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domingo, marzo 23, 2014

HOLY ORDER- Demo 1988

A veces algo muy pequeño puede tener gran valor, como esta Demo de 1988 a cargo de HOLY ORDER, en la que el hecho de ofrecer solo dos temas (aunque originalmente tenía más) no impide que merezca ser rescatada del olvido. En 1988 el Thrash ya había dado sus mayores frutos y se dirigía con rapidez hacia el estallido de una nueva década plagada de dificultades para el género. Estaba ya en marcha el giro de muchas bandas hacia terrenos más técnicos y hacia la grabación de discos cada vez más enrevesados, pero no era la única tendencia. En Canadá había cinco chavales anónimos -tampoco después de HOLY ORDER llegarían lejos- con una visión poco usual del Thrash para tratarse de esa fecha, un estilo más propio del comienzo de la década en el cual fusionan -especialmente en el primero de los dos temas- Speed, Thrash, algo de Heavy Metal, elementos técnicos y hasta algún toque de Power con una naturalidad pasmosa, logrando que nada resulte chocante ni brusco. Las influencias de cada género están ahí y son perceptibles, y hasta se pueden aislar si uno se empeña en una disección exhaustiva, pero el gran logro, lo que hace que en solo dos temas el grupo roce la gloria, es precisamente el conseguir fundirlo todo en una única y poderosa superaleación.

En el primer tema, "Born Into Hatred", uno puede escuchar reminiscencias de SLAYER, de SAVAGE GRACE, de METALLICA, de IRON MAIDEN o de SCANNER, por increíble que parezca poder amalgamar a todos esos grupos en una sola entidad. El segundo, "Sorry For The Inconvenience" deja de lado los elementos melódicos y apuesta más claramente por el Thrash a medio tiempo, es decir. ritmos contundentes y riffs cargados de notas, pero sin abandonar del todo el sentido de eclecticismo bien entendido que preside esta Demo; aquí los ecos sonoros remiten a AGENT STEEL, HEATHEN, HOLY TERROR o NASTY SAVAGE, grupos que configuran quizá un universo más homogéneo que los anteriores, pero que ya de por sí son bandas caracterizadas por cultivar la mezcla de géneros, y todas con gran acierto.


Pero el estilo por sí solo no es garantía de calidad, si no, cualquiera que se dedique a la hibridación estaría en el olimpo del Metal. Es necesario, en primer lugar, hacerlo con total naturalidad, sin que nada chirríe, punto en el que ya hemos visto que HOLY ORDER se licencia con honores, pero sobre todo hacen falta buenos temas, y también ahí los canadienses triunfan. Son casi doce minutos de música, repartidos prácticamente por igual entre ambas composiciones. Estrenarse con semejantes duraciones en un debut es síntoma de ambición, pero si además dominan las amplias dimensiones, como es el caso, es prueba de maestría. Talento, ambición y maestría en un grupo tan joven deberían haberles llevado a un destino más ilustre, pero, misterios de la vida -o de la industria-, no fue así. Volvamos con los temas: cada uno de ellos discurre por diferentes pasajes, riffs, frases y secciones, pero todas están ensambladas en una estructura sólida y coherente, y el grupo domina especialmente el difícil arte de las transiciones entre las partes, consiguiendo desenvolverse con éxito en estructuras tan amplias. En "Born Into Hatred", por ejemplo, la segunda sección vocal -lo que sería como una segunda estrofa, tras el cambio de ritmo poco después del minuto y medio- dobla sutilmente el ritmo de batería sin que las guitarras cambien de riff para introducirnos grácilmente en la siguiente sección, en la que al poco tiempo y como por arte de magia reaparece el riff principal de las guitarras armonizadas. Todo fluye de forma espontánea pero a la vez con una lógica aplastante, dando la sensación de que todo está donde debe estar. No contentos con ello, cada vez que aparece la estrofa principal, la de las guitarras armonizadas, el batería se recrea cambiando de ritmo o marcando con los platos los acentos de la voz. Colosal. Luego vienen los solos, donde introducen partes nuevas antes de retomar los elementos ya expuestos, dando lugar finalmente a una estructura que en realidad es de lo más clásica, más propia del HM que del Thrash. Culminan el tema repitiendo la intro del principio, en un gesto de simetría que deja bien claro cómo les gusta hacer las cosas, y así a lo tonto se han ido seis minutos que parecen un suspiro. "Sorry For The Inconvenience" es igual de denso y de bien trabado, aunque aquí los cambios de ritmo ya no son nada sutiles y las transiciones se limitan a un simple parón, pero se trata de un tema más áspero, con un estilo más agresivo y menos directo y en el que la estructura ya no es tan clásica, todo lo cual favorece que experimenten más y que cueste seguir el hilo, pero al mismo tiempo es ese carácter áspero lo que le da cohesión expresiva al conjunto, y estructuralmente al final consiguen poner orden tras los solos y recuperar el sentido de unidad retomando las secciones iniciales y, nuevamente, volviendo a la intro para rematar el tema.

