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domingo, enero 12, 2014

TRAUMATOMY- Transcendental evisceration of necrogenetic beasts (2013)


Otra colaboración internacional más, y mira que hay… Da igual la distancia, Noruega-EEUU, Alemania-Inglaterra, EEUU-Taiwán, también dan igual el continente, la política, la cultura, hay algo por encima de todo ello que lleva a los músicos más extremos del Brutal Death a buscarse entre sí con tal de potenciar su brutalidad y llevarla al mayor exceso posible. TRAUMATOMY conectan Rusia con Japón de la mano de dos miembros de DISFIGUREMENT OF FLESH en la parte instrumental y el cantante de GOREVENT destrozando el espectro vocal, y lo que hacen juntos supera en radicalidad a lo que cada uno había hecho hasta ahora por separado. Este es un disco que difícilmente soportará nadie que no esté acostumbrado al Slam más recalcitrante, los ritmos pesados uno tras otro y sin descanso, los riffs en obsesivo palm-mute cromático y las voces regurgitantes salidas del subsuelo. Ahí acaba la fórmula, junto a algunas partes rápidas que se les escapan de vez en cuando, y ya. Lo que le da su empecinada identidad es lo mismo que limita su alcance y su posible desarrollo, pero así es el género.

Todo el álbum es un intento de llevar al extremo las bases del SBDM, buscar su realización más bestia posible y no salirse un milímetro del dogmatismo más obstinado. Y a fe que lo consiguen, ayudados por una producción devastadora y un sonido compacto y poderoso como pocas veces se escucha. De la música poco más se puede decir, hay nueve temas completos, mas una intro y una outro (¡musicales ambas!, de hecho tienen esos nombres porque ellos se los dan, pero son dos temas normales, más cortos que el resto pero temas igualmente), no divagan con ruiditos ni ambientaciones ni chorradas, sino que se consagran a hacer el animal durante media hora larga y lo hacen de maravilla, pero si en vez de once temas hubiera veinte no se notaría, o si sólo hubiera cuatro y los repitieran varias veces con distintos títulos, porque lo cierto es no hay forma de distinguir unos de otros ni recordar nada. Es como escuchar un disco nuevo cada vez que te lo pones, lo que en cierta forma tiene su gracia. Han incluido los tres temas de su EP “Transformation into a putrid mass”, también del 2013, y han contado con colaboraciones a las voces por parte de varios berreadores ilustres, entre ellas la más notable y la que más claramente se diferencia la de Diego Fanelli, vocalista de los depravados VULVECTOMY. La portada, fabulosa, como casi todo lo que hacen en el Mottla Art Studio, habitualmente para grupos del gremio (GUTFED, BODYSNATCH, SLAMENTATION, LACERATION, los propios VULVECTOMY, RAPED BY PIGS, PERVERSE DEPENDENCE, DISTORTED IMPALEMENT, SECRETED ENTITY, etc, etc, etc).

viernes, enero 20, 2012

REST IN GORE- Culinary buffet of hacked innards (2011)

Desde Japón llega esta banda que no es nueva pero que publica ahora su primer disco completo, en una tesitura temática y sonora bien conocida: tripas, desmembramientos y demás menú sanguinolento aderezan un Death que se mueve entre lo brutal, el Slam y elementos groovies. Una sucesión de títulos como “Rupturing stomach”, “Pierced eyeballs” o “Separated bodyparts” da idea del grado de originalidad del grupo en el apartado temático, y en cuanto a la música la oferta no va mucho más lejos.

Lo más destacable es la labor de la batería, con una sensación rítmica fluida, un repertorio bastante variado y un papel protagonista frente al resto de instrumentos. Pero esto en realidad no es ningún hallazgo sobresaliente, sino un simple demérito de esos otros instrumentos: los riffs de guitarra son espantosamente repetitivos, además de monótonos, casi siempre a base de ritmos regulares, en palm-mute y con pocas notas. Es decir, lo propio del subgénero que practican, pero llevado a cabo de una forma tan previsible y genérica que aburre.

Y ahí es donde aparece el protagonismo de la batería, porque todos sus diseños se dibujan sobre ese fondo plano e inmóvil de guitarra, de modo que se invierte el papel habitual de los instrumentos y es la guitarra la que marca un ritmo fijo que no cambia mientras que la batería va variando sus diseños, sus ritmos y sus patrones, introduce algún matiz y se permite acentos interesantes. El planteamiento resulta novedoso y puede ser una fructífera vía de exploración, pero hacer todos los temas a partir sólo de esa receta no es buena idea, y, así las cosas, al final casi hay que agradecer que el disco sólo dure veintisiete minutos.

viernes, marzo 11, 2011

IMMORTAL SENSE- Call it anything (2010)

Según algunas fuentes, este grupo japonés se hace llamar ENEMA en su país e IMMORTAL SENSE fuera de sus fronteras, pero en la hoja biográfica que acompaña a su CD promocional dicen que “empezaron llamándose ENEMA” en el otoño del 2001, y aunque no confirman que se trate de un cambio de nombre ni especifican cuándo se produjo, en toda la hoja se refieren a sí mismos como IMMORTAL SENSE y esta información es la que aparece también en la página web de la discográfica Rising Records. Además, el CD les presenta con ese nombre incluso tratándose de la edición japonesa a cargo de Beethoven Music (sello en el que también participa el guitarrista del grupo, Masatoshi Kurosawa), por todo lo cual en esta reseña se les denominará IMMORTAL SENSE. Por otra parte, la portada que se adjunta corresponde a la mencionada edición japonesa. Y hablemos ya de su música. Versión corta: Thrash melódico con buena producción y estupendos arreglos de guitarras pero totalmente falto de ideas y de variedad. A partir de aquí, la versión larga.

