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sábado, febrero 18, 2012

HUMAN ERROR- 10 reasons to kill your boss and destroy the whole world (EP, 2011)

Crust acelerado sin mayores pretensiones, once minutos y medio de descontrol y caña en una decena de temas cortados todos por el mismo rasero, siguiendo una onda más punk/hardcore que NAPALM DEATH, por citar la referencia más habitual, y que ciertamente no llegan a Grindcore salvo en momentos como “Grinding down the business metal”. Una especie de DISCHARGE o GBH algo más violentos, pero ni por asomo parecidos a REPULSION, por seguir con nombres clásicos.

Tiran siempre del esquema básico de empezar el tema con un riff -a cual más simplón-, añadirle una batería rápida y acoplar unos berridos rabiosos que incitan a destrozar la habitación y pegarse con el primero que pase (o directamente hacer lo que propone el título del EP). Bronca y violencia durante un rato, todo muy básico, muy elemental y sin ninguna sofisticación. Da para un entretenimiento o un desahogo y se acabó. En ese sentido cumple, pero no va más allá y tampoco invita a pensar que pudieran defenderse dignamente en un larga-duración.

viernes, julio 29, 2011

GUTTED (Hun)- 2010- Mankind carries the seeds of Hell

Los húngaros GUTTED regresan con su tercer ataque mortal de Brutal Death, esta vez algo menos marcado por la irregularidad rítmica en beneficio de la ultra-brutalidad, también algo más inteligible y en general bastante más completo. No se salen de su estilo y siguen creando una música destructiva como pocas, que se sitúa en los límites de la complejidad y la técnica unidas al salvajismo más atroz. Pero por encima de su anterior “Human race deserves to die” ahora han logrado sonar un poco más comprensibles, sólo lo justo para no dejar de hacer el bestia pero permitir al oyente que se entere de algo de lo que está pasando.

Tras su debut “Defiled” hace una década, engendraron el mencionado segundo opus, emparentado estilísticamente con monstruosidades como DEATH DU JOUR o los primeros EMETH, pero ahora han optado por poner una pizca de orden en aquel caos y el resultado es verdaderamente demoledor. Blasts estratosféricos y casi permanentes y riffs que viajan a la velocidad de la luz, todo con una producción superior y un sonido bastante apropiado. En realidad ahora son más veloces que antes, pero siguen arrastrando en parte la dificultad de percibir en su música una clara sensación rítmica, la presencia de acentos, algún patrón identificable y bien marcado.

Ese es el principal factor que hace necesarias no unas pocas, sino unas cuantas escuchas para poder retener algo, y la verdad es que el disco acaba siendo apto sólo para amantes de esta especial radicalización del Brutal Death llevado a su extremo. Y, por paradójico que resulte, al final lo que consiguen es exigir una atención muy pormenorizada y ofrecer un tipo de placer un tanto intelectual y no tan visceral como otros subgéneros de Death Metal. Aun así, hay pasajes en que bajan el pistón y producen ritmos reconocibles y más inmediatos (la final “The fountain” compensa mucho el balance total), pero en general es un hecho objetivo que abusan de los blasts, y aunque este álbum supone su obra más equilibrada, aún podrán superarse en próximas ocasiones.

domingo, abril 03, 2011

DEPTHS OF DEPRAVITY- Inspirritation (2010)

Este disco engaña, y bastante, y encima lo hace en perjuicio propio. Intentaré explicarme. La primera impresión que causa es la de que nos encontramos ante una ristra de riffs difíciles de seguir, ritmos dislocados e incrustaciones de fragmentos varios, y de hecho dan ganas de hacer un juego de palabras oportunista y, citando su propio título, decir que se trata de un disco de lo más irritante. Pero es que hace méritos para causar tal efecto, porque empieza con uno de los temas más disparatados del álbum –bajo el significativo título de “Destroying everything”-, interrumpido continuamente por absurdos cambios de ritmo, giros completamente inconexos y una serie de motivos melódicos chirriantes y sin otro sentido que provocar extrañeza.

