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lunes, febrero 06, 2017

SINISTER- Syncretism (2017)

A estas alturas debe haber pasado por SINISTER media Holanda, o al menos la mitad de los deathmetaleros del país. Pero este nuevo disco conserva casi la totalidad de los que aparecían en el "The post-apocalyptic servant" de hace tres años, que a su vez eran los mismos que habían grabado dos años antes "The carnage ending", y la estabilidad les ha sentado de maravilla, porque han logrado hacer un disco salvaje, intenso e inspirado, lo mejor desde el fabuloso "The silent howling" del 2008. Parece mentira que SINISTER sigan siendo capaces de encontrar -si bien con frecuentes altibajos- el camino hacia el Death Metal con mayúsculas y que lo plasmen en discos tan aplastantes como este. Son una institución del Death europeo, una banda incansable y honesta, una referencia para nuevos y veteranos, y pese a los años y a los inacabables cambios de formación, tienen una fe ciega en sí mismos y un empeño que puede con todo.

Y lo mejor: lo han vuelto a hacer. Han vuelto a sacar un álbum que es un ciclón de furia, hecho a base de temas directos y dejando fuera las florituras y las chorradas. Nada de mil secciones ni riffs con una ristra eterna de notas, y, sobre todo, nada de riffs aburridos. Aquí hay Death Metal sacrílego y atronador, música demoniaca para perturbados, temas que te agarran de la solapa y te escupen veneno y fuego a la cara. La única novedad es la inclusión de pasajes y fondos entre lo orquestal y lo ambiental, pero muy bien integrados con la avalancha de guitarras y rugidos. Por lo demás, el sonido de guitarra es ultracortante, la batería muy sólida, la voz de Aad profunda -quizá con demasiado eco por momentos- y el conjunto es orgánico y lleno de fuerza, alejado de producciones frías y excesivamente pulcras. Me recuerda bastante al "Divine incarnation" de SUPREME PAIN (cómo no, otra de las muchas bandas de Aad) del 2011, en el sonido y también en la música, incontenible y violentísima, pero ejecutada con rigor y exactitud.

Creo que en lo que más han ganado en este disco ha sido en inspiración en los riffs, y más concretamente en el diseño rítmico de estos. La clave de un buen riff no es solo la línea melódica, sino el ritmo y los acentos que logran que se te quede grabado en la cabeza. Por eso los riffs hechos a base de un montón de figuras todas iguales son eficaces en el Death técnico, un género más proclive a lo intelectual que a lo visceral, pero a una banda como SINISTER les resta pegada. Grupos como SUFFOCATION, en cambio, se mueven a gusto en todos los terrenos, pero por algo son quienes son y lograron en su día aunar técnica y brutalidad de un modo que está al alcance de muy pocos. SINISTER han flirteado en algún momento con esa tendencia, pero sin verdadero éxito: lo suyo es el Death veloz, agresivo y directo, la cólera antirreligiosa, los riffs destrozacuellos, en todo lo cual este "Syncretism" se acerca a los tiempos gloriosos del "Hate", y en temas como "Blood soaked domain" y "The canonical rights" no se queda en absoluto por debajo de él.

Mención aparte merece el principio de "Dominance by acquisition": ¿en serio no se han dado cuenta ni nadie les ha dicho que es casi un calco del comienzo del "Stripped, raped and strangled" de CANNIBAL CORPSE? ¿O me lo parece solo a mí? Tampoco pasa nada, es una mera anécdota, porque enseguida estalla en una serie de riffs y materiales con entidad propia y acaba conformando uno de los temas más impactantes del disco, junto a los dos mencionados. Tengo curiosidad por leer la letra del tema-título, "Syncretism", porque el disco tiene muy poco de sincrético, más bien lo contrario, es rocoso y sin adornos ni mezclas, consagrado a patear puro Death Metal salido del infierno, así que supongo que el sentido no es, por tanto, musical. Se agradece, en todo caso, el cambio de orientación al elegir el título, así como el cambio de aires para la portada. Están en racha y saben cómo aprovechar su gran momento de forma. Pues que les dure mucho.

domingo, abril 06, 2014

PROSTITUTE DISFIGUREMENT- From crotch to crown (2014)

Habré escuchado como cien mil veces este disco y he dedicado horas y horas a buscar en él lo que hizo únicos a PROSTITUTE DISFIGUREMENT, pero no lo he encontrado. Dos meses de búsqueda en vano, para acabar opinando lo mismo que la primera vez que lo oí, y es que por más que uno busque y rebusque esos elementos no los va a encontrar, ni con toda la fe del universo ni la mejor de las voluntades. Sencillamente esto ya no es PROSTITUTE DISFIGUREMENT, es un grupo bestial que toca que te mueres y que puede grabar un disco tan brutal y feroz como este "From Crotch To Crown", pero son otros. Es que literalmente son "otros", son otros músicos. Como miembros originales siguen Niels (Adams) a la voz y Patrick al bajo, y luego está Michiel a la batería por tercer disco consecutivo. Hasta ahí la continuidad parece garantizada, pero en un grupo de Brutal Death cambiar las dos guitarras es mucho cambio, y eso es lo que ha ocurrido en este álbum. Haciendo un rápido repaso a la historia guitarrera del grupo, hay que decir que el dúo Roel/Niels (Van Wijk) grabó los dos primeros discos y luego el dúo Roel/Benny los dos siguientes, es decir, que Roel siempre estuvo ahí, y encima a la rítimica y a la solista, lo que unido a la presencia de los citados miembros originales en el bajo y la voz le daba total continuidad a la identidad sonora del grupo. Es más, los discos tercero y cuarto ("Left In Grisly Fashion", 2005, y "Descendants Of Depravity", 2008) son los únicos que grabaron con idéntica formación, de resultas de lo cual pudieron dar el impresionante giro que supuso "Descendants...", dejar atrás el gruñido amorfo de sus orígenes, sacar de sí todo su potencial compositivo y hacerlo todo sin dejar de lado su arrolladora personalidad. Pero en este último trabajo se la han cargado vilmente, y esto ni es una reunión ni es un regreso ni es nada, porque simplemente no es PROSTITUTE DISFIGUREMENT.