La ejecución es todo lo agresiva e intensa que cabe esperar de un grupo que empieza y que se deja la piel en cada nota, todo está tocado con furia, con verdadera energía juvenil, al más puro estilo de lo que pasaba en la década que les vio nacer como banda. Y, por último, el sonido... habrá quien no guste de las producciones caseras como es el caso de esta Demo: gustos aparte, la grabación es buena, todo se oye con claridad y separado y el balance entre los instrumentos es el correcto, pero para quien disfrute del sonido crudo y descarnado, esto será un goce continuo, porque suena como si estuvieran tocando delante de ti, o como si tú estuvieras en el local de ensayo viéndoles tocar en directo, tiene esa fantástica sensación de realidad propia de las Demos y que mucha gente encuentra insustituible.

Quien quiera satisfacer su curiosidad y escuchar la Demo puede ir a la página Tim Gorman, uno de los guitarristas del grupo (timgorman.net), y en la sección Holy Order encontrará los dos temas para descargarlos (también los de su siguente Demo, posteriormente editada como EP, tan fabulosa como la primera y de la que también algún día merecería la pena hablar). Ahí además se hace un repaso de la breve historia del grupo y de sus comienzos, y se cuenta que esta primera Demo en realidad constaba de cinco temas. Una pena que solo sea posible acceder a estos dos. Digo yo que alguien en Canadá tendrá una copia de la Demo original en cassete y no alcanzo a comprender cómo es que aún no se la han hecho llegar al tal Gorman, pero al menos nos queda la esperanza de que algún día aparezca y podamos escuchar completo el debut de esta talentosa banda tan poco aprovechada.

viernes, febrero 08, 2013

VOÏVOD- Target Earth (2013)

VOÏVOD sin Piggy… una apuesta difícil, sin duda, pero estos canadienses nunca han tenido miedo a nada, y además ya han vivido y superado la sustitución de todos sus miembros a excepción del batería Away. Curiosamente, ahora están presentes de nuevo todos los huidos, y salvo por la ausencia del alma compositiva del grupo, estos VOÏVOD son los mismos de hace tres décadas, cuando empezaron a asaltar el mundo de la música extrema desde su plataforma intergaláctica.

A diferencia de las letras, sobre las cuales los créditos de sus discos sí dejaban claro que las elaboraba en solitario Snake, la parte musical fue siempre “escrita por VOÏVOD” (o a veces, especificando más, “por Piggy, Away y Blacky”, o en su caso Forrest o Newsted). Sin embargo, todos hemos asumido siempre que la personalísima identidad musical de este grupo inimitable procedía del difunto guitarrista, lo cual tiene mucho sentido a juzgar por la importancia relativa de sus armonías dentro de la paleta sonora del grupo (el diseño rítmico podemos suponer que sea también atribuible a Away).

A este carro es al que ha tenido que subirse Daniel Mongrain, guitarrista, cantante y fundador de los también canadienses MARTYR, músico versátil curtido en estilos que van del Jazz al Pop pero fundamentalmente consagrado al apartado técnico y virtuoso del Death Metal. No en vano ha pasado por formaciones como CRYPTOPSY o GORGUTS y grabó el fenomenal “Fractured” de CAPHARNAUM, y todo lo que ha hecho en MARTYR se mueve en una línea similar. Tampoco es casualidad que con estos versionara el clásico de VOÏVOD “Brainscan” en su álbum “Feeding the abscess” del 2006.

De la unión entre su perfil instrumental y la marcada personalidad de VOÏVOD podría haber nacido un híbrido intratable, un experimento vanguardista o una colección de alardes técnicos. Nada más lejos. Los temas proceden en parte de aportaciones individuales de Blacky y del susodicho Mongrain (rebautizado ahora como “Chewy”) o bien han surgido en sesiones colectivas de improvisación de las cuales fueron eligiendo lo más interesante, pero también en este segundo caso los arreglos posteriores son obra de ellos dos. Los temas más cañeros y thrashers como “Kluskap O’com” y “Corps Étranger” se han gestado a partir de la iniciativa de Away.

¿Y qué resulta al final de este conglomerado imprevisible, de este torrente de talentos diversificados? Como decía, nada en lo que sea reconocible la huella de Mongrain: podría decirse que el apodo de guerra le ha absorbido hasta llegar a convertirle en un “Warrior of ice” más en cuerpo y alma, prácticamente en una reencarnación de Piggy. Resulta impresionante la capacidad mimética de este tipo y hasta qué punto ha sido capaz de embeberse del estilo guitarrístico de su predecesor y continuarlo en el tiempo pero sin plagiarlo, con todos sus ritmos, armonías, arpegios, texturas y hasta sus “gimmicks”. Vaya por delante que el trabajo individual del ahora-conocido-como-Chewy es para quitarse el sombrero.


