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miércoles, diciembre 25, 2013

MALTHUSIAN- MMXIII (Demo, 2013)


No sé qué criterio siguen o el grupo o la compañía para decidir que esto es una Demo, pero es un pedazo de disco como la copa de un pino. Un disco acabado, maduro y además impresionante, surgido del infierno más pútrido y del horror más abyecto, una patada de Death Metal repugnante como si cien hordas de demonios le comiesen las tripas a Jesucristo clavado en la cruz. Una especie de abominación contra la vida y el ser humano convertida en música oscura y asfixiante, sin rollos retro, sin imitaciones a los suecos, sin oportunismo de revival Old-School, sólo Death crudo y denso, por momentos arrastradamente Doom, y poseído por un sentido de maldad y esoterismo sencillamente irresistible.

Basta el comienzo para entrever de qué va esto, bastan los primeros segundos, el primer grito, el primer riff, el sonido, la atmósfera… Todo es hipnótico, lúgubremente hipnótico. Cada instrumento se une a los demás para crear una música distinta, poderosa a la vez que tétrica y con un poder de sugestión inmediato. Especialmente la batería, gracias a su imaginación, variedad y eficacia, metiendo redobles, cortes, cambios, infinidad de sonidos… Aunque las guitarras también tienen enorme culpa en el resultado, con un feeling difícil de encontrar hoy día, en las antípodas de lo digital y lo aséptico, repletas de bendings, slides, arpegios tenidos, trémolos casi Black, y en general un despliegue de efectos fabuloso… Y qué decir de las voces -y las nombro en plural porque son muchas-, tan tenebrosas e inhumanas como todo lo demás… La verdad es que cuesta elegir quién sobresale aquí, y si he mencionado la batería ha sido casi por casualidad.

Gritos, desgarros, gruñidos cavernosos, fuerzas maléficas que emergen desde el abismo, seres sin rostro vagando entre tinieblas… Y todo para ejecutar unos temas que rebosan inspiración, buenas ideas y riffs directos -incluso durante los diez minutos y medio de “The mother’s blade”-, pero cuyo mérito no es sólo causar una fuerte impresión de primeras, sino que soportan el paso del tiempo y todas las escuchas repetidas que uno quiera darles. Hay infinidad de detalles en los que fijarse, tanto de sonido como de ejecución, las guitarras tejen texturas alucinantes a base de planos superpuestos, se contestan una a otra, dibujan frases agudas que se oponen a acordes y arpegios, la batería no cede en su incansable repiqueteo paroxístico ni en su exploración sonora, las voces se responden, se alternan, se solapan… El disco se puede escuchar en su vertiente más descarnada y primaria, o se le puede prestar atención a toda esa gama de detalles y sutilezas, y en ambos casos resiste a la perfección.

Volviendo al principio, esto es una Demo más que nada porque se ha publicado en formato cassette, pero elegir un determinado soporte físico no tiene que ver con el nivel de preparación, la calidad de la grabación y el acabado final, que en este caso son todos sobresalientes, mientras que el concepto de Demo se asocia más con un producto provisional hecho de forma rápida. La edición de “MMXIII” es de hace poco más de un mes, pero rápidamente las copias del grupo se agotaron entre venta directa y envíos a diferentes distribuidoras, el sello Invictus Productions ha seguido con su comercialización y anuncia planes para editarlo en formato CD y también posiblemente en vinilo, además de tenerlo disponible como descarga en su Bandcamp a un precio muy razonable. Lo que no he podido encontrar son las letras, pero si realmente hablan de algo tan poco habitual pero a la vez tan apropiado para el género como las predicciones demográficas de Thomas Malthus, será un aliciente más para confirmar el extraordinario nivel de este engendro venido del inframundo.

lunes, abril 30, 2012

SKEWERED- Skewered (2012)

Un disco peculiar, sin duda. Para empezar, diremos que su estilo es el que prometen la portada y el logo: Death Metal pero ni Brutal, Gore, Old School o melódico. Dibujo violento pero no vomitivo ni especialmente depravado, y logo siniestro pero a la vez legible. A veces las cosas son lo que parecen. Se mueven en un terreno donde caben rasgos de muchos subgéneros, con partes pesadas, otras rápidas, riffs simples, ritmos ocasionalmente groovies, voces rasposas junto a otras más profundas… Prevalece una sensación de Death sin etiquetas, afilado y contundente más que dado a la velocidad extrema, y gustará a oyentes muy distintos siempre que no busquen un alto grado de especialización estilística.