Por concretar: esto es Brutal Death tirando a técnico en una onda absolutamente convencional, nada que no hayan hecho ya otros mil clones de CANNIBAL CORPSE, SEVERE TORTURE (a su vez clones de los anteriores, sobre todo en sus comienzos), GORGASM, SUFFOCATION o DISAVOWED. ¿Qué tiene para conservar el nombre del grupo? Nada. ¿Dónde están los riffs tradicionales y los elementos desvergonzada y orgullosamente "retro"? En ningún sitio. ¿Dónde los pasajes pegadizos, dónde los fraseos clásicos combinados con megabrutalidad moderna? No están. Quedan, como mucho, las incursiones melódicas que aparecen de forma esporádica y, por supuesto, la bestialidad inhumana con que destrozan los instrumentos, pero es que esto es BDM, si no, apaga y vámonos. Es como tener letras de sadismo misógino y depravaciones homicidas varias, se da por hecho. Pero todo lo que les hizo distintos, excitantes y verdaderamente singulares ha desaparecido.

Quizá los omnipresentes solos dan un aire a lo que el grupo fue en otros tiempos, pero solo por el hecho de estar ahí, no porque su estilo se parezca al de Roel, ni de lejos, y alguna vez que lo hacen dan la impresión de querer copiarle sin ningún pudor ("Under The Patio"). También la portada es una más en medio de la pila de portadas con la imagen de... ¡una mujer en la mesa de disecciones!... uuuhh, qué gran idea y qué ocurrentes somos, debieron pensar. Cierto que PD nunca se habían caracterizado por tener portadas especialmente curradas ni imaginativas, pero tampoco tenían necesidad porque su música hablaba por ellos. Esta parece una mezcla de la serenidad aséptica de CARCASS y la orgía criminal de unos LIVIDITY, y al menos esta orientación a la hora de tratar el consabido tema sí tiene mérito y hasta más personalidad que la propia música. Y el detalle jocoso del pene sobre la mesa, junto a la rodilla derecha de la pobre desgraciada, tiene su gracia, su macabra y sanguinolenta gracia, pero en realidad ya aparecía hace diez años en la portada del "Harvesting The Cunt Nectar" de otros caballerosos angelitos como XXX MANIAK.

Así pues, ¿qué tenemos entre manos con este "From Crotch To Crown"? Básicamente lo dicho en el segundo párrafo, Brutal Death veloz, salvaje, técnico y convencional. Blasts de otro planeta, continuos cambios de ritmo, violencia sonora y unas guitarras que no paran de soltar notas y más notas. El bajo suena con cuerpo y pegada, y hasta tiene momentos de protagonismo en el tema-título, pero en general se dedica a doblar las guitarras y poco más. "Battered To The Grave", "Set Forth To Annihilate" o "Reduced To Stumps" son muestra del gusto por los ritmos irrregulares y las frases asimétricas, "Under The Patio" destaca como uno de los escasos temas con momentos pegadizos y "Dismember The Transgender" como el único que no empieza a mil por hora... y para de contar. El resto, previsible, genérico y oído ya en muchos otros sitios. ¿La producción? fantástica, ¿trabajo de los temas y arreglos? muy bueno, ¿ejecución? impecable, ¿brutalidad? aplastante, ¿ideas e inspiración? muy escasas, ¿personalidad? nula. Se me ocurren otros álbumes igual de bestias e intensos pero con identidad a prueba de bombas, como el "The Spiritual Decline" de SUICIDAL CAUSTICITY el año pasado, o el reciente "Exhumation Of Sacred Impunity" de POSTHUMOUS BLASPHEMER. El disco es bueno, por mucho que me pese, y es disfrutable de principio a fin, qué duda cabe, pero en el catálogo de PROSTITUTE DISFIGUREMENT quedará como una deshonrosa anomalía.

lunes, noviembre 18, 2013

BLOOD I BLEED / LYCANTHROPHY- Split (2013)

Para quien conozca a MY MINDS MINE esto no será nuevo, porque BLOOD I BLEED son su continuación tanto en componentes como en estilo, el mismo Grindcore rápido y encabronado, de temas cortos y simples pero hechos con mucha gracia. El Grindcore tampoco llega mucho más lejos, estuvieron NASUM, siguen PIG DESTROYER y siempre habrá grupos como BEYOND TERROR BEYOND GRACE, TROCOTOMBIX, STILLBIRTH, BEATEN TO DEATH o GRIDLINK que estiren los límites del género y se empeñen en darle nuevos aires, pero lo que tenemos en este breve Split se mueve en el estilo clásico, el de unos PHOBIA, ROTTEN SOUND o RETALIATION, recogido por los más recientes MUMAKIL o WORMROT.

Dos o tres riffs básicos, batería a toda velocidad y una voz que se desgañita chillando como si le estuviesen acuchillando entre veinte tíos. Algunos temas como “Lust” dejan de lado los blasts por una batería rápida tipo tupa-tupa-tupa, o en “Never kneel” y algunos más por un ritmo D-Beat, aunque es excepcional y dura poco, la fórmula protagonista es la anterior y los temas superan por poco el minuto de duración o no llegan. Pero es que lo hacen de maravilla, igual que cuando funcionaban bajo el nombre de MY MINDS MINE. No sé qué tienen estos holandeses en sus cabezas que son capaces de hacer el mismo tema una y otra vez y conseguir que siempre suene distinto, fresco y salvaje.