Digámoslo de una vez: la criatura alumbrada por el veterano combo sci-fi-psicodélico en su nueva andadura es… un parto múltiple. Sería una descripción ajustada a la verdad, porque el álbum recorre casi todas las etapas de su extensa discografía, salvo la suciedad de los primerísimos inicios, en un gesto que parece estar volviéndose común entre los grandes nombres de los ’80, NAPALM DEATH lo hicieron el año pasado, VOÏVOD acaban de hacerlo, CARCASS anuncian que lo harán para su inminente disco de retorno… Hasta la portada de “Target Earth”, según reconoce el propio Away, sigue este mismo criterio. Dejando al margen cuánto haya de premeditación y cuánto de genuina inspiración en ese procedimiento (o en el propio hecho de anunciarlo como una decisión conscientemente tomada), al menos tenemos la suerte de que los ejemplos publicados hasta ahora han tenido una alta calidad, y el de VOÏVOD no es menos.

La primera mitad del disco podría estar a medio camino entre el agresivo “Killing technology” y el estilizado “Dimension Hatröss”, sin llegar aún al etéreo “Nothingface”, y a partir de ahí empiezan a aparecer influencias de las distintas etapas de la historia del grupo, fragmentos melódicos y limpios propios del arriesgado “Angel rat”, partes más ásperas que recuerdan al período con Eric Forrest (hasta los títulos de una sola palabra traen a la cabeza aquellos de “Negatron”), y partes muy asequibles y directas que parecen emerger de la era Newsted en álbumes quasi-rockeros como “Katorz”.

Por concretar más: el principio con el tema-título “Target Earth” nos sitúa en las coordenadas del viaje y despeja las dudas sobre si VOÏVOD pudieran haberse convertido en una sucursal de MARTYR: son los de siempre, incluso más que nunca. Después viene el citado “Kluskap O’com”, rápido, clásico, violento. Esto va muy bien. Sin embargo, con “Empathy for the enemy” se abre paso la vena más progresiva del grupo, presente en el fantástico “The outer limits” de 1993. El tema es formidable, tiene atrevidas incursiones melódicas, un estribillo memorable y unas secciones centrales muy bien trabadas, no hay objeción en ese sentido.

Ni el tema ni la senda progresiva que inaugura tienen nada malo, como tampoco lo tienen los dos siguientes. Pero la colocación de los tres en ese orden, teniendo estilos similares y los dos últimos una duración por encima de la media, me temo que no da buen resultado. “Mechanical mind” es aún más progresiva, y “Warchaic” incluso más (el principio de ésta, por cierto, se da un aire al del tema “Angel rat”, y la entrada de la distorsión después, también). Entre las tres conforman una especie de trilogía progresiva en la que de manera creciente se aumenta la dificultad de sus desarrollos, se complican sus secciones intermedias y se pone a prueba la capacidad de comprensión del oyente. Por separado son magníficas, y hay que subrayar en su favor que superan con creces la caótica técnica estructural que ellos mismos contribuyeron a poner de moda desde el “Dimension Hatröss” y más aún con “Nothingface”, pero quizá sea una de esas veces en que los árboles no dejan ver el bosque.

Acabada esta deriva progresiva, surge de pronto como un relámpago “Resistance”, tema centelleante y fresco que despereza al oyente y le devuelve a la simpleza de la década pasada (aunque inexplicablemente, pasados dos tercios de su duración, cae bajo una posesión diabólica que lo transforma en algo completamente distinto, una pena). Hasta ese momento de desvarío, parece retomar y continuar la saga de temas con un estilo que podríamos aventurarnos a calificar como “Cosmic-Thrash’n’Roll”, una ascendencia que viene de piezas como “The Helldriver” o “Ravenous medicine” y llega hasta otros como “The X-stream” y el propio “Resistance”.

“Kaleidos” empieza también rápida y enérgica (aunque después se extiende en complejos pasajes no siempre igual de interesantes), y “Corps Étranger”, en cuanto pasa su breve introducción, es veloz y cañera, como ya habíamos anunciado, un tema contundente y cercano pero no facilón, sólidamente construido y a la vez variado, de lo mejor del disco (y el primero que el grupo graba en francés). El caso es que, excepto por esa dispersión en que se extravía “Kaleidos”, estos tres conforman una nueva trilogía de temas más directos, más asequibles y en general algo más rápidos. Por qué no los han alternado con los otros tres es un misterio, pero creo que no es buena idea, salvo porque con ello evitan copiar la tan manida y gastada táctica de HYPOCRISY.

A estas alturas del disco y con tantas idas y venidas, desarrollos, progresiones, incursiones y excursiones, el noveno tema, “Artefact”, no aporta ya nada sustancial. Es correcto, puro VOÏVOD, pero algo previsible, repetitivo y con más carácter de Bonus-track que de pieza que aspire a poner punto final a un álbum. Porque si ella no lo hace, no podemos esperar que lo haga el minuto y medio de “Defiance”… ¿qué es esto?, ¿una broma, una excentricidad, un retal sobrante? Sea lo que sea, acaba pareciendo un pegote sin mucho sentido.


