en "Years of disgrace") y sobre todo a una llamativa repetición de recursos: intercalan una y otra vez pasajes acústicos a los que casi siempre llegan de golpe, vuelven los berridos mezcla de Udo Dirkschneider con Eric Adams, siguen acumulando pasajes inconexos y planteando bruscos cambios de tempo, y la armonía se lleva quizá la peor parte, ya que abusa bastante del VI-IV en modo menor como forma de expresión épica y al final les pasa como a IRON MAIDEN, que las primeras 518 veces tiene su gracia, pero todo tiene un límite.

Los solos de guitarra son un buen punto del disco, y además tienen un sonido rasgado que subraya la gran emotividad con que están interpretados. El resto tiene demasiado de apariencia y le falta contenido. La impresión final es la de un trabajo bastante pretencioso, más dado a querer impresionar que a crear mostrando verdadero talento, y que se presenta como heredero de una tradición a la que en realidad aporta muy poco y de la que se limita a robar unos cuantos clichés ensamblados con poca fortuna.

miércoles, marzo 21, 2012

DEAD TO THIS WORLD- Sacrifice (EP, 2011)


DEAD TO THIS WORLD es el grupo del exbajista de IMMORTAL, Iscariah, y "Sacrifice" es su nuevo EP tras el álbum completo del 2007 "First strike for spiritual renewance". Producido por la propia banda (que se completa con el guitarra Skyggen (GORGOROTH, TORTORUM), el bajista Thurzur (TAAKE, GAAHLSKAGG) y M:A Fog (ex-MORTUARY DRAPE, BLACK FLAME) a la batería), este trabajo es una pequeña pero mortífera dosis de buen Black/Thrash. Directo, accesible y tan malévolo como cabe esperar de su artífices. Se hace corto, y eso que dura unos nada despreciables 25 minutos, lo que viene a ser un halago y también una prueba de sus virtudes. Cautivadoras melodías guitarreras entre riffs sencillos pero imaginativos, unos arreglos satisfactorios y una más que correcta producción dan a este disco una dimensión más propia de los grandes formatos que de los habitualmente modestos EPs.

El tema-título "Sacrifice" tiene un estribillo adictivo, tanto en la parte instrumental como en la vocal, y de nuevo deja claro que lo que mejor se les da a estos noruegos es dar con ideas efectivas. Aquí no hay exhibición instrumental ni pirotecnias huecas, pero sí mucha inspiración y un sentido clásico de cómo componer buenos temas. Los demás tampoco se le quedan a la zaga al mencionado, aunque "Death courageous" parece perder fuerza por momentos y quizá le perjudica su monotonía rítmica. La versión del "The malefice" de los chilenos PENTAGRAM marca un curioso punto de inflexión, dada su diferencia estilística. Y rematan el EP con "Altar of Mahakali" y sus cinco minutos de pesadez y esoterismo (los últimos tres son en realidad una outro medio ambiental unida al propio tema). El álbum ha sido publicado como Digipack-CD y como vinilo negro de 180 gramos incluyendo un póster DIN A3.

domingo, enero 29, 2012

NEKROMANTHEON- Rise, vulcan spectre (2012)

En el debut de un grupo se les pueden perdonar ciertas cosas, y hasta se les concede el hablar de “homenaje” en lugar de plagio. El beneficio de la duda, confianza en el futuro, tiempo para que maduren… esas cosas. Cuando en el segundo disco hacen exactamente lo mismo, la cosa queda muy clara y ya no hay más que esperar por su parte. Pero es que encima en este caso no hacen lo mismo, sino peor. Su debut de hace dos años al menos era entretenido, resultón, tenía su gracia y servía para pasar un rato de caña facilona si uno era capaz de sobreponerse al expolio de SLAYER y KREATOR en sus primeros tiempos. Ahora son aún más burdos, el disco es más tosco y repetitivo y al plagio ya no queda más que llamarle por su nombre. De verdad, que hagan una banda de versiones.

lunes, septiembre 12, 2011

OBTAINED ENSLAVEMENT- Centuries of sorrow (1994) 2011 Reissue

El sello holandés Vic Records ha reeditado este portentoso disco que durante muchos años estuvo fuera de catálogo y del cual no se hacían nuevas reimpresiones. Ahora por fin recibe el trato que se merece y que está a la altura de su fantástico contenido musical. No se entiende que alguien haya tardado tanto en dar el paso, ya que se trataba de una de las obras supremas del Black Metal, un objeto de culto quizá no muy conocido por las grandes masas pero decididamente toda una joya, una gema oculta, una maravilla que ahora tendrá la oportunidad de poder ser conocida y valorada por quien aún no la conozca.

Al margen de que el grupo lo fundara Pest de GORGOROTH a finales de los 80, la contribución de OBTAINED ENSLAVEMENT ya solo por este disco no se puede pasar por alto. Salió en el año 1994 y marca todo un paradigma de Black primitivo, corrosivo y desquiciado, con todo su despliegue de voces agónicas, riffs funestos, melodías emblemáticas, ritmos épicos junto a terribles estallidos de velocidad, arpegios, blasts, pesar y muerte a partes iguales en un disco cuya escucha supone toda una aventura para los sentidos y el espíritu.