De entrada da que pensar que lo hayan situado justo ahí, a modo de declaración de principios o como abanderado de su deseo de parecer más raros que nadie. Y, sin embargo, una vez que el oyente está predispuesto a entender las cosas desde estos presupuestos, aparecen algunos temas que mejoran bastante, con lo cual no se entiende a santo de qué tanta tontería al principio. Los temas inmediatamente posteriores son aún algo caóticos, pero están organizados conforme a alguna idea concreta que más o menos se puede vislumbrar. Aun así, persiste ese sentido de amalgama inconexa y sin mucho sentido que le quita gran parte de su atractivo al disco.

Después hay temas como “Lethal doze”, “Souring in the hatred” o “This calmness of mine” que empiezan en unos parámetros bastante convencionales y suenan accesibles al principio, para pasar luego a una sección intermedia en la que se les vuelve a cruzar un cable y ponen todo patas arriba, y finalmente retoman la sección inicial, dejando claro que sí saben estructurar un tema cuando quieren. Pero de la comparación de esos dos diferentes modelos de temas lo que se concluye es que el disco no tiene una línea coherente y que ellos mismos no tienen las cosas muy claras. Es más, en esas ocasiones en que hacen el amago de crear un “tema”, les sale el mismo diseño una y otra vez y hasta los ritmos de las partes más accesibles se acaban pareciendo. Quizá sea que lo de recurrir a las partes inconexas es también para despistar y no quedar en evidencia.

Esto no es, insisto, una música instrumentalmente compleja y con composiciones retorcidas pero homogéneas, al modo de grupos verdaderamente ininteligibles como EMETH, DEATH DU JOUR o los húngaros GUTTED, o, sin ir más lejos, los propios HATE ETERNAL. No, aquí lo que pasa es que no hay temas como tales, porque no saben construir estructuras unitarias, o cuando lo hacen se repiten a la menor de cambio. Y hasta grupos como CEPHALIC CARNAGE, con toda su incontenible extravagancia, saben hacerlo y además consiguen que sus giros resulten cuanto más abruptos más graciosos. Y es una pena, porque estos húngaros, dentro de su estilo, tienen unos cuantos riffs interesantes dispersos por aquí y por allá, pero deberán unificar su propuesta si quieren ofrecer un producto verdaderamente sólido.

viernes, febrero 11, 2011

DRÜNKEN BASTARDS- Horns of the wasted (EP, 2010)

Thrash macarra, primitivo y veloz, es lo que ofrecen desde Hungría estos “bastardos borrachos” (jaja!), como si fueran una especie de WEHRMACHT cruzados con MOTÖRHEAD y tomasen la velocidad de unos, la suciedad de otros y el espíritu de ambos, algo así como TOXIC HOLOCAUST pero con una vena mucho más punk. Atención a la portada y al personaje que la preside, esa especie de mutante con cresta multicolor sobre un cráneo de carnero que da buena idea del carácter híbrido del grupo, pero sobre todo atención al parche que luce en la espalda el bicho en cuestión. ¿Hace falta decir más?

Con estos datos, queda claro que el disco se mueve en esa zona que podemos llamar Crossover o Thrash-Hardcore, a elección del consumidor, con una producción sólida y una actitud más que creíble. La verdad es que logran transmitir con su música ese rollo gamberro que muestra la portada y que predica el nombre del grupo. Ahora bien, los temas son poco más que un refrito de temas y riffs de esas mismas influencias generales del grupo, y tan pronto suenan a las huestes de Lemmy como a unos DISCHARGE acelerados y más violentos. Al menos la diversión está garantizada durante un rato, y si es con unas cervezas, mejor aún.

Por otra parte, el disco no es ni de lejos un larga duración, aunque aparezca así en algunos sitios: cinco temas propios, dos versiones (de EAT MY FUK y BARBATOS) y una intro repartidos a lo largo de algo menos de veinte minutos y a correr, que viene siendo lo habitual en sus anteriores entregas (un primer disco seguido de tres Splits). Pero se da el agravante de que a lo largo de todas ellas repiten la mayoría de los temas varias veces, de manera que, entre toda su discografía, sólo tienen un total de diez temas propios. Muy trabajadores no son, desde luego, ni componiendo ni en el planteamiento de sus discos.