En conclusión, el disco en general se hace un poco largo (y en particular temas como “Mechanical mind”), pierde capacidad de atracción a medida que transcurre, le sobran partes que no aportan nada relevante y carece de temas verdaderamente rompedores (excepto quizá tres, pero tampoco tanto como para convertirse en clásicos). A cambio, continúa muy dignamente el legado de toda una institución como VOÏVOD, tiene un sonido magnífico, un trabajo instrumental cuidadísimo, la voz de Snake está quizá mejor que nunca y la estructura de los temas gana en cohesión. Desde luego, aquí no hay ningún “Tornado”, “Brainscan” o “Tribal convictions”, y los materiales con que está hecho el disco a veces no pasan de correctos, pero están maravillosamente bien trabajados y ensamblados, aunque por separado su valor sea ciertamente desigual.

jueves, febrero 16, 2012

THE UNBORN DEAD- Primitive origins (2011)

Realmente debe haber muchos grupos en el mundo para que uno del nivel de estos canadienses siga batallando en solitario y tenga que publicar por su propia cuenta. Ya, que eso lo hace mucha gente hoy día y es de lo más normal, pero es que en este caso el resultado es tan profesional y está tan bien presentado y realizado que cuesta más entenderlo. No parece el habitual debut autoeditado, sino un pedazo de disco por el que hubiera apostado un sello potente, y de hecho se me ocurren varios internacionales cuyos productos no siempre están a la altura de éste.

Tampoco es que inventen nada, y el estilo no va más allá del conocido Death de influencia americana que ni es exclusivamente Brutal Death ni tampoco seguidor a ultranza de SUFFOCATION. Mezcla rasgos tanto clásicos como actuales, hay algo de los mencionados y más aún de CANNIBAL CORPSE, pero también medios tiempos y ritmos pesados, que son más abundantes que las partes veloces… Todo el abanico que uno pueda imaginar entre, por ejemplo, GORGASM y VILE, aunque con clara preferencia por los segundos.

Algunos temas por sí solos son como un pequeño compendio de su estilo y su forma de componer, arreglar, tocar, etc. Por decir alguno, me quedo con “Pieces” y su fantástica combinación de redobles, trémolos, armónicos, velocidades diversas, voces contrastantes… todo con una enorme intensidad y fuerza y con una producción que, insisto, está por encima de lo que uno espera en estas publicaciones. La originalidad no es su fuerte, vale, pero tampoco copian a nadie, los temas están estupendamente trabajados -sobre todo en el aspecto rítmico- y dan caña a base de bien. Que no es poco.

sábado, febrero 11, 2012

HATE DIVISION- Strategy of obsolescence (2011)

Portada del gran Marco Hasmann y edición a cargo del sello andaluz Pathologically Explicit, quienes comparten comunidad con otras conocidas discográficas como Grotesque Productions o Hecatombe Records. Tras un EP de cuatro temas autoeditado en el 2009, publicaron a principios de este 2011 su primer álbum completo, en una onda Brutal Death con algunos otros elementos que lo hacen ameno y personal, lo que de entrada ya es mucho.

Su música delata su procedencia canadiense a lo largo de todo el disco, y con ella la marca de calidad que suele acompañarla. Hay ecos claros de grupos como PAROXYSM, los primeros KATAKLYSM y sus conocidos “northern hyperblasts”, de los que quizá abusan, o unos MAN MUST DIE (a los que, sin ser canadienses, la producción de Jean-François Dagenais en su debut les dio un sonido muy en esta línea y quienes casualmente son de Glasgow, Escocia, mientras que HATE DIVISION son de Nueva Glasgow, en Nueva Escocia).

La otra influencia más destacable es la de DYING FETUS, tanto por la velocidad como por algunas partes más groovies -perceptibles en cortes como “Medicinal perdition”-, así como por lo técnico de los riffs, que por suerte no alcanzan el recital gratuito de arpegios en que a veces se empantanan Gallagher y compañía. De todo este repertorio de grandes nombres e ilustres influencias sale el estilo de HATE DIVISION, que obtiene resultados especialmente destacables en temas como “A slice of freedom” o “Tyranny of the weak”.

martes, enero 31, 2012

DISGUST (Can)- Infinite obliteration (2011)

Este disco tiene varios atractivos, el principal que los DISGUST canadienses han actualizado su estilo y han dado un paso hacia adelante en sus capacidades compositivas e instrumentales (o el mismo hecho de que sigan en activo desde la total independencia, que siempre tiene su gracia). Otro es que al mismo tiempo han dado un salto hacia atrás hasta aterrizar directamente en los primeros DYING FETUS, con su mismo gusto por el tecnicismo más pulcro en medio de una música grotesca y violenta, los arpegios limpiamente ejecutados, los temas construidos ensartando retales sueltos, las partes pesadas (aunque sin tanto groove), las voces cavernosas a las que responden otras más chillonas… Pero sin robarles nada concreto, sólo usando su estilo, sin más. Temas como “Kevorkian’s creed” o “Infinite obliteration” dan buena cuenta de ello, a la vez que la re-grabada “Sliced, seasoned, served homolka” delata el cambio de estilo.