“Skewer” significa algo así como “ensartar” (y también “brocheta”), que es, por cierto, lo que muestra la portada con una serie de cuerpos ensartados en fantasmales estacas, así como el logo con su correspondiente diseño de pinchos. Y musicalmente también ensartan en cada tema un buen puñado de ideas, a veces casi demasiadas en uno solo. Lo peculiar viene dado porque los temas, teniendo esa estructura, duran entre dos y tres minutos (sólo un par alcanzan esta marca) y porque además han metido nada menos que trece en el disco. Ninguna de ambas cosas es muy corriente para el estilo que practican, lo serían en el Grind, aun quedándose cortas, pero no aquí. El resultado es que cada tema ofrece una generosa cantidad de material que echarse al oído, sin que eso derive en una sucesión de partes inconexas. Hay temas particularmente densos y pesados, como “Born into pain”, otros más movidos como “Wretched cum slut”, y cada uno logra más o menos tener su propia personalidad. Estas diferencias se notan más tema por tema, pero luego se desdibujan al oír todo el disco del tirón. A cambio, la ventaja es que derrochan ideas, frases, riffs y ritmos como para poder bucear en cada nueva escucha y encontrar siempre algo nuevo.

Claro, de esas ideas que regalan de forma tan dadivosa no todas son buenas, o unas lo son y otras no tanto. Hay de todo, como es lógico, pero es justo reconocerles que tienden a integrar bastante bien los riffs con las líneas vocales, a construirlos juntos en lugar de simplemente acoplar las segundas a los primeros. Buenos ejemplos los dan “Bad aids” o “Bound and gutted”, entre otros. Y también llama la atención el diseño de los riffs, por lo general muy sencillo, en el que sin embargo se las apañan para introducir una notable variedad rítmica. Casi todo en este álbum está concebido con un claro sentido de la efectividad, y para eso qué mejor que simplificar. Y vaya si lo hacen, a veces en exceso: la batería, por ejemplo, podría lucirse más, aparte de que su sonido les ha quedado un poco artificial y el volumen demasiado alto en los redobles y rellenos. El resto de instrumentos salen bastante mejor parados y en especial la voz, con ligeros acentos a veces a lo John Tardy y otras a lo George Fisher, variada, matizada y siempre poderosa. El bajo cuesta desenmarañarlo del resto de la mezcla, pero su aportación tiene momentos muy interesantes.

El mayor mérito del disco es optar por la sencillez de medios dentro de un entorno que suele potenciar lo contrario, aunque ellos mismos lo estropean a veces con cambios de ritmo y estampidas que no vienen a cuento, sobre todo en la parte final del disco, a partir de “Rectal prolapse”. Y pese a tener todo a su favor, aún les falta crear más partes verdaderamente pegadizas y también evitar que la simplificación haga parecer a algunas secciones de los temas casi un mero boceto, como pasa en el principio de “Skewered” o “Others may die”. Con todo, el balance del disco deja buen sabor de boca, gracias a sus aires de Death a medio camino entre lo clásico y lo moderno, su magnetismo rítmico, su carácter directo, su potente producción y su alto porcentaje de buenas ideas.

domingo, marzo 27, 2011

GAMA BOMB- Tales from the grave in space (2009)

Otro disco más de los irlandeses, y otro que no aporta nada en absoluto. Al menos el primero era más variado y sincero, aunque se pareciera a los ANTHRAX de Neil Turbin. Su segundo “Citizen brain” era un disco premeditado y falso, y éste sigue exactamente las mismas coordenadas, pero se ve que eso es lo que les piden desde arriba. Por algo nos los venden junto a EVILE y BONDED BY BLOOD como el supuesto renacer del Thrash Metal. Para empezar, no sé por qué tiene que renacer algo que nunca ha muerto, y para continuar, no sería un “renacer” sino una simple repetición de formas de hacer las cosas que ya existieron hace décadas.

