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jueves, febrero 16, 2017

IMMOLATION- Atonement (2017)

No siempre es fácil valorar la constancia estilística de IMMOLATION: lo que para unos es fidelidad a sí mismos será para otros inmovilismo y estancamiento. ¿Es bueno hacer siempre lo mismo? No está claro, y al final depende de los valores que cada cual establezca como referencia. Mi visión es que en sí mismo no es ni bueno ni malo, y que la calidad de una obra no depende de su estilo, ni de la corriente hacia la que se incline, ni de si continúa o rompe con la producción anterior. Al final todo el mundo que quiere ser fiel a sí mismo acaba repitiéndose, ya sean las sinfonías de Mozart o los riffs de AC/DC, y tal perseverancia agrada o desagrada según la mentalidad del oyente, pero en sí mismo nada dice de la calidad del material.

Pues lo mismo con las bestias pardas de Nueva York: a mí me tiene sin cuidado que recuperen el logo de hace veinte años o que vendan su alma a Satanás, como si se quieren poner a hacer Death melódico o Nu-Metal. Hoy día nadie compra a ciegas un disco y todos lo oímos antes de decidir si le damos nuestro dinero. No hay engaño posible ni traición a unas determinadas expectativas, al menos en lo que se refiere al acto de la compra. Otra cosa es que me diera pena perder a un grupo tan particular, perder una fuente única de Death Metal que nadie más sobre el planeta elabora de igual forma, pero su libertad como creadores está por encima de absolutamente todo, incluido mi gusto como fan. Al final será mi libertad como consumidor la que decida el resultado, y si me da la gana lo compro, y si no, no. El concepto de "traición a los fans" es ochentero y está pasado de moda, porque ningún grupo te hace hoy día comprar un disco pensando que es de tal estilo y luego resulta que no, eso ya no pasa. ¿Que tú preferías otro "Altars of madness" u otro "Infatuation with malevolence"? Entiendo tu decepción, pero se siente. El artista es tan libre de cambiar como tú de no comprar sus obras.

Pero en fin, que me voy por las ramas. IMMOLATION no han cambiado nunca de estilo y no parece probable que vayan a empezar a hacerlo a estas alturas. Junto a otros pocos como SUFFOCATION o CANNIBAL CORPSE (aunque estos sí han cambiado, si bien siempre dentro de la brutalidad sin concesiones), se han ganado hace tiempo el estatus de estandartes, de referentes, de valor seguro. El de pioneros ya lo tenían, pero al cabo de las décadas lo han elevado el nivel de dioses del Death Metal. Con "Atonement" lo apuntalan aún más y despejan toda duda -si es que alguien la tenía- sobre su fidelidad a ultranza: esto es lo más IMMOLATION que IMMOLATION podrían sonar en pleno 2017.

Ahora bien, que nadie piense que han vuelto al "Dawn of possession", ni siquiera a los dos siguientes discos. Estos son los IMMOLATION que empezaron a ser interesantes y a tener identidad propia con "Father, you're not a father" o "Lost passion". El álbum es la continuación perfecta a su "Majesty and decay" del 2010, tanto por estilo como por sonido y por composición. La deriva un tanto modernilla o experimental que sufrieron los riffs en "Kingdom of conspiracy" ha quedado atrás, y sobre todo ha quedado atrás el sonido frío, digital, enlatado que hacía tan difícil la escucha de ese disco. Esta vez el sonido es denso y orgánico, vivo y emocional, negro como el alma de mil condenados, oscuro como las portadas de "Unholy cult" o "Harnessing ruin". Y estilísticamente el álbum bebe de esas fuentes mucho más que de "Here in after" o "Failures for gods".

Como decía, es la continuación perfecta de "Majesty and decay" (incluso un tema como "Thrown to the fire" rememora muy de cerca al aplastante "A glorious epoch"), pero también una evolución lógica y serena a partir de aquel. Porque cambios hay, sin salirse de una identidad pétreamente intacta, pero cambios al fin y al cabo. El más importante el que afecta a la velocidad, más contenida que en otras épocas del grupo, más inclinada a los medios tiempos y a los ritmos pesados, de manera que no se entiende muy bien que como tema promocional eligieran "Destructive currents", uno de los menos representativos de la línea general del disco. Por supuesto, no puede decirse que sea un álbum "lento", ni mucho menos, entre otras cosas porque IMMOLATION son incapaces de hacer nada que pueda recibir un solo calificativo, y tanto sus discos como cada uno de sus temas siempre amalgaman un montón de ritmos, velocidades y elementos sorprendentes.