Esa es la parte buena, y a quienes añoren los primeros bombazos de John Gallagher y -por aquel entonces- Jason Netherton este disco les hará pasar buenos ratos, pero por desgracia más cercanos al “Purification through violence” que al glorioso y seminal “Killing on adrenaline”. Es decir, que toman parte de su estilo pero apenas nada de su inspiración, y eso al final pesa mucho. Este disco podría ser una colección de grabaciones desechadas por los de Maryland, porque cumplen todos los rasgos mencionados pero no incluyen nada que seduzca particularmente (aunque al mismo tiempo hay una complejidad rítmica y una minuciosidad en muchos pasajes que no aparecía en DF). Y encima la producción se ha cargado toda posibilidad de recrear la pastosidad monstruosa de 1998, con aquel sonido denso y ultragrave que, sin embargo, los propios DISGUST sí tenían y de forma generosa en su anterior discografía, especialmente en el hasta ahora único disco completo “Years of torment” del 2004. Vale que se han quedado sin el bajista original, pero es que da la impresión de que han grabado el álbum sin bajo de ningún tipo.

Así que poniendo en la balanza todo a la vez (la ausencia de plagio como tal, la notable mejora como músicos, la medianía en inspiración, las “cintas perdidas” de DYING FETUS, la débil producción), el resultado es… No, aún faltan atractivos que añadir, y uno nada desdeñable: ¿quién hace esos blasts totalmente extraterrestres? ¿Ese tal Chris Giacomini es el nombre de una nueva caja de ritmos, de un cyborg, o qué? Lo de ese tipo no es normal, y sin duda está a la altura de los grandes velocistas como Chad Walls o Marc Palmen. Además tiene ese adictivo sonido a lata que repugna a unos oyentes tanto como hipnotiza a otros, ese sonido agudo, seco y corto tan particular. Los cinco primeros segundos del disco bastan para comprobar ambas cosas. Si añadimos otros detalles que no estaban en DF, como gorrinillos desesperantes y un sentido del humor en los títulos menos explícitamente gore de lo normal (como en “Is it rape if she’s dead?”), o hasta la portada de Tony Koehl, la balanza finalmente se inclina en una dirección muy clara.

jueves, enero 19, 2012

ELECTRO QUARTERSTAFF- Aykroyd (2011)

Esta es una de tantas bandas instrumentales que, por tal característica, cuesta situar en un determinado estilo, y es que a la hora de la verdad la voz cuenta mucho en este sentido. Progresivo… sí, suele ser la opción más socorrida. Pero en el peculiar universo instrumental también hay grupos que entran en lo extremo, como nuestros CONTINUO RENACER o uno de los casos más notables, SLEEP TERROR, ambos dentro de algo que podría llamarse Death Progresivo, o yendo un paso más allá y alcanzando los terrenos del Brutal, los franceses GYNECROLOGY, de chistoso nombre y música desconcertante.

ELECTRO QUARTERSTAFF comenzaron más apegados al Thrash y ahí siguieron hasta este último trabajo, pero ahora han dado un giro claro hacia el Progresivo, han dejado atrás buena parte de su contundencia y de su estilo más cortante y presentan un álbum donde prevalecen las frases complejas de ritmo irregular, los giros inesperados y los riffs paroxísticos. Viniendo de un país como Canadá, tan dado al carácter tecnicista, no es de extrañar. Y el cambio en sí no es ni bueno ni malo, es sólo un cambio: una evolución legítima y una decisión que cualquier artista es libre de tomar.

En lo que han perdido es en inmediatez, elemento clave para que un álbum instrumental mantenga el interés, así como en cohesión de los temas, otro elemento fundamental para que la música no se vaya por las ramas. Y aquí se va, y se va un buen rato. Hay unas cuantas divagaciones y demasiados pasajes que se mueven, cambian, serpentean y no se sabe a qué conducen. Como instrumentistas han avanzado una barbaridad, tanto que parece que se les ha ido de las manos y que no separan bien esa tarea de la de compositores. Son músicos inquietos, pero por momentos quizá demasiado y la cosa a veces parece más una larga elucubración que un disco coherente, con honrosas excepciones como “Descent by annihilation operator”.

Ahora bien, al menos no es una ristra de solos y más solos, ni de arpegios sin ton ni son, esto es verdadera música. Puede que algo pretenciosa e inconexa, pero música. Y, pasando por alto lo anterior, la exhibición de precisión merece la pena y la imaginación que derrochan también. Los instrumentos se mueven como una sola criatura bajo la batuta, paradójicamente, de la batería más que de las guitarras, ya que los detalles rítmicos son los que definen el nivel de complejidad musical y los que hacen encajar las piezas del conjunto. Aparte, la producción es una gozada y el disco se disfruta de principio a final, aunque no sea una obra apta para el público mayoritario.

martes, enero 17, 2012

NEURAXIS- Asylon (2011)

No se entiende muy bien que NEURAXIS nunca hayan dado el salto al primer nivel de popularidad internacional, porque es un grupo con unas cualidades perfectamente proporcionadas entre técnica, agresividad y accesibilidad. Pasada su primera etapa algo más cavernícola, se establecieron en un estilo que los hace muy reconocibles, a medio camino entre CRYPTOPSY y KATAKLYSM -por citar ilustres referentes de su país-, limando lo peor de unos y de otros y alejados tanto de los excesos malabarísticos de los primeros como de la tendencia comercial de los segundos.