La otra mitad del Split la completan los checos LYCANTHROPHY, en una onda más áspera, algo más cercana al Powerviolence de CAPITALIST CASUALTIES o los modernos HATRED SURGE, cruzado con el Thrashcore de clásicos como S.O.B. o ATTITUDE ADJUSTMENT y una buena dosis de la violencia de ASSÜCK. Es una propuesta musicalmente más variada, también menos directa, pero igual de furiosa, rabiosa y cafre. Son siete temas, tras once de los holandeses, el disco dura poco pero lo aprovechan al máximo y no se hace corto, y les da tiempo a cambiar, parar, correr, gritar, gruñir y lo que haga falta. El Grindcore de siempre no da para mucho más.

lunes, enero 14, 2013

SINISTER- The carnage ending (2012)

El culebrón SINISTER continúa y va ya por su décimo capítulo, porque esto es todo un culebrón, al mejor estilo de las telenovelas venezolanas. Parece raro poder agrupar bajo un nombre a una entidad cuyos miembros no sólo no son los mismos que cuando empezaron, sino que ha pasado por metamorfosis y plantillas ya innumerables y en la que, para colmo, el único componente original dejó la batería por la voz hace ya tiempo. Miento: el colmo de estos SINISTER actuales es que toda la formación salvo el susodicho militan aquí desde hace apenas dos años, como si un grupo recién formado hubiera fichado a Aad de cantante. ¿O el colmo es que los cinco al completo sean también la banda ABSURD UNIVERSE, es decir, la misma entidad con otro nombre? Mejor dejamos el tema.

Concedamos al bueno de Aad que en último término es él quien parte y reparte, hace y deshace, que él maneja los hilos y toma las decisiones y que en virtud de eso SINISTER tiene una identidad, aunque quien componga sea el mercenario de turno. Pero lo cierto es que la identidad existe, por asombroso que parezca, y SINISTER es, ha sido y sigue siendo SINISTER. Quienes entran en el grupo parecen caer bajo un hechizo que se les mete bajo la piel y les moldea como nuevos elementos de una larga estirpe unitaria, de manera que el baile de integrantes acaba siendo como el que sucede en los clubes de fútbol, donde bajo una sola etiqueta alienta una tradición y una forma de hacer las cosas que todos reconocemos y algunos, como en este caso, incluso admiramos.

Pero al margen de afectos personales, la nueva entrega del buque insignia del ‘holding’ metalero “Aad Kloosterwaard Ltd.” no es ninguna obra maestra. Eso sí, le da un buen repaso a su anterior “Legacy of ashes” del 2010, presenta a un grupo pleno de energía y vitalidad y devuelve a SINISTER a una más de sus etapas de esplendor en medio de una carrera bastante pendular. Tras la intro de rigor, atacan con “Unheavenly domain” y su poderoso comienzo, y es que estos enésimos SINISTER son poderosos. Es un estupendo comienzo, que además anuncia las coordenadas por las que se moverá el resto del álbum y que, junto al tema-título y a “Regarding the imagery” constituye, en opinión del que escribe, lo más sólido del mismo.

Esas coordenadas consisten en riffs que parecen haber sido engendrados en la cabeza más que en los dedos (vicio en el que me temo que había caído Alex Paul últimamente), continuos cambios de ritmo y estructuras un tanto sobredimensionadas. O sea, todo lo contrario a su oferta del 2010. Paradójicamente, hay a la vez una mayor frescura y un mayor recargamiento que entonces, lo primero gracias al tipo de riffs (que ya no son sólo una pequeña ristra de notas tras otra, sino que recurren a diversos modelos constructivos, ya sean power-chords, rasgueos en palm-mute, diseños casi ‘thrashies’ y otra interesante serie de recursos), y lo segundo porque han querido meter demasiadas cosas en cada tema y se les ha ido de las manos.

El disco respira, qué duda cabe, tiene sus paradas, sus acentos, sus momentos de inspiración, resulta fresco y fluye con gracia… El primer minuto largo de “Blood ecstacy” es un buen ejemplo, hasta que vuelven a las andadas cayendo en el riff genérico seguido de blast a toda leche y a partir de ahí lo mismo de todos los temas: parte rápida, bajón brusco de velocidad, estampida igual de brusca y al final una especie de batiburrillo global en el que junto a ideas de calidad meten otras cuantas ciertamente mediocres, con un resultado irregular y además difícilmente memorable. Casi ningún tema tiene una imagen propia, una personalidad acusada, no hay temas “rápidos” ni “pesados” ni “medios tiempos” porque todos pasan por todo ello antes o después. Se salvan en parte los tres mencionados antes y, sobre todo y como honrosísima excepción, “Oath of rebirth”, tema clásico donde los haya, de ritmo arrastrado y carácter monolítico, que nos recuerda por qué SINISTER seguirán figurando siempre entre los padres del género.

Otro mérito importante de este “The carnage ending” es el sonido, cortante como una cuchilla recién salida de fábrica, metálico y violento, nítido y con cuerpo en los graves, una producción idónea para el estilo que practican. Y respecto a la ejecución… bueno, en el caso de Mr. Kloosterwaard la voz nunca ha sido su fuerte, suponemos que hace una década le apeteció cambiar de instrumento y punto, y siendo el dueño del tinglado a ver quién le niega el capricho, pero le falta potencia, no tiene un timbre particularmente agraciado y tampoco posee variedad de registros ni matices (y por la parte compositiva, sus patrones rítmicos suelen ser bastante simplones). El bajo también está bastante desaprovechado, porque se limita a seguir a las guitarras, salvo alguna vez que las dobla armonizándolas, mientras que éstas, por su parte, tienen entretenidos intercambios y respuestas en los solos, en un estilo por momentos casi propio de SLAYER, además de un amplio abanico de arreglos. La batería brilla por méritos propios, con muchos redobles ocurrentes y a veces hasta arriesgados, tanto que acaba siendo la mayor fuente de dinamismo en el apartado instrumental. Habrá que ver cuánto dura esta renovada encarnación de la bestia holandesa, pero por ahora está furiosa y lista para matar.