Ese es otro apartado en el que "Atonement" introduce cierta diferencia: los temas son, por una vez, menos caóticos que de costumbre, menos "cajón de sastre", y, sin abandonar su tan peculiar gusto formal, han logrado estructuras más firmes y mayor cohesión. ¿Cómo? Pues con algo tan sencillo como no meter cambios de ritmo que no tengan nada que ver con lo que esté sonando antes. El minuto 2 de "Above all" es un ejemplo de lo contrario, es decir, de lo que siempre han hecho: uno de esos irritantes cambios con los que despistan al oyente y rompen toda posibilidad de crear una canción con sentido de unidad. Esta vez, por suerte, en muchas ocasiones los cambios de tempo van o al doble o a la mitad, y cuando dan paso a una sección súbitamente rápida o cuando pasan a una más lenta, buscan cierta correspondencia en cuanto a los acentos y al compás. Es el caso, por ejemplo, de "Fostering the divide", donde pasado el 2'40, la batería sigue a toda velocidad mientras la guitarra introduce un riff de notas largas al que luego se une la batería al ralentizarse, sin que el cambio sea brusco; o también de "Epiphany", claramente el tema más sólido en este sentido, donde poco antes del minuto y medio pasan del 3/2 al 4/2 antes de doblar el tempo para empezar una parte rápida, de manera que todo fluye con sentido. No hace falta entender de métrica musical ni analizarlo desde el punto de vista técnico para entenderlo, cualquiera percibe cuándo un tema tiene cohesión y cuándo está hecho a base de retales, a base de partes que podrían estar en cualquier parte del tema o en cualquier otro tema del disco. IMMOLATION siempre han pecado de ese defecto, pero en "Atonement" han sabido moderarlo bastante.

Siguiendo con el apartado rítmico, hay que señalar una disminución de los compases irregulares, que casi ni aparecen en todo el álbum; me viene a la cabeza una pequeña sección repetida de forma alternante varias veces en la parte central de "Fostering the divide" (cuando la letra empieza con "Dividing lives, dividing worlds"), pero aparte de ese no recuerdo ningún otro. Sin embargo, el diseño rítmico de los riffs sigue primando lo asimétrico por encima de ritmos y figuras regulares, especialmente cuando usan compases ternarios, es decir: puro IMMOLATION. Compases ternarios hay en el principio de "When the jackals come", "Rise the heretics" (también en la parte de esta en que la guitarra no tiene distorsión), "The power of gods" o "Epiphany", en "Above all" cuando entra la batería al medio minuto o en "Fostering the divide" hacia el minuto y medio. La sensación es de estar oyendo "lo de siempre", de estar como en casa. A ello contribuye también la batería, que en este disco tiene aún más libertad que de costumbre y que se recrea en toda suerte de redobles y fill-ins propiciados por la propia métrica de los temas, pero que no abruma gracias, en parte, al fenomenal sonido y, sobre todo, a la maestría consumada de Steve Shalaty (brutal el doble bombo en la estrofa de "Fostering the divide"), cuya estabilidad en la banda ha multiplicado la del propio grupo. El nuevo guitarrista, el ex-GOREAPHOBIA Alex Bouks, al parecer no ha participado en la grabación del disco, pero no se nota, porque Robert Vigna es el dueño y señor, el maestro del riff inimitable marca IMMOLATION, el alma de las tinieblas transformadas en sonido, y Ross Dolan, como siempre, su emisario en la Tierra.

Se trata de un disco de digestión lenta y de paladeo sosegado. Engancha cada vez más con cada nueva escucha y está lleno de matices que solo se descubren y se disfrutan con algo de tiempo. Y todos los rasgos de IMMOLATION están aquí, algunos en grado supremo: los riffs inimitables, los ritmos marciales con pesantez de mastodonte, las disonancias, los armónicos y demás efectismos, los leads que dibujan melodías maléficas, las texturas de guitarras superpuestas, los solos caóticos... La voz es lo único que sale un poco mal parado, porque parece haber quedado algo baja en la mezcla, o bien Ross Dolan no tiene ya el chorro rugiente de hace veinte años (esperemos que no sea esto). No me cansaré de decirlo: la producción de Paul Orofino ha hecho un enorme, un gigantesco favor al éxito de este disco, que, de haber continuado por la senda iniciada en "Majesty and decay" y culminada en "Kingdom of conspiracy", habría terminado por alejar a muchos adeptos del grupo. Por suerte, debe haber recapacitado y ha vuelto al sonido de siempre -o al que puso en marcha con "Close to a world below"-, el sonido que desde el cambio de siglo ayudó a construir la identidad que tantos admiramos tanto. Orofino es a estas alturas como el quinto miembro del grupo, y con este disco contribuye a poner una piedra más en la leyenda, cimentada sobre fuego y blasfemias, de los dioses IMMOLATION.