Quizá por eso mismo no han triunfado, aunque esto es otra historia. Lo que tenemos aquí es su sexto trabajo completo, un álbum que supera con creces el intelectualoide y algo aburrido “The thin line between” del 2008 pero que no llega a la altura del fabuloso “Trilateral progression” del 2005. El estilo se mantiene sin apenas cambios y quien los conozca sabe qué va a encontrar. Han recuperado pegada, energía y frescura, y su capacidad de crear temas complejos y riffs intrincados sigue donde siempre.

La orientación técnica de NEURAXIS se centra más en usar ritmos irregulares y cambios continuos que en tocar riffs imposibles o en querer dar más notas que nadie por segundo, esa nunca ha sido su pretensión ni lo es ahora. Recurren a compases compuestos, acentos desplazados, redobles y rellenos de batería, etc., de manera que su complejidad está más en lo compositivo que en lo puramente instrumental. Y lo que les da su identidad también les lastra, porque se empeñan en meter tantas cosas contrastantes y en hacer tantos cambios de ritmo y tan bruscos que al final no hay “temas” como tal: por aquí y por allá aparecen frases llamativas o riffs interesantes -y la batería es en sí misma todo un espectáculo-, pero uno tiene la sensación de que cualquier cosa podría estar en cualquier sitio, y en realidad así es.

Por otra parte, hay cosas “llamativas” e “interesantes”, como decía, pero nada más, no hay nada impresionante o que sobresalga, salvo en los primeros tres temas, lo cual a su vez es otro inconveniente, porque han acumulado ahí las ideas más pegadizas y luego el resto del disco pierde brillo y se va perdiendo en un conglomerado de secciones aleatorias que no superan un nivel medio de imaginación. Además esos temas iniciales tienen partes melódicas que copian el mismo giro y que, de nuevo, dan la sensación de ser intercambiables. En definitiva, luces y sombras pero más de lo primero en un disco que mantiene alto el merecido prestigio de NEURAXIS.

domingo, diciembre 11, 2011

FUCK THE FACTS- Misery (EP, 2011)

Nada más publicarse su último larga-duración los inquietos FTF contraatacan con un nuevo EP, cuyo título parece situarse en la estela de ese reciente “Die miserable”. No tanto la música, que esta vez se orienta más hacia el Grindcore directo, veloz y rabioso.

Son diecinueve minutos muy bien aprovechados, y en los que la diversidad de elementos que ponen en juego le da al álbum un aire más propio de formatos mayores. Se permiten el lujo de meter dos interludios acústicos –que podría pensarse que sobran o que no aportan nada, y en parte es cierto, pero también son lo que contribuye a crear esa imagen de álbum unitario y con sentido, más allá de ser una colección de retales sobrantes-, y al mismo tiempo se atreven con un largo tema de seis minutos, en un estilo épico que recuerda pasajes del citado LP aunque con un diseño bastante más deslavazado.

El extraño “Unburden” también padece esta misma condición de estar construido “a cachos”, tres en concreto –uno acústico, otro épico y un breve y veloz asalto para acabar-, pero que más o menos encajan cada uno en su rincón particular del disco. Y el resto son temas cañeros sin más complicación, que en su mayoría rondan el minuto de duración. En definitiva, se trata de un más que correcto EP, sobre todo si se entiende como complemento al más elaborado y complejo “Die miserable”.

jueves, octubre 06, 2011

FUCK THE FACTS- Die miserable (2011)

Ni sé cuántos discos tienen ya publicados FUCK THE FACTS entre EPs, Splits, Singles y discos oficialmente “largos”, y toda información en ese sentido corre el riesgo de ser imprecisa. Deben estar entre los grupos más prolíficos y constantes del underground, y eso que dentro del Grindcore -al que parcialmente se dedican- hay bastantes casos, y es inevitable pensar en UNHOLY GRAVE, por ejemplo. Su propuesta fluctúa a lo largo de esa extensa discografía y también a veces dentro de cada disco. Este “Die miserable” tiene bastante de esta irregularidad, aunque es un álbum sólido y realizado con esmero.