No cuela: EVILE imitan a TESTAMENT, BONDED BY BLOOD a EXODUS y GAMA BOMB a TANKARD, con un sonido más metálico y ramalazos de SLAYER que le añaden agresividad, pero esa es la idea. Y no me olvido de MUNICIPAL WASTE y su “revisión” de D.R.I. Curiosamente los cuatro grupos están en Earache, qué cosas. Y curiosamente los tres grupos americanos plagian a grupos americanos, mientras que GAMA BOMB son europeos y hacen lo propio con un grupo europeo. Y, también curiosamente, los grupos originales de más renombre, TESTAMENT y EXODUS (aparte de otros como FORBIDDEN o DEATH ANGEL), están hoy día en Nuclear Blast, la gran competidora. Si todo esto es casualidad, que baje Dios y lo vea.

Respecto a la música, no hay mucho donde arañar: riffs simples y temas rápidos, todos a la misma velocidad, al estilo de los borrachines alemanes pero sin su gracia y, sobre todo, sin su credibilidad. Variedad, la mínima o ninguna, por descontado, en eso también coinciden con TANKARD (salvo en su disco “The Tankard”). No digo que no puedan gustar a alguien, supongo que sí, pero esta afirmación se puede hacer de prácticamente cualquier disco que se publica y no implica nada. Por mi parte, no veo la necesidad de que existan discos clónicos y grupos pastiche, y me quedo con los catorce discos de TANKARD, aparte de SODOM, NUCLEAR ASSAULT y un largo etcétera.


[Nota del autor: EVILE no son americanos, son ingleses. Pero la idea básica no cambia.]

miércoles, marzo 16, 2011

WOUND UPON WOUND- Grievance (EP, 2010)

Antes de nada es importante señalar que estamos ante algo que la banda presenta como un EP pero que dura cerca de 28 minutos. Esto no debería sorprender a nadie, pero visto lo que sucede cada vez de forma más frecuente con muchos discos supuestamente de larga duración que ni siquiera alcanzan ese límite, es algo que merece destacarse. Iba a decir que también es algo que les honra, pero no, lo único que ocurre es que lo contrario deshonra a quienes lo hacen, y en realidad estos irlandeses se limitan a cumplir con lo que es normal y a intentar no dar gato por liebre. Tampoco hace falta necesariamente llegar a los 32 minutos del primer EP de EVILE, pero esta primera entrega de WOUND UPON WOUND es un dignísimo exponente en este sentido, como lo es también, por ejemplo, el primer EP de los valencianos HUMAN VERMIN o incluso el primero de los alemanes RETALIATION, algo más breve. Elijo estos casos porque en todos coincide, además, que fue su primera obra publicada, tal como ocurre con este “Grievance”.

Y pasando ya al contenido musical, lo que más llama la atención es el progresivo cambio de estilo que se percibe a lo largo de todo el EP: al principio es claramente Black, aunque con algún mínimo deje Death, y luego este Black sin complicaciones deja paso a un Black-Doom que finalmente se queda a las puertas de convertirse en sólo Doom. Consecuentemente, los tempos se van ralentizando entre los distintos temas, la presencia de los blasts va desapareciendo a medida que avanza el disco y hasta la duración de los temas va en paulatino aumento. El resultado, la verdad, despista un poco, porque no es como si hubiera una mezcla de influencias o un estilo híbrido o incluso una continua alternancia de estilos, sino que esto empieza en un sitio y acaba en otro. Quizá es el mismo viaje que han ido recorriendo sus composiciones a lo largo del tiempo, pero en ese caso quizá sería más apropiado escogerlas con un mayor sentido de la coherencia o bien esperar hasta tener claro cuáles prefieren ellos mismos.