domingo, mayo 12, 2013

IMMOLATION- Kingdom of conspiracy (2013)


Cambiar o permanecer, ese es el dilema para muchos grupos consagrados. IMMOLATION lo esquivan y optan por el “cambiar para permanecer”, introducir los mínimos cambios necesarios para no estancarse y a la vez no dejar de ser ellos mismos, lo que sería una catástrofe tratándose de un grupo único e irrepetible. Los cambios, al menos desde después de su debut, han sido siempre suaves, incluso sutiles, y sin traspasar nunca unas líneas maestras que conocen y manejan a la perfección. El alejamiento progresivo de los temas religiosos es la mayor novedad últimamente, con “Majesty and decay” ya fue notable y ahora es más que evidente en la portada, títulos y letras, y el propio grupo lo ha pregonado a los cuatro vientos durante la campaña de promoción. Sus preocupaciones líricas se centran en el mundo actual y sus estructuras de poder -simbolizadas en la ominosa mole de la portada-, la falta de libertad -representada por las cadenas y las bocas y ojos cosidos- y cómo todos hemos alimentado estos sistemas de control de masas hasta ser absorbidos por ellos, de modo que la portada retrata este ambiente propio de Orwell dando una imagen oscura del futuro. El tema habrá cambiado, pero la oscuridad permanece.

Y lo que no cambia es la música. IMMOLATION en estado puro y 100% inconfundibles. La misma fuerza diabólica, la misma voz potentísima de Ross Dolan y la misma forma de componer, todo lo que hace que el estilo de IMMOLATION sea inimitable. Aun así, podrían haber tenido algún atisbo de audacia, en lugar de ir a lo seguro y no arriesgar ni lo más mínimo, y aunque el repertorio de sus fórmulas es amplísimo y la calidad del resultado enorme, no habría pasado nada por usar alguna guitarra acústica -como ya han hecho otras veces-, o una pequeña intro, o una instrumentación especial en momentos aislados -caso de “Illumination” en el EP del 2011-, o darle mayor protagonismo a las disonancias. Pero tal como decía, su paleta en enorme y no existe riesgo de repetición, pese a usar las recetas de siempre: el estilo de IMMOLATION consiste en riffs más rítmicos que melódicos -generalmente de pocas notas, aunque caben muchos esquemas-, cambios de velocidad constantes y muy bruscos, ritmos entrecortados e irregulares, densas texturas a base de arpegios, notas tenidas, leads y frases superpuestas, solos desquiciados y un generoso uso de armónicos, todo lo cual está en “Kingdom of conspiracy” de forma omnipresente.

La técnica de construcción es también la habitual en ellos, tipo “ristra”, aunque siempre repiten partes previas para crear al menos la ilusión de unidad, y esta vez incluso han logrado varios temas más homogéneos que de costumbre, en concreto “Echoes of despair” y “Serving divinity” (aparte de “The great sleep”, del que luego hablaré), pero en menor medida que en el EP “Providence”. Los cambios de ritmo siguen siendo tan bruscos como siempre, sin transiciones, sin siquiera una parada en medio, y a menudo sin que las distintas velocidades tengan la menor relación entre sí, lo que hace que cueste “pillar” el segundo ritmo y percibir su pulso, como ocurre en los solos (particularmente en “Keep the silence”), aunque IMMOLATION han conseguido hacer de esto un rasgo de identidad. Rítmicamente, abundan los compases compuestos (el 5/4 con que arranca el disco, sin ir más lejos, o el 7/4 en “God complex”, “Echoes of despair” o “A spectacle of lies”), ritmos irregulares con acentos desplazados (el principio de “Bound to order”, las tres mencionadas, “Serving divinity” o “All that awaits us”… los ejemplos sobran), un uso de compases ternarios muy superior a discos anteriores (prácticamente en todos los temas), y por supuesto alternancia de todo ello de manera continua, creando el personalísimo universo rítmico de IMMOLATION.