jueves, marzo 29, 2012

ABSURD UNIVERSE- Habeas corpus (2011)


He aquí un caso agudo de doble personalidad: ABSURD UNIVERSE son los cinco miembros actuales de SINISTER pero con otro nombre. Es decir, son SINISTER haciendo una música que no es la de SINISTER, aunque tampoco demasiado alejada. No voy a entrar a repasar quién es quién y de dónde viene, porque el culebrón es interminable y tampoco aporta mucho. El caso es que Aad Kloosterwaard se quedó solo otra vez el año pasado al frente de esa institución del Death Metal holandés que es SINISTER, y una vez más decidió reflotar el barco con nuevos mercenarios. Esos mismos cinco tipos montaron ABSURD UNIVERSE como proyecto paralelo (la verdad es que no sé qué fue antes, según Metal Archives primero fue AU y luego la reconstrucción de SINISTER, pero de verdad que, vista la trayectoria y los bandazos del amigo Aad, no importa demasiado). Lo que está claro es que esta no va a ser la banda prioritaria, y así lo confirma la música.

No es que sea de segunda categoría, ni muchísimo menos, y de hecho resulta mucho más excitante que bastantes de las cosas que ha grabado la banda madre. Pero es más elemental, se ve que está hecho con menos detenimiento y que su meta no es tan ambiciosa, lo cual no le quita ni pizca de interés, porque su inmediatez y despreocupación le dan una potencia tremendamente atractiva. Es Death Metal sin etiquetas, sí, pero con un ingrediente grande de los SLAYER del "Hell awaits", ese momento en que las tropas de King & Hanneman podrían haber seguido perfectamente un camino hacia el Death con la misma continuidad con que lo siguieron hacia el Thrash, ese punto oscuro, tétrico, macabro que en "Reign in blood" desapareció del todo. Pues ahí se sitúa en parte este "Habeas corpus", en ese delicioso momento de estilo híbrido que tan pronto es una cosa como la otra y siempre con total naturalidad, aunque predominando claramente el Death.

Temas rápidos que apenas salen de la misma velocidad (salvo la primera mitad de "Ships of enslavement" y otros momentos aislados en los imprescindibles cambios de ritmo), riffs muy sencillos y en general un planteamiento simple pero nunca simplón. Van a lo que van y dan toda la caña que se espera de este estilo. Los riffs iniciales de "Blood collector", "A stone for your skull" o "Red water" son SLAYER a más no poder, luego entra la voz Death y para entonces la mezcla se vuelve completamente adictiva en su sencillez. Una pena que abusen tantísimo del mismo tempo, o que todos los temas tengan la misma estructura (salvo el citado), o que algunos riffs parezcan retales sobrantes de proyectos de mayor altura. Pero se trata de una banda paralela, y como tal da la talla con mucha entereza. Además al final se redimen con un fenomenal "New world domination" en el que la estructura es distinta, varían los tempos y hasta dan con un estribillo simple pero efectivo. Y, por supuesto, los riffs a lo SLAYER que vuelven a recordar a "Praise of death", "Necrophiliac" o "Kill again". Disfrute seguro y dolor de cuello garantizado.

viernes, marzo 23, 2012

FUNERAL WHORE- Step into damnation (2012)


Holanda es tierra de Death Metal, qué duda cabe, y de allí vienen estos FUNERAL WHORE que publican ahora su primer álbum completo tras una intensa producción de formatos menores como Demos, EPs y Splits. Pese a la procedencia, esto tiene mucho más de Death sueco que de ASPHYX o PESTILENCE -y ni qué decir de SINISTER-, y de hecho entra de lleno en el revival del Old School, con todas sus señas de identidad. Sonido denso y oscuro, guitarras crujientes, riffs simples, voz profunda y rugiente pero no excesivamente gutural... Y hay que reconocer que tiene un atractivo inmediato y no suena a refrito, aunque ciertamente no aporte nada de nada. Pero engancha, qué demonios. Es llamativo y recrea a la perfección todo el ambiente lúgubre del buen Death añejo. Tras un inicial "Eternal genocide" que despliega estos y otros encantos, su continuación con "Wasteland of corpses" se introduce en tempos arrastrados y ritmos pesados, con lo que la atmósfera gana en posibilidades y nos abre a nuevos registros.

Pero ahí acaba lo bueno. El resto del disco se aleja poco del puncha-puncha del tema de apertura, el ritmo movido tan característico del género. Es cierto que lo alternan a menudo con otros pasajes (especialmente en "Pierce my flesh") e incluso algunos temas lo evitan por completo ("El Salvador Death Squad", uno de los mejores momentos de todo el álbum), pero en general abusan de él como tempo fundamental para articular los temas y el disco se acaba convirtiendo en una repetición de sí mismo. En medio de un panorama así de monótono los temas se difuminan unos frente a otros, cuesta situarlos e identificarlos -más aún teniendo en cuenta lo genérico de bastantes riffs-, y al cabo de un rato la estimulante emoción del principio ha perdido buena parte de su capacidad adictiva. Es uno de esos discos que se disfrutan intensamente por piezas, oyendo un par de temas sueltos o usándolo para configurar una variada lista de reproducción, pero todo del tirón se desinfla a medida que avanza. Sus méritos de sonido y ambiente nada pueden en la distancia larga y al final caen ante la falta de un planteamiento global más ameno y que hubiera sabido distribuir mejor los puntos de interés.

miércoles, febrero 01, 2012

CLITEATER- The great southern clitkill (2010)

Puro CLITEATER en su línea de siempre, haciendo lo que mejor saben hacer pero aún con más gracia. Esta vez han logrado la producción más metálica de toda su carrera, con un sonido cortante y afilado al estilo de grupos como INFERIA y en las antípodas del sonido pastoso propio de MORTICIAN. El estilo tampoco es el típico Gore-Grind, sino algo que no se pone límites y que no se preocupa por las etiquetas, tan pronto hay acelerones Grind como ritmos pesados tipo Death y hasta riffs y rasgados de guitarra en plan Thrash (como en “Fred Shipman (A sick man)” o “Glory hole”).