En cualquier caso, no apunto ese rasgo como algo negativo, ya que se trata de una legítima decisión de los músicos, y me limito a sugerir que “despista un poco”. De lo que sí estoy convencido es de que ni en uno ni en otro estilo dan lo mejor que puede esperarse, porque casi todo suena demasiado plano, demasiado unidimensional, como sin relieve, y tampoco aprovechan el hecho de contar con dos guitarras y un cantante solista. A esto se suma que sus riffs son bastante sencillitos, a veces un par de acordes que repiten y repiten, y muy a menudo el típico riff blacker con trémolo de una nota sin apenas dibujo rítmico, pero en este caso también sin apenas inspiración, y para optar por lo más sencillo hay que contar con grandes ideas. Por otra parte, sólo hacen Black creíble en las partes más violentas de los primeros temas y tampoco culminan el giro doomy que anuncian los últimos, de manera que la mayor parte del disco transcurre en algo que es demasiado pausado para ser Black y demasiado poco obsesivo para ser Doom.

lunes, febrero 07, 2011

HEXXED- The synapse collision (2010)

El subgénero no basta para que un disco tenga calidad, si no, todo lo que se nos presenta como “progresivo”, “técnico”, etc. –por no hablar de lo “experimental” o lo “avant-garde”- tendría que ser bueno, y no es así. Pero inconscientemente puede que a veces nos dejemos llevar y pensemos que unos estilos son en sí mismos mejores que otros, o más proclives a producir discos valiosos. Que la complejidad siempre es una virtud, o que el Grind, de entrada, no puede dar obras de alta calidad musical. O que estos HEXXED, por el mero hecho de cultivar el Death progresivo, tienen el don de la inspiración. Pues no es así, y me temo que había muchísima más genialidad compositiva en cualquier disco de NASUM que en todo este “The synapse collision”.

Riffs parcialmente enrevesados en los dos primeros temas, algunos ritmos irregulares (“Channels”), otros con un ingenuo despliegue de contratiempos y síncopas encadenados de manera bastante forzada (“The aetheric plane”), frases con una especie de sabor mecanicista debido a sus estructuras repetitivas (“Perceptions derailed”), siete minutos largos de pura yuxtaposición de secciones sin ninguna relación entre sí (“Triclopics”), una voz con diversos y cambiantes efectos… todo parece concebido para crear ambiente en una espasmódica pista de baile poblada de ciborgs, pero está realizado de forma terriblemente artificial. Y eso se nota de lejos, desde aspectos tales como los títulos de los temas o el del propio álbum, como si partieran de la idea de que hacer cosas raras porque sí mola. En realidad faltan ideas –sobre todo a nivel musical- y sobran poses.

Pero  lo peor no es eso, ya que aún más grave resulta la propia indefinición del disco. Junto a todo lo descrito aparece un tema casi instrumental con los rasgos justamente opuestos –regularidad métrica, tempo lento, ambiente sosegado… el titulado “Ataraxia and the subsequent flight”-, un largo interludio acústico de relieve totalmente plano (“Rewire”), dos temas de seis minutos y medio cada uno hechos a base de sonidos atmosféricos (“The electric mind”, partes 1 y 2 respectivamente)… No sé si es peor el recurso fácil a la rareza sin contenido o el puro y descarado relleno que demuestran con todas estas salidas de tono.

El disco tiene doce temas, así que, salvo dos, ya he hecho una caracterización de todos ellos y una descripción de su sentido –o sinsentido- dentro del conjunto. Esos otros dos son “Unearth” y “Critical mass”, con duraciones algo por encima del minuto y de los dos minutos, respectivamente, y vienen a ser los temas más honestos y a la vez con más cohesión dentro de un disco con muy pocos o ningún atractivo, ni en su concepción ni en su ejecución. Músicas creativas infinitamente más interesatnes, y también con buenas dosis de extravagancia, las hay a montones y en todos los subgéneros (PECCATUM, SIGH en sus mejores momentos, los MARTYR canadienses, sus compatriotas UNEXPECT o los propios VOÏVOD a la cabeza de todos). Mejor acudir a ellas.