¿Y entonces por qué digo que es menos arriesgado de lo que podría haber sido? Porque, vista la fuerza titánica con que asientan todos sus rasgos esenciales, podrían haber tenido algún pequeño atrevimiento y no habría pasado nada. Pero es que incluso sin salir de sus propios recursos, algunos no los han explotado del todo: los armónicos son menos estridentes que de costumbre, lo que le quita parte de su carácter más incisivo, y los leads son en general poco ambiciosos, a veces sólo repiten el mismo que acaba de sonar pero una octava alta, o se limitan a doblar la guitarra rítmica haciendo lo mismo que ella (“God complex”, “Indoctrinate”, “A spectacle of lies” o el tema-título). Eso sí, los solos son tan furibundos y caóticos como cabría esperar, y de todas formas lo anterior es una cuestión de intensidad, o de aprovechamiento de esos recursos, pero ahí están, desde luego, y es que IMMOLATION no serían IMMOLATION sin sus armónicos ni sus leads. La producción es otro de los logros, mucho más potente que en “Majesty and decay” y a la vez más agresiva, aunque sigue resultando un tanto plana y digital, sobre todo la batería, y muchos echamos en falta un sonido más orgánico, aunque no sea éste el signo de los tiempos.

Y entremos ya en los temas: el disco empieza sin intros ambientales ni introducción musical, directamente atacando el primer riff y continuando a toda velocidad; lo fastidian luego al bajar de golpe pasados 40 segundos, con un cambio que es para ir de más a menos cuando ha pasado muy poco tiempo de disco y aún estamos inmersos en el ímpetu del primer impulso… quizá colocado en otro momento importase menos, pero aquí es un giro poco acertado, la verdad. En todo caso, es un detalle menor y si algo tiene en abundancia este disco es potencia e intensidad. Tras el tema-título inaugural, “Bound to order” y “Keep the silence” (títulos reveladores) mantienen las pautas descritas, luego llega “God complex”, tema que se recrea en las irregularidades, toda una brutalidad y toda una gozada. La primera mitad se cierra con “Echoes of despair”, un tema arrastrado, verdaderamente oscuro, siniestro, donde recuperan las densas texturas tan reconocibles en su música, hechas a base de superponer varios planos sonoros simultáneos.

Los dos temas de adelanto del disco presentados en la red abren sus dos mitades -y sendas caras en la edición en vinilo-, ¿será casualidad?, ¿lo será también que los dos únicos títulos que mencionan términos religiosos sean el penúltimo de cada una de esas mitades? Tal vez no, dado el carácter monolítico e imponente del disco, en consonancia con la imagen de la portada. El caso es que la “cara B” se abre con “Indoctrinate”, otro trallazo a toda pastilla que después cuenta con uno de esos estribillos pegadizos raros en IMMOLATION. Y aparece entonces “The great sleep”: ¿qué es esto, un riff Black? Pues sí, puro Black, con su trémolo y su armonía característicos, aunque sea sólo por unos momentos. Pero quizá lo más sorprendente viene después, porque el tema no cambia su tempo lento… ¡¡durante dos minutos y medio!! Y cuando llega el primer parón, cambia el ritmo del riff pero no el tempo. Luego sí, luego viene la típica sucesión de secciones, pero ese larguísimo primer pasaje es paradójicamente lo más atrevido del disco, por la simplicidad y por lo insólito dentro de su discografía, una maniobra que recuerda al comienzo y estructura del tema “Epidemic of hate” de DYING FETUS, en el álbum “Destroy the opposition”.

“A spectacle of lies” mantiene la tónica de grandeza de todo el disco, dejando la media muy alta. Por último, “Serving divinity” y sus ecos de NILE constituyen otra proeza de enrevesamiento, precisión y potencia combinadas, para dar paso a “All that awaits us” y confirmar la costumbre de IMMOLATION de colocar temas estupendos al final de sus discos, un gran cierre y una oportunidad sabiamente aprovechada para culminar una valoración justificadamente entusiasta. Visto de modo global, el equilibrio entre riffs y frases (sobre todo vocales) medianamente asequibles y el estilo más “difícil” del grupo es quizá mayor que en otras ocasiones, pero no hay que temer ni de lejos guiños a la galería o que se vuelvan convencionales, su música sigue siendo ardua y densa y lleva tiempo entrar en ella, como pasa con cualquiera de los grupos grandes más “difíciles”, ya sean MORBID ANGEL, NILE, HATE ETERNAL o buena parte de CANNIBAL CORPSE. Y ese es otro gran mérito, porque son discos que no sólo resisten el paso del tiempo, sino que siguen ofreciendo detalles que descubrir durante meses y hasta años.