Y en todo momento tienen ese gustillo groovy tan atractivo y contagioso y que hace que su música resulte tan entretenida pese a su evidente simplicidad. Mucha variedad de ritmos y velocidades, voz regurgitante mas otra chillona (y hasta una tercera en “In-Diana Jones”), blasts cuando hacen falta y en general cada cosa en su sitio y sin abusar de ninguna. Mantienen también la vacilada del tema “Positive aspects of collective chaos”, que va ya por su parte nº 4, una por cada disco publicado. ¡Y hasta una versión del tema de PANTERA que parodian en el título del álbum! Lo dicho, puro CLITEATER con toda su esencia y más en forma que nunca.

viernes, enero 13, 2012

FUMES OF DECAY- Devouring the excavated (2011)

Otro disco más de Brutal Death al estilo americano, otra estupenda portada de Jon Zig y otra producción más del sello Sevared que no se sale de sus férreos criterios. Brutalidad, ausencia de innovaciones, guturalidad máxima, guitarras destrozatímpanos, blasts a saco… No se les puede negar que todo lo que publican sigue una línea bien definida y que su marca es sinónimo de fidelidad a un estilo, lo que implica que todos sabemos qué esperar. Y lo encontramos.

Ahora bien, en este disco concreto la calidad es la justa para cumplir esos estándares y poco más. Es decir, se trata de uno de los discos más convencionales y predecibles que se hayan publicado últimamente dentro del género. Con esto queda todo dicho, y si eso es lo que uno busca, estupendo, nadie se verá defraudado. Pero suenan a mil grupos más que tocan exactamente lo mismo, igual de bien o igual de previsiblemente, según se quiera ver, y si no fuera por la portada y por la discográfica no llamarían la atención lo más mínimo.

Lo que se limitan a hacer es aplicar las más ortodoxas pautas que todos conocemos, con un resultado correcto pero impersonal hasta aburrir. Y para ser un grupo holandés da un poco de pena, dada la fantástica tradición que existe allí incluso en Brutal Death, donde numerosos grupos han creado desde hace tiempo una línea puramente americana pero con sabor propio. FUMES OF DECAY no están a la altura de esos antecedentes, pero tampoco a la de los grandes nombres americanos compañeros de sello.

Quizá todo sea fruto de la inexperiencia y dentro de un tiempo se conviertan en algo más que unos buenos imitadores, pero en los cuatro años que llevan en activo no han producido más que los nueve temas de este disco, ya que los temas de su Demo del 2009 vuelven a aparecer aquí, o sea que de creatividad tampoco andan muy sobrados. Por último, parecen ser uno más de tantos grupos que olvidan que esto es un disco, un objeto comercial, un producto que pretenden vender, y veintiséis minutos escasos de música no parecen la inversión más atractiva ni la oferta más inteligente en estos tiempos

sábado, septiembre 10, 2011

SUPREME PAIN- Divine incarnation (2011)

¿Es este el disco que deberían haber grabado SINISTER? Puede ser. ¿Es un pedazo de disco apabullante? Sin duda. Y respecto a lo primero confesaré que adoro todo cuanto hacen y han hecho las distintas encarnaciones del grupo, incluso las cosas que reconozco que son realmente flojas, qué le vamos a hacer, son una de mis debilidades, pero aun así debo decir que esto se los come crudos varias veces, al menos pensando en su última entrega de hace un año.

Nunca es fácil llevar la cuenta de quién está en qué grupo de los muchos que componen el entramado artístico alrededor de Aad (o Adrie) Kloosterwaard. En el caso de este tercer álbum de SUPREME PAIN sabemos que el batería Paul Beltman estuvo antes en SINISTER (al tiempo que ahora hay un ex-SUPREME PAIN a la batería en la nueva formación de SINISTER) y también estuvo en INFINITED HATE, y que el guitarrista Bastiaan Brussaard es el mismo que está actualmente en SINISTER (aunque en Metal Archives los identifiquen por error como dos personas distintas) y de paso también es un ex-INFINITED HATE. Y, por supuesto, el propio Kloosterwaard al frente de ambos grupos y también berreando en INFINITED HATE. En fin, todo un culebrón, y eso que me salto la parte de que la bajista es la actual pareja de Aad, con quien tiene un hijo. Pero si considero todo esto relevante no es por el culebrón en sí ni mucho menos por la prensa rosa, sino porque es un claro ejemplo de cuanto se mueve alrededor de A.K., quien convierte cada nueva vida de SINISTER en un “Yo y mis amigos” en la que cada vez compone los temas el nuevo guitarrista mercenario de turno.

Por eso mismo este álbum podría haber acabado perfectamente en las estanterías de la colección de SINISTER, con semejante formación como progenitores. Además, aunque no queda claro del todo quién compone los temas del disco, porque el libreto indica “All music arrangements by Supreme Pain, all lyrics by Erwin Harremann” (el otro guitarrista, sin vinculaciones en la genealogía de A.K.), dado que los dos anteriores los compusieron entre todos deducimos que este también, un motivo más para no saber dónde empiezan y dónde acaban las ramificaciones de esta especie de cooperativa del Death Metal holandés.