Y ocupándonos ya de la propia reedición, que en realidad es de lo que trata la reseña, hay que decir que… le ha faltado poco para alcanzar la perfección, la misma que sin ninguna duda atesora el álbum original. Han añadido -remasterizadas- las dos Demos del 92 y el 93, de seis temas cada una de ellas, con lo que el disco ofrece 21 temas en una hora larga de música y, sobre todo, brinda la ocasión valiosísima de escuchar al grupo haciendo Death Metal cavernoso y gutural antes de cambiar de estilo, todo un documento impagable.

Lo malo, la decepción y la gran ocasión perdida, es que el “libreto” ni siquiera es tal, sólo es una hoja doble con unas notas de agosto del 2010 a cargo de Pest y la lógica lista de créditos y datos técnicos. Se supone que hay unas “rare pics”, pero son pequeñas y tampoco son nada del otro mundo, y sobre lo del “new artwork” que pregona la misma pegatina promocional… no veo qué ventaja supone, más bien al contrario: la portada original, aun siendo casi igual, tenía un aire más sobrecogedor, y el reborde labrado también le daba cierta maléfica majestuosidad. Creo que no han podido conservar el diseño original por problemas de concesión de derechos, vale, pero el logo… ¿por qué cambiar el logo, aunque sea mínimamente? ¿por qué “aclararlo” y hacerlo más legible, por qué quitarle esa fascinante reminiscencia que tenía del de los primeros NAPALM DEATH y unía a los dos grupos en un mismo aura de genuinos y oscuros pioneros, lo que en verdad eran ambos?

Pero lo peor no son esas “minucias” casi decorativas, sino sobre todo el no haber hecho un libreto extenso que dé cuenta de la biografía del grupo, traiga las letras de los temas e incluya fotos verdaderamente impactantes, como mínimo. Era el momento perfecto y lo han desaprovechado. Y además: estamos en el año 2011 y no se puede ignorar el hecho fundamental de que los “discos” deben ofrecer más que un contenido musical que, como todos sabemos, tiene vías mejores para ser transmitido.

martes, julio 19, 2011

VREID- V (2011)

Quinto disco, como no podía ser menos con este título, de los WINDIR post-Valfar: VREID. Un álbum que se mueve en un estilo poco común, con una base instrumental prácticamente Heavy (entre otras varias orientaciones) y una voz que marca el vínculo más estrecho que mantienen con el Black. Entre una y otra fluyen como por arte de magia inclinaciones hacia el Death melódico, partes Black más convencionales, fragmentos gloriosamente épicos y viajes hacia paisajes sonoros de lo más variopinto.

El resultado es una música con una notable ambición estilística y que no se pone ningún límite previo. Hay riffs agresivos, melodías de guitarra dobladas, pasajes acústicos, algunos blasts, arreglos de cuerdas, frases de órgano, minuciosas líneas de bajo (“The blood eagle”) e igualmente una gran diversidad de ambientes, atmósferas y sensaciones, aunque prevalece el tono entre épico y pagano muy por delante de tendencias violentas, siniestras o diabólicas propias de otros exponentes del género. Como decía, el elemento que subraya con más fuerza la procedencia Black es la voz, pero incluso esta alterna en casi todos los temas con voces limpias, aunque de forma breve y esporádica (“The sound of the river”, “Fire on the mountain”, etc.).

Hecha esta descripción general del estilo hay que aclarar que, si bien en sí mismo es toda una virtud, la validez de los temas siempre va más allá del propio género, incluso cuando de entrada es uno tan fértil como el de este disco. Y en ese sentido hay quizá varios momentos en que la intensidad decrece, y no me refiero a los pasajes más líricos o soñadores, cuya eficacia para resaltar la dinámica de la música y crear contrastes es fabulosa, sino a otros en los que hay un abuso al repetir riffs, o una cierta monotonía rítmica, o ideas melódicas un tanto endebles.

Hay momentos brillantemente inspirados, como la apertura con “Arche”, pero otras muchas veces prevalece su habilidad como compositores sobre la inmediatez de las ideas, la chispa, el fogonazo genial de inspiración, y así es como logran sacar adelante, por ejemplo, los diez minutos largos de “The others and the look”, a base de veteranía y experiencia. En todo caso, se trata de un disco de una enorme riqueza, personal, honesto y hecho con esmero y enorme gusto por los detalles.

miércoles, abril 27, 2011

NEKROMANTHEON- Divinity of death (2010)

Curioso disco: los quince primeros segundos parecen el principio del “Kill’ em all”, nada que objetar sobre eso porque tampoco es nada del otro mundo. Luego el siguiente minuto y medio es el principio del “Hell awaits”, con sus mismos ritmos y sus riffs casi iguales y su mismo cambio final al desembocar en la parte rápida y principal del tema. Esto ya empieza a oler mal. Pero es que lo que viene después sigue en la misma línea: refrito del tema de SLAYER sólo que con una voz más bronca y oscura y menos agresiva, pero los cambios, las líneas vocales, los riffs con trémolos de una nota… todo es demasiado parecido como para pasarlo por alto.

