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jueves, mayo 24, 2012

MAGISTRAL FLATULENCES- Under the sign of the vagina (2011)


Segundo disco completo de este desparrame musical Porno-Grind, limitado a quinientas copias y obra del pintoresco personaje llamado Omega-Etron, que vuelve a encargarse de todo en solitario. En grabaciones de otras épocas había contado con baterías de sesión, pero ambos discos completos los ha grabado enteros él. Las directrices no cambian lo más mínimo, temas cachondos, música simple pero muy variada y efectiva, voces tipo alcantarilla/cisterna junto a adorables gruñidos, poca velocidad, guitarras corrosivas y bajos bulldozer de sonoridad MORTICIAN, títulos disparatados y en general un humor muy imaginativo. De eso se trata, de pasarlo bien, hacer un rato el cafre y echarse unas risas, que no por querer ser más underground que nadie hay que tomarse las cosas a la tremenda.

Todos esos elementos estaban ya en sus otras publicaciones y se mantienen aquí, y hay que decir que este tiparraco se las ingenia para sacar leche de las piedras, porque consigue que la música sea accesible, fresca y divertida pero sin dejar de ser Grind del bruto, y todo a base de ideas directas pero ocurrentes y mucha variedad, seguramente la clave para el éxito en este género. Son diecisiete temas, entre ellos cuatro versiones (y en otros cuatro hay colaboraciones de invitados), una hilarante intro, una instrumental con vacilada rocanrolera, y para despedir el engendro un tema techno-friki como en su disco del 2010. Por el camino ha habido samples, ruiditos, mugidos, algún solo bastante marciano, riffs básicos y muchos ritmos contrastantes que dan ganas de acompañar a cabezazos. El género en su mejor expresión, como muy bien describe su nombre Flatulencias Magistrales.

Y para acabar, algunos datos. El grupo lo montó hace una década, en una onda –según él mismo explica- “Porn-Scat-Gore-Noise” al estilo de grupos como GUT, ABOSRANIE BOGOM, UTERUS, AMOEBIC DYSENTERY o NECROBESTIALITY, pero después de quedarse solo al frente del proyecto, éste adquirió tintes más Grind-Gore tipo REGURGITATE o ROMPEPROP. En sus primeros Splits no usaba ni letras ni títulos (como sus compatriotas S.C.D.), y ahora letras tampoco, pero esto no impide que exista un universo lírico y que la música forme un conjunto coherente con los títulos y con las diversas excentricidades sonoras que se marca. En este disco algunos de los temas proceden de otros Splits o de álbumes de tributo, y entre eso, la abundancia de temas ajenos y la presencia de intro/outro –mas un innecesario silencio en esta última-, se queda corto y se echa de menos que hubiese incluido más material propio y nuevo, más locuras y desvaríos porno-sonoros que hubieran llevado este disco tan festivo aún más lejos.

martes, mayo 24, 2011

MAGISTRAL FLATULENCES- Pussyfist (2010)

Enfermos de la depravación porno-grind, vengan todos a saborear el banquete de vulvas chorreantes y los placeres del esclavismo sexual. Pero siempre dentro de un sentido del humor muy a la francesa y con una música más accesible y menos brutal de lo que pudiera pensarse. Lo que ofrecen estos lunáticos es media hora de voces guturales junto a otras aún más guturales, Grindcore a media velocidad, sonido metálico con producción clara –que puede recordar a sus compatriotas INHUMATE o a los rusos ANAL NOSOROG-, samples de mujeres forzadas que aún piden más y mucho cachondeo con temas como “Wolvurine Blues” o “Impaled Nazurine”.

La diversión está garantizada y la agresión sonora también, mientras que la perversión al final no es para tanto, y sabiendo cómo está el panorama de aberraciones extremas tanto en las letras como las imágenes de muchos grupos, a cual más retorcida e inimaginable, en este caso títulos como “Saint hole”, “Maxi pleasures” o “Fucker power” no van más allá de esbozar una sonrisa jocosa en el oyente. Luego hay otros algo más explícitos, tipo “Old fermented vulva remains”, “Cum gargling regurgitation” o “Respect your car, despise your wife”, pero en realidad esto es lo más lejos que llegan y además no deja de tener su coña.

La música es brutal, qué duda cabe, pero la contención rítmica y la diáfana producción del disco ayudan a que todo se entienda bien y evitan la indescifrable masacre sonora que otras veces encontramos en el género. Aquí lo único pastoso son las voces, a diferencia de las guitarras y sobre todo de la batería, que tiene toda la pinta de ser programada y suena perfectamente nítida, mientras que la mayor contundencia la aporta el bajo-bulldozer atronador. Y los temas prefieren ritmos cabeceables en vez de usar sólo blasts, tienen suficiente variedad de velocidades como para ser amenos y distinguibles, y muchas veces inventan ocurrentes juegos entre las voces –como en “Mini size”- o incluso usan algún discreto toque solista como en “Mother’s vagina”, entre otras cuantas.

Le añadimos los efectos sonoros de turno y varias rarezas en las estructuras –como algunas partes extra después de que el tema parezca haber terminado, aparte de un tema final techno-grind especialmente cachondo-, y el resultado es mucho más que satisfactorio. Quizá los devotos de la degeneración extrema y la pastosidad sonora lo encuentren flojo, pero visto al margen de posturas radicales, creo que esto es un producto de lo más logrado y a la vez equilibrado que se puede conseguir sin traicionar los presupuestos del género.