Y al grano: SUPREME PAIN no son SINISTER, por suerte para todos, y lo que aquí han parido es una apisonadora infernal, un monstruo aplastacabezas y una auténtica máquina de matar. Menudo asalto a base de guitarrazos feroces y ritmos implacables. Desde el principio con los aires marciales de la intro musical “Dawn of a new era” hasta el final de los tres cuartos de hora de agresión sónica, no hay momento de descanso. Brutalidad, velocidad, pesadez, riffs como cuchillas, una distorsión que desgarra al oyente, temas complejos pero a la vez directos… Death Metal furibundo y a la vez bien grabado, comprensible y nítido, con frases reconocibles y toda la fuerza de un ejército de demonios. ¿Quién da más?

Los ritmos pesados vuelven en “Treasonous disease” y van y vienen a lo largo de todo el álbum, con un poder como para masacrar imperios, alternándose con las partes ultraveloces hasta llegar a la devastadora “Towards Hell” final, uno de los dos temas en el disco que superan los seis minutos de duración. Y luego están las guitarras solistas, con un estilo -y un sonido- muy SLAYER de sus mejores días, sobre todo cuando optan por la línea “ruidosa” y caótica (el comienzo de “Trapped in heresy” parece una recreación del “Hell awaits” modernizada y más violenta), aunque también frasean de la forma más pulcra posible en “Spiritual sickness” o en la mencionada Intro y muestran toda una variada gama entre ambos extremos.

En definitiva, no sé qué les habrá pasado o qué se habrán metido para engendrar esta abominación y haber dado el salto descomunal que han dado desde sus dos anteriores trabajos, pero por dios, que lo sigan haciendo muchos años. Prepárate, SINISTER, quedas avisado.

viernes, julio 01, 2011

CAEDERE- Clones of industry (2009)

Para su segundo larga duración CAEDERE ficharon con la española Grotesque Productions y el resultado fue este fabuloso disco que continúa con toda solvencia lo conseguido en el anterior, “Mass emission”. Un Death Metal actual pero firmemente anclado en la tradición, que no excluye la brutalidad aunque tampoco se centra en ella y con un estilo furioso y contundente pero a la vez variado y encima trabajado con todo cuidado.

No es ningún  secreto que en Holanda el Death Metal ha dado nombres emblemáticos como ASPHYX, PESTILENCE o SINISTER, y en tiempos más recientes la escuela técnica a la americana de DISAVOWED, ARSEBREED y compañía. CAEDERE se mueven con soltura entre ambas tendencias, pero a la vez dejan sentir una fuerte influencia de MONSTROSITY, recogiendo así elementos de ambos continentes. El grupo ha mantenido estable la base de su alineación desde que se formó hace trece años, y sólo parecen haber tenido mala suerte para encontrar un batería que encaje de forma permanente. Esa base que no ha cambiado es la formada por voz, bajo y guitarra/voz, a la cual añadieron poco después un segundo guitarra.

Con esos componentes logran crear una montaña de riffs, leads y dobles voces perfectamente ensamblados y que funcionan como una máquina imparable. Lo que llega de forma inmediata desde la primera escucha es esa impresión de que todo está conjuntado con verdadera maestría, y la sensación de que generan una fuerza que te aplasta y te pasa por encima. Pero lo mejor es que en las sucesivas escuchas -y cuantas más mejor- el disco va mostrando toda una gama de detalles en las composiciones, todo un sólido entramado de motivos y frases que las guitarras y el bajo van tejiendo con el apoyo de la batería, que más que apoyar en realidad participa tanto como ellos en la construcción de ese perfecto engranaje.

Puede que algunos cambios de tempo sean bruscos o que a veces junten partes que difícilmente casan bien entre sí, pero esto ya es algo establecido en el género hasta el punto de ser uno más de sus rasgos, así que habrá que aceptarlo como tal. Por último, las letras, que corren a cargo de las citados tres miembros originales del grupo, se salen del monotema de zombis o de vírgenes destripadas y hablan de cuestiones del mundo actual, de la guerra, el poder, el control o la ambición, todo un atractivo más para sumergirse a fondo en este espléndido “Clones of industry”.

martes, marzo 01, 2011

SEVERE TORTURE- Slaughtered (2010)

Y van por el quinto… SEVERE TORTURE se han hecho ya un nombre dentro del underground e incluso dentro de la rica tradición Death de su Holanda natal. Con este nuevo disco aspiran a consolidarlo, y si para ello entienden que no conviene variar sus propuestas anteriores, entonces lo van a conseguir, porque se limitan a ofrecer más de lo mismo –aunque con peculiaridades-. Esto es una buena noticia o una mala, según se mire: quien reverencie sus anteriores discos, sobre todo de antes de “Fall of the despised”, estará dando saltos de alegría con este “Slaughtered”, y quien esperase innovaciones deberá buscarlas en otro sitio.

Si repasamos la carrera del grupo, hay que partir de que se dieron a conocer como unos aventajados imitadores de CANNIBAL CORPSE en sus dos primeros discos a principios de la década pasada. Luego vendría el mencionado “Fall…” y algunos conjeturaron más de la cuenta ante la aparición de algunos arpegios y partes solistas, junto a un registro no tan gutural de la voz y una portada claramente alejada de su grafismo gore habitual, pero no era para tanto, ya que la base del sonido y de los temas era la misma. Es cierto que añadieron algunas variantes y se permitieron dejar abiertas vías nuevas, pero no se aventuraron demasiado. Con “Sworn vengeance” no quisieron ir mucho más allá aunque tampoco dieron marcha atrás en sus tímidas conquistas. Y ahora han elegido un título tópico donde los haya y han recuperado su iconografía macabra y carnicera para la portada. Por algo será.