En realidad el riff principal de este tema, cuando empieza la parte rápida, se parece más a los del “Pleasure to kill”, y de hecho el resto del disco se dedica a hacer esto mismo, escupir riffs sacados de los primeros dos discos de KREATOR y cruzarlos con SLAYER, voz macarra aparte. No está mal, veinticinco años después y a alguien se le ocurre que puede estar bien imitar, plagiar o robar precisamente a los grupos más emblemáticos, pioneros e influyentes de la música extrema de ambos lados del Atlántico y, no ya que no se va a notar, sino que es un buen planteamiento. Supongo que, al igual que a los miembros de la propia banda, habrá gente a quien también se lo parezca.

Temas como “Cry havoc”, “Alcoholy terror” o “Lex talionis“ hacen poco o ningún favor al disco y al propio grupo. Sí, todo suena muy intenso y dan caña por un tubo, pero no hay absolutamente nada valioso en lo que se refiere a composición de temas propios, a la faceta creativa del grupo, y no veo qué sentido tiene montar un grupo con tal intención en lugar de hacer una banda de versiones.

lunes, enero 10, 2011

HIDEOUS DEFORMITY- Defoulment of human purity (2010)

mala.
Para ser un disco de Technical Brutal Death, este “Defoulment of human purity” logra un equilibrio prácticamente óptimo entre ambas tendencias. No es uno de tantos álbumes en los que la exhibición de habilidades técnicas se queda en sí misma, sino que aquí parece que, efectivamente, “sirve para algo”. Se trata de músicos con un evidente dominio técnico que lo usan para crear temas, no para lucirse sin más. Cuando la cosa va por ahí la destreza instrumental es una ventaja, en la medida en que les proporciona recursos con los que pueden componer y tocar lo que les venga en gana, que es lo que hacen estos noruegos, pero sin asfixiar la música ni embotar al oyente.

En principio recuerdan a grupos tipo SPAWN OF POSSESSION, DOMINION o AEON, por citar a vecinos escandinavos, o incluso a los giros que han dado en sus últimos discos otros como ABYSMAL TORMENT, SEVERED SAVIOR o INCINERATE, ampliando el arco geográfico. Pero una serie de escuchas más detenidas revelan bastantes aspectos en los que HIDEOUS DEFORMITY suenan más accesibles. En su caso resulta una virtud, porque cada escucha es distinta a la anterior, se reconocen elementos, se recuerdan partes, llegan a enganchar y al final se les coge gusto. Es decir, lo que no ocurre con otros discos del género en los que no hay forma de retener nada por más veces que uno los escuche. No tiene mucho sentido grabar partes tan infinitamente enrevesadas que parecen concebidas para no distinguirse unas de otras, y este disco, por suerte, está muy lejos de caer en esa trampa.

Por supuesto que se lucen, porque pueden y porque para eso hacen Technical Death, pero, por ejemplo, un tema como “Asphyxiated by humanity” empieza con una serie de riffs contundentes, técnicos pero pegadizos, un ritmo pesado y regular, con acentos que permiten seguir la música sin problema e incluso acompañarla físicamente; cuando la velocidad se acelera, todas estas características se mantienen, luego vuelven a tempos más lentos con los que retoman el hilo del tema, e incluso hay una frase que de puro pegadiza parece querer ser una especie de estribillo (ocurre lo mismo en “Hideous ones” o “Awaiting decomposition”). En medio hemos atravesado por breaks, blasts, riffs saturados de notas, arpegios de bajo, dobles bombos imposibles… y todo ejecutado con absoluta precisión.

Lo mejor es que todos estos rasgos se pueden hacer extensivos al conjunto del disco, tanto los de la parte “accesible” como los de la vertiente técnica. Por lo demás, algunos aspectos son mejorables, como la voz, a la que sin duda le falta profundidad, o el sonido de batería, quizá algo parecido a una batería programada, sin serlo (la producción en general resulta algo fría y muy poco dinámica, un riesgo más que afronta habitualmente el género). Y, desde luego, la duración del disco: los temas duran de media poco más de tres minutos cada uno, lo que es de agradecer dentro del estilo si, como en este caso, saben aprovecharlos, pero sólo hay siete temas, a los que suman una versión de sus compatriotas CADAVER, de manera que la música propia que ofrecen no llega ni a los 24 minutos. Ya que es su primer disco y con él se dan a conocer, parece una oportunidad desaprovechada, y si no, es que intentan colar un EP como larga duración, práctica que cada vez parece más frecuente. Cualquiera de las dos opciones es