Entre sus muchos méritos está una producción clara pero a la vez potente, un laborioso trabajo de guitarras que se plasma en ricas texturas como las del final de “Census black”, una notable variedad de ritmos y mucha, mucha caña. El estilo navega libremente entre el Grindcore, el Metalcore y el Death, sin predominio claro de ninguno (el elemento Death es minoritario, eso sí) y con ramalazos ocasionales de casi cualquier cosa que se les ocurra por el camino, ya sean fragmentos acústicos, disonancias, pasajes melódicos, recitados en francés, parones, ruidos varios o solos de guitarra y líneas de bajo nítidamente fraseadas.

Lo que sin duda es mejorable es la aportación vocal de Mel Mongeon, una tipa que suena como si WENDY O. WILLIAMS hubiera sido fichada por los AT THE GATES más angustiados pero que, además de tener un timbre invariable, berrea de forma plana y con poco relieve, todo lo contrario que la música, tanto por la ejecución de ésta como por la composición y los arreglos.

Se trata de un disco ecléctico, inquieto, creativo, plagado de contrastes… pero que se aleja mucho del redil de los géneros extremos y de sus respectivos dogmas. Está en muchos sitios y en ninguno a la vez, y difícilmente gustará a los que prefieren obras más convencionales. El grado de heterogeneidad que despliega no siempre es fácil de seguir, y de hecho no es un disco cómodo. Como ejemplo valga “A cowards existence”, el primer tema que sacaron como adelanto en stream y una pieza con desdoblamiento de personalidad: dos mitades con dos velocidades, dos ambientes y dos caracteres opuestos. Quizá sea el ejemplo más extremo, pero el procedimiento aparece por todas partes en dimensiones más pequeñas. Esto es lo que hay, y el resto es cuestión de gustos.

martes, septiembre 27, 2011

Reedición en vinilo del "Strappado" de SLAUGHTER


El sello canadiense especializado en vinilos War On Music Records reeditará en ese formato el clásico "Strappado" de los también canadienses SLAUGHTER. Se trata de una obra de culto y un disco esencial en el desarrollo de los géneros extremos, particularmente el Thrash y el Death. Aunque se grabó y mezcló en febrero de 1986, no vio la luz hasta un año después. Posteriormente fue publicado en CD por Fringe en 1993, reeditado por Nuclear Blast en el 2001 y de  nuevo en el 2008 por Metal Mind con el siguiente orden de temas, distinto al LP original:

1. Disintegrator / Incinerator
2. Nocturnal Hell
3. F.O.D. (Fuck of Death)
4. Tortured Souls
5. Parasites
6. The Curse
7. Strappado
8. Maim to Please
9. One Foot in the Grave
10. Tyrant of Hell
11. Death Dealer
12. Tales of the Macabre

Los temas "One Foot in the Grave", "Tyrant of Hell" y "Death Dealer" son bonus-tracks grabados en las sesiones de "Strappado" que no llegaron a aparecer en el álbum, mientras que "Maim to Please" procede de las mismas sesiones pero se incluyó en la edición original de cassette. La inminente reedición de War On Music Records mantendrá esta misma lista y orden de temas.

viernes, septiembre 02, 2011

Recopilación de Demos de SACRIFICE


Los pioneros thrashers canadienses SACRIFICE publicarán el próximo 28 de octubre a través del sello War On Music Records una antología de Demos en formato vinilo titulada "198666". Será un vinilo doble en color rojo que incluirá la Demo de casette de 1985 "Exorcism", la Demo de 1986 con las sesiones de "Forward To Termination" (con una rara versión del tema de DISCHARGE "Possibility of life's destruction") y la Demo de 1989 con las sesiones de "Soldiers Of Misfortune". El disco estará limitado a 666 copias numeradas a mano y el arte de portada será obra de Hans Memling.

miércoles, febrero 09, 2011

BEGRIME EXEMIOUS- Impending funeral of man (2010)

Al igual que THY FLESH CONSUMED este grupo viene de Canadá, y al igual que ellos practican un perfecto híbrido de Death y Black, claramente más inclinado hacia el primer género pero sin que esa etiqueta les pueda definir por sí sola. Es decir, no se les podría confundir en la vida con DEICIDE, por ejemplo. Pero tampoco con IMMORTAL. Y, sorprendentemente, incluso se puede decir que no tienen nada de ninguno de los dos pero que, en efecto, hacen Black/Death. Por eso me traen a la cabeza a sus mencionados compatriotas, porque ambos hacen una especie de música extrema oscura y agresiva, sin más, o como mucho una especie de Death áspero, primitivo y nada técnico, con sonido difuso, voces que van de lo chillón a lo rugiente pero nunca son guturales, riffs simples, mucha rabia y una sensación general de holocausto apocalíptico.

Lo mejor es que, como en toda propuesta híbrida, no se imponen patrones previos y hacen lo que les sale, y el resultado es en todo momento imprevisible. Tampoco es chocante o excéntrico, simplemente no es previsible, lo cual se agradece. Pasan de los blasts a las partes pesadas sin previo aviso, con bastante variedad entre uno y otro extremo, partes rápidas, medios tiempos… Esa libertad estilística es su mejor baza, junto al sonido caótico y el ambiente de destrucción que transmiten.