Tampoco en esta ocasión renuncian del todo a las mencionadas innovaciones, y no se puede decir que el disco no sea variado, pero es el conjunto de su discografía lo que va dejando de ser tan variado: mismos riffs, mismos ritmos, mismos cambios, mismos toques solistas, mismos pasajes instrumentales. En este caso peor aún, porque muchos de los riffs se parecen sospechosamente a otros procedentes de sus dos primeros discos, tanto en diseño como en ritmo (“Unholy misconception”, “Defective fornication”, “Incarnation of impurity”… abundan los ejemplos), y el planteamiento de los temas muy a menudo consiste en: riff genérico + blasts + un par de cambios y listo, mientras que en sus discos inmediatamente anteriores se atrevieron a explorar y habían abierto el abanico de su música con ritmos diferentes, voces más variadas y riffs con verdadera personalidad (me viene a la cabeza “Countless villains”). En “Slaughtered” han querido dar un salto hacia atrás –y lo dejan claro desde el primer segundo de música- pero no del todo, quizá para contentar a unos y otros, de forma que mantienen todos los elementos que en su momento fueron innovadores pero lo hacen de manera testimonial y no logran empastarlos bien con los demás rasgos reminiscentes de sus dos primeros discos.

El resultado es algo ambiguo porque parece querer mirar a sus comienzos sin abandonar los guiños a su trayectoria más reciente. Claro, que si se mira desde otra perspectiva, viene a ser como una recuperación de su estilo inicial pero con más gracia, lo cual es de celebrar. En el fondo, su tercer y cuarto disco también pecaban de esta indefinición, como si oscilaran entre copiar a CANNIBAL CORPSE y copiarse a sí mismos pero no terminan de decidirse. Por otra parte, la producción es soberbia, un sonidazo arrollador pero con total claridad, brillo, contundencia y agresividad. En este sentido es impecable. Y en el resto, el debate está servido.

domingo, enero 30, 2011

HOUWITSER- Bestial atrocity (2010)

HOUWITSER han vuelto, y de qué manera. De los miembros originales ya sólo queda Michel Alderliefsten a la guitarra, después de que Aad Kloosterwaard se llevara a Alex Paul y ambos parezcan haber encarrilado definitivamente la enésima reencarnación de SINISTER. En realidad HOUWITSER regresaron en el 2007, pero no ha sido hasta tres años después que han publicado este disco, con un anticipo un año antes en forma de EP que incluía dos temas recogidos también en este larga duración.

Y la renovación de sus integrantes les ha hecho ganar también variedad frente a sus discos anteriores, más monotemáticos en cuanto a sonoridades extremas. Siguen devastadores como de costumbre, pero se acercan en bastantes momentos a un Death algo más clásico y más desprovisto de los rasgos del Brutal Death que antes les absorbía por completo junto con ciertas concesiones al Grind. Y, paradójicamente, siguen sonando a SINISTER en algunas partes de “Demolished the deformed” o en esos arpegios de “Lynch the cancer” o “Vision of blood” que recuerdan a “The silent howling”, aunque los riffs en general son de confección más simple. Lo que sí hay son bastantes reminiscencias y muy claras de los DYING FETUS más veloces pero no técnicos ni groovies, como en el tema título u otros como “Conviction through torture” o “Shredded to pieces”.

Los riffs no podemos decir que sean antológicos, esa es la verdad –y el mayor inconveniente-, pero el trabajo de estructuración de los temas, cómo pasan de un sección a otra, cómo combinan los cambios de ritmo y la intensidad y variedad del conjunto son méritos suficientemente valiosos. El disco destaca en medio de la marea de grupos y grupúsculos que hacen casi todos lo mismo y, sobre todo, de la misma manera, es decir, a toda velocidad y sin otro aparente interés que la pura brutalidad. HOUWITSER han superado la presencia casi exclusiva de blasts y han aumentado su caudal de ritmos, breaks, texturas y hasta de voces, que ahora doblan o alternan en numerosas ocasiones.

Lo frustrante, como decía antes, es que no se aprecian grandes ideas en ningún tema (el propio título del álbum ya hace presagiarlo), salvo el buque insignia del disco y protagonista del mencionado EP, “Sledgehammer redemption”, o el primer minuto y medio de “Flayed, beheaded and quartered”, sin ser tampoco auténticas genialidades ninguno de ellos. Los ocho minutos de “Demolished the deformed”, por cierto, están desigualmente distribuidos y el tema pierde garra e interés en los tres últimos. El resto del disco es ameno y está muy bien trabajado, aparte de que el sonido es fabuloso, pero van a tener que estrujarse más el cerebro para dar con temas verdaderamente sobresalientes.

miércoles, enero 26, 2011

INHUME- Moulding the deformed (2010)

Que la salud del metal extremo en Holanda es excelente no es ninguna novedad. La mayor aportación del país se da, sin duda, por la parte del Death Metal, con figuras emblemáticas en la gestación del género junto a otras que hoy mantienen viva y en primera línea la propuesta más salvaje y contemporánea. INHUME se mueven a sus anchas en la frontera entre el Death y el Grindcore y muestran un aprovechamiento total de ambos estilos, tanto al mezclarlos como al abordarlos por separado.

En este disco abundan las partes Death (“Cure for life”, por ejemplo) combinadas con los ritmos frenéticos y los blasts grindcore que dominaban sus discos anteriores (el tema título es una buena muestra, con unas partes gritadas totalmente NAPALM DEATH modernos y unos blasts intemporales). A lo largo de su discografía INHUME han ido aumentando la presencia y la importancia de los elementos Death en su música, especialmente la voz, pero sobre todo han ganado en diversidad de una manera muy atractiva. En su anterior “Chaos dissection order” del 2007 ya no había sólo riffs de factura simple, blasts y chillidos como en sus dos primeros trabajos, pero seguían presentes, y en esta cuarta entrega mantienen esta tendencia.

Por eso mismo, la mayor virtud del disco es la variedad de ritmos que recorre, desde los acelerones medio hardcoretas a los blasts ortodoxamente grind pasando por casi todo lo que queda en medio, desde un enfoque Death sin florituras. Una excelente prueba de ello es el segundo tema, “Pandemic”, aunque los ejemplos se suceden de continuo. También la alternancia de las voces guturales y chillonas ayuda a hacer amenos los catorce temas de este “Moulding the deformed”.