La supuesta mezcla de estilos e influencias de la que hablan en su hoja de presentación así como en la página de Rising Records no es tal: hacen Thrash melódico, y punto. Como mucho, se podría hablar de Death melódico, al menos en el sentido en que esta etiqueta se empezó a aplicar después de que AT THE GATES publicaran “Slaughter of the soul”. Pero de elementos Metalcore nada de nada, salvo quizá la voz. Y creo que es más apropiado hablar de Thrash que de Death porque aquí no hay atisbos de oscuridad ni nada lejanamente siniestro, pero sí mucha agresividad directa, riffs afilados y una producción nítida y cortante. Es más, si aquella etiqueta se puso de moda fue porque se refería a AT THE GATES y éstos venían de haber grabado una música genuinamente Death en sus dos primeros discos y más aún en el EP “Gardens of Grief”, pero en realidad lo que acabaron haciendo estaba mucho más cerca del Thrash. Pero eso es otra historia.

O no tanto, porque estos japoneses retoman casi todas las directrices de aquel estilo y las plasman en su disco sin más actualización que el contar con una producción brillante y moderna. Por lo demás, es una especie de “Slaughter of the soul” después de haberse desprendido de sus últimas reminiscencias Death. Es decir, algo muy parecido a THE CROWN, DIMENSION ZERO o los efímeros NAIL WITHIN. Se le añaden melodías de guitarra trabajadas con un matiz entre neoclásico y NWOBHM y ya tenemos el patrón para este “Call it anything”, frase, por cierto, que se atribuye al trompetista Miles Davis en relación con su concierto en la isla de Wight en 1970. Pero tal como decía, aquí no encontramos nada del eclecticismo o amplitud de miras o variedad creativa de la que presume el grupo. Más bien al contrario, porque han aplicado el patrón descrito anteriormente a todas y cada una de las diez canciones hasta completar un disco que, oído del tirón, confunde, despista e incluso aburre.

El aspecto del que más abusan con diferencia es la armonía: todos los temas salvo dos recurren a la misma secuencia diatónica en modo menor típica de IRON MAIDEN, y que es, cómo no, la misma de la que ya hicieron un uso extensivo AT THE GATES en el mencionado “Slaughter of the soul”, con la diferencia de que en ese disco había muchas más cosas y aquí no. Salvo el nº 7, con título en japonés, y el nº 9, “War to myself”, la armonía de todos los temas empieza igual y sigue igual, y supongo que los guitarristas estarán entretenidos con sus riffs y sus intercambios de frases, pero el bajista se tiene que aburrir mucho, sinceramente. Yo desde luego, como oyente, sí.

La velocidad de los temas tampoco varía mucho y casi siempre se centra en tempos rápidos, y el aspecto rítmico de los riffs también tiende a repetirse: muchos contratiempos, muchas notas entrecortadas, el diseño convencional y conocido desde hace tiempo. Al menos los israelíes NAIL WITHIN en este aspecto eran, sin abandonar un estilo bastante ortodoxo, más variados y más exigentes. De remate, las canciones de IMMORTAL SENSE no tienen partes que destaquen, “estribillos”, si queremos llamarlo así –salvo quizá la propia “Immortal Sense”-, algo que dé identidad y fuerza a los temas en medio de tanta uniformidad. El resultado final es que, si se escucha todo seguido –y en realidad en eso consiste un disco o eso es lo que evaluamos aquí- es casi imposible retener nada, porque no es que los temas se parezcan entre sí, es que prácticamente son el mismo. Ahora bien, cada uno por separado tiene un innegable atractivo, entre la producción, la agresividad, lo épico de sus armonías y los formidables arreglos melódicos, y creo que son el típico grupo que en una recopilación destacan enseguida pero cuyo disco después no cumple las expectativas.

Eso sí, los temas 7 y 9 son otra historia, sobre todo el 7. Ahí sí tenemos un verdadero trallazo de Thrash Metal directo, brutal, variado y terriblemente eficaz. Por qué no han aplicado estas directrices al resto de su trabajo quedará como un misterio. Al igual que otros aspectos desconcertantes como la duración de los temas, por qué esa indecisión entre los temas largos, más apropiados a su afán por sonar épicos, y los temas cortos de tres minutos o menos, por qué el tema 6 dura poco más de un minuto (¿era un boceto que han colado aquí con calzador?), por qué enlazan el tercero con el cuarto siendo tan parecidos entre sí, por qué una intro de más de tres minutos en el primer tema… ¿es esto lo que entienden por eclecticismo?

En el apartado de méritos destacan la producción y la intensidad que transmite el grupo, que ya es mucho, y, como ya he mencionado, unos fabulosos arreglos de guitarra, muy especialmente en las partes solistas. Y no me refiero a los solos, sino a todos los adornos, rellenos y frases que elaboran, entrecruzan y doblan ambos músicos y a cómo se apoyan entre sí y se intercambian las partes rítmica y solista. Aquí hay que reconocer su enorme valía y el intenso trabajo previo que evidencian. De hecho, dejan muy atrás a las huestes de Steve Harris, por mantener la comparación. Pero me temo que en un disco siempre valoramos más la parte creativa que la de los arreglos, y es lógico, y a todos nos gusta deslumbrarnos ante una idea genial o un fogonazo de inspiración mucho más que apreciar el esfuerzo y la paciencia a la hora de elaborar unos arreglos.