Por lo demás, al disco le falta tener momentos que destaquen por encima del resto y salir de su propia y excesiva homogeneidad, porque llega un momento en que el muro sónico abruma. Lo decoran con algún pasaje solista, con paradas en las que la música puede respirar un poco, pero vendría bien contar con pasajes y riffs más inspirados o que se quedaran en la cabeza (seguramente “Filthy sodomite of Christ” es la que sale mejor parada en este sentido). Cada tema por separado es un cañón, pero basta enlazar dos para que no quede muy claro dónde acaba uno y empieza el otro.

domingo, febrero 06, 2011

VOÏVOD- RRRÖÖÖAAARRR (1986)

Este disco apareció en marzo de 1986: el “Master of puppets” se había publicado sólo tres semanas antes, el “Reign in blood” no saldría hasta octubre y el “Pleasure to kill” hasta noviembre. Evidentemente, existían ya un montón de grupos dando mucha caña aparte de los mencionados, estaban EXODUS, OVERKILL, ANTHRAX, MEGADETH, y en Europa ONSLAUGHT, BATHORY y, sobre todo, VENOM. Los que hoy se consideran leyendas y pilares del Thrash, salvo BATHORY, que siguieron otra línea de influencia, y VENOM, que son algo así como los padres espirituales de todo el metal extremo. Pero el estilo aún no había alcanzado su último estadio de desarrollo, y en estas andábamos cuando estos trogloditas musicales publicaron su segundo atentado en forma de disco. Porque esto no había por donde cogerlo. La portada era espantosa pero no tenía nada que ver con el estilo de las portadas de los grupos Thrash del momento, y además salía una especie de monstruo luciendo una cresta de pinchos en una época en la que aún las tribus urbanas de los punks y los heavys no habían dejado de ser poco menos que enemigos. Para colmo tenía un título delirante, un disparate que dejaba pequeño el tema “Aaaaaaarrghh” de VENOM de un par de años atrás. Qué demonios era aquello...

En aquellos años los discos de los florecientes géneros extremos llegaban a España sólo de importación y lo más frecuente era tener que comprarlos por correo a tiendas situadas en las grandes ciudades. Casi siempre la única guía para llevar a cabo la difícil elección era la portada de los discos. Difícil o a veces muy fácil, si brillaba un relámpago de intución. Aunque también esto último era difícil, a su manera, en medio de la marea de sangre, hachas, zombis, pentágonos con demonios, cristos decapitados y monstruos inverosímiles que conformaban un material radiactivo y radicalmente nuevo.

El segundo vinilo de los dioses canadienses tuvo en su día unas críticas horribles, y el apelativo anterior de “trogloditas” musicales está sacado de una de las reseñas de las revistas del momento. La verdad es que el disco sonaba bastante mal, la producción era muy sucia y en parte costaba distinguir qué estaba pasando. Las reediciones en CD han aclarado notablemente este aspecto, pero también le han quitado fuerza y parte de su identidad y hasta de su encanto. Porque en aquel momento VOÏVOD eran caos, eran ataque sin distinción de enemigo, eran confusión, barullo y una prolífica indefinición en todos los aspectos. Igual que le habían puesto este título desquiciado al álbum, tenían un tema llamado “Fuck off and die”, los miembros del grupo se hacían llamar “Snake”, “Piggy”, “Away” y “Blacky”, y éste último llevaba rapada la mitad derecha de la cabeza y la otra mitad con melena. Tenían tachuelas y cuero pero parecían unos punkis camorristas y ni la música ni la voz eran Thrash Metal, y, por supuesto, estaban lejos aún de la psicodelia espacial y fantasiosa que les hizo célebres tiempo después. Ciertamente, eran unos trogloditas.

Sin embargo, si uno se tomaba la molestia de desbrozar toda aquella espesa mole sónica y escuchaba atentamente, encontraba una música intensa, variada, ingeniosa, un torrente de energía y una interminable ristra de ideas y más ideas, riffs, ritmos, líneas insólitas, toques, rellenos, cambios. Sí, el disco era una macarrada y ellos estaban totalmente sin pulir, pero eran irresistibles. El grupo era un volcán de tosca agresividad y de furia mal encauzada, pero también de libertad creativa. Eran impresionantemente innovadores en un momento en que las innovaciones aún no habían culminado, en un contexto en que la innovación era aún el magma fundamental de todos los grupos y la competencia en ese aspecto estaba, lógicamente, por las nubes. Pero VOÏVOD volaban ya a años luz de todos ellos y seguían su propia senda. Y luego estaba todo el aspecto gráfico del disco, obra del batería "Away”, desde la portada hasta la peculiar tipografía con que estaban escritos tanto los títulos en la contraportada como las letras en el interior, pasando por el logo y las diversas imágenes de calaveras extrañas diseminadas por aquí y por allá. Si había un grupo con personalidad extraterrestre, convicción arrolladora, ideas y camino propios y además dispuestos a decirle al resto del universo “Fuck off and die”, esos eran sin duda VOÏVOD.