El sonido es contundente, denso y algo pastoso, pero se distingue a la perfección, y brutalidad tienen para dar y regalar. Les falta, como tan a menudo sucede, inventiva, personalidad, crear partes memorables, lograr dar la impresión de que el resultado no es genérico y que ofrecen algo que los diferencia de los otros miles de bandas que ya existen.

jueves, enero 06, 2011

PROSTITUTE DISFIGUREMENT- Descendants of depravity (2008)

Pocas veces pienso que un disco sea inmejorable, y no me refiero a que no existan otros superiores, sino a que es todo lo bueno que podría haber sido. Es decir, que literalmente no hay nada en él que se pudiera haber hecho mejor. Que la materia prima es excelente y el trabajo de elaboración es intachable. Pues en este caso lo pienso. Este es uno de esos pocos discos que, sinceramente, lo tiene todo: inspiración, variedad, técnica, arreglos, construcción, pero también brutalidad sin límites, además de una producción de infarto y, por si fuera poco, personalidad propia. Es magnífico tanto si se valora por sí mismo como si se compara con las obras anteriores del grupo o si se mide respecto a los cánones del género. Sencillamente sublime.

El disco empieza a piñón, sin intros ni preámbulos: blast y riff a muerte con el grupo atacando al completo, voz monstruosa incluida. Este es, por cierto, el único cambio significativo que han introducido en su música, ya que han abandonado la voz unidimensional e invariable de los tres primeros discos y ahora Niels Adams vocea como cualquier otro cantante de Death clásico. Los más acérrimos creo que abominan de este cambio, pero en honor a la verdad, y al margen de gustos personales, hay que decir que han salido ganando. Cierto que el timbre de antes era absolutamente único en el universo extremo (y me incluyo entre quienes lo encontraban hipnótico y adictivo), pero musicalmente no era más que un ruido de fondo que no aportaba nada. Ahora, en cambio, la voz dirige la música, hace reconocibles las partes de cada tema y los propios temas, y se aleja a mil años luz de todo rasgo de monotonía: aparte de que la propia voz es mucho más expresiva y dinámica que antes –sólo con pronunciar la letra ya habría conseguido ese efecto-, se han encargado de doblarla bastantes veces con otra más rasgada tanto en estrofas como en estribillos, y además la alternan a menudo con tonos más guturales (“Carnal rapture”, entre otros muchos), exhibiendo una insospechada gama de registros. Incluso si uno añora la antigua voz, hay que reconocer como un hecho objetivo que esta nueva dimensión vocal aporta mucha más riqueza a su estilo.

El resto de características se mantienen intactas: los blasts estratosféricos y la salvaje agresividad siguen poniendo banda sonora a su temática gore y depravada, siempre en conjunción con esos riffs totalmente tradicionales y esos ramalazos melódicos que dejan caer por aquí y por allá. Este ha sido siempre un rasgo de identidad de los holandeses, el combinar una ejecución ortodoxamente Brutal Death y contemporánea con unos elementos compositivos llamativamente retros. Esta sugerente mezcla de influencias da un resultado de lo más pintoresco y, sobre todo, reconocible, lo cual es todo un lujo en estos tiempos de música impersonal y de bandas clónicas.

Los solos de guitarra también están presentes en todos los temas, con frecuentes progresiones (“Life depraved”), arpegios (“In sanity concealed”) y un fraseo claro y hasta melódico que les confiere un aire peculiarmente clásico en medio de la tormenta de riffs asesinos y blasts ultrasónicos. También ofrecen pasajes pegadizos en todos los temas, tanto en riffs como en líneas vocales, otra más de las numerosas señas de identidad presentes a lo largo de toda su carrera y que siempre han exhibido con orgullo.

Por ejemplo, los tres primeros temas son de auténtica antología en cuanto a ideas geniales (el riff efectista de “In sanity concealed” o su segundo solo de guitarra, el pre-estribillo marcadamente rítmico de “Torn in bloated form”, el estribillo de “The sadist king” con su textura casi black…), pero es que todo el disco sigue en esa tónica y, de hecho, dejan para el final una obra maestra como “Sworn to degeneracy”, con esos arpegios doblados al principio, su solo neoclásico con armonía diatónica y en la parte final esa textura densa que sirve de fondo para unas voces que chillan agónicas desde los infiernos… Hay que estar muy sobrado de ideas, recursos y talento para marcarse algo así como último tema.

Si uno busca brutalidad y salvajismo lo encontrará, si busca grandes ideas e inspiración aquí hay de sobra, si busca variedad estilística y rítmica esto es un filón, y si busca complejidad instrumental también la hay, porque no solo las guitarras recorren sin descanso una inmensa paleta de palm-mutes, trémolos, arpegios, dobles melodías, etc., sino que la batería es un no parar de redobles y de detalles de precisión. Pero lo que verdaderamente hace colosal a este disco es que todo lo bueno que se le puede encontrar está presente en todos y cada uno de los temas, de forma que cada uno de ellos es un compendio de sus virtudes generales, un reflejo perfecto del conjunto del disco, una pequeña enciclopedia de Death Metal –sin más etiquetas- concentrada en apenas cuatro minutos. En todos los temas encontramos blasts, dobles voces, cambios de ritmo, medios tiempos, solos de guitarra, riffs desquiciados, pasajes pegadizos, ejecución impecable, florituras técnicas, intensidad, rabia y odio… A veces da vértigo cómo es posible que en tan corto lapso de tiempo puedan acumular semejante cantidad de maravillas y encajarlas con tal perfección. Y lo hacen una vez, y otra, y otra, y así hasta completar los nueve temazos del disco, con un nivel que jamás decae y que arroja un resultado insuperable.