Como datos curiosos o interesantes, el disco lo empezaron a componer allá por mayo del año pasado, antes de entrar en el estudio en agosto, y lo terminaron entre Estados Unidos y Brasil (donde fueron de gira poco antes de ir al estudio), añadiendo luego algunas partes solistas mientras estaban de gira por Europa con MARDUK, ventajas de poderse llevar el portátil y grabar en cualquier sitio. Así que el disco fue completamente escrito fuera del estudio, en varios puntos del planeta y siempre cuando estaban de gira. Curiosamente, no tocaron los temas juntos antes de grabarlos, como ya sucedió en el EP “Providence”, sino que lo que hacen es que cada uno graba su parte y luego los ensayan juntos por primera vez antes de incorporarlos al directo y presentarlos, normalmente antes de que salga el disco. Dado que Steve Shalaty, batería, vive en Ohio, el segundo guitarra Bill Taylor en Florida, y Ross Dolan y Robert Vigna -núcleo del grupo- en Nueva York, eligen los temas que irán en el repertorio, luego cada uno ensaya su parte y cuando se juntan para el ensayo común todo tiene que salir bien en poco tiempo. Está claro que el método funciona, tanto por los directos apabullantes como por lo conseguido en este no menos apabullante nuevo disco.

martes, marzo 05, 2013

Portada y temas del nuevo disco de IMMOLATION


IMMOLATION will release their ninth full-length album, "Kingdom Of Conspiracy", on May 14 in North America, both digitally and physically, via Nuclear Blast Records. The follow-up to 2010's "Majesty And Decay" was recorded at Sound Studios in Millbrook, New York with longtime producer Paul Orofino, and mixed and mastered once again by Zack Ohren (ALL SHALL PERISH, DECREPIT BIRTH, SUFFOCATION). The "Kingdom Of Conspiracy" cover imagery was brought to life this time by Pär Olofsson, who has previously worked with IMMORTAL, THE FACELESS and ABYSMAL DAWN, among others.

"The figures in the artwork have all been bound and chained and have their eyes and mouths sewn shut symbolically, showing the chilling of speech and the intentional blinding of the masses," explains IMMOLATION guitarist Robert Vigna. "They all make up the huge ominous structure behind them, which is symbolic of the growing security state as well as our failing structures today, and how they are slowly and methodically consuming and controlling us all. It has a very Orwellian feel to it, which is what we were going for since the album is very dark in a slightly different way."

In regards to "Kingdom Of Conspiracy"'s lyrical content, Vigna says: "The album deals with the world today and the slow unraveling and breakdown of our societies and the systems and structures behind them. It speaks of the human side to all this and how we have all lost our way and have fed into these very systems that are slowly coming apart. This is the common thread running throughout the album and the cover paints a very dark picture of the future, where these systems have completely absorbed our world, and our freedoms and we have become a part of the very fabric of these structures that we have created. Each song is a symptom of this mass sickness that has brought the world to the point it is at now, and we paint a very bleak picture of this slow and gradual breakdown and the human failures that sped this process along. This is the 'Kingdom Of Conspiracy'."

"Kingdom Of Conspiracy" track listing:
01. Echoes Of Despair
02. Keep The Silence
03. Kingdom Of Conspiracy
04. Serving Divinity
05. The Great Sleep
06. Indoctrinate
07. A Spectacle of Lies
08. God Complex
09. Bound To Order
10. All That Awaits

sábado, febrero 23, 2013

Nuevo disco de IMMOLATION en el 2013


New York death metal veterans IMMOLATION have set "Kingdom Of Conspiracy" as the title of their ninth full-length album. The follow-up to 2010's "Majesty And Decay" will be released on May 14 in North America, both digitally and physically, via Nuclear Blast Records. The CD was recorded at Sound Studios in Millbrook, New York, with longtime producer Paul Orofino, and mixed and mastered once again by Zack Ohren (ALL SHALL PERISH, DECREPIT BIRTH, SUFFOCATION).

"We are really looking forward to getting the new CD out there to the fans," commented IMMOLATION guitarist Robert Vigna. "I don't think they are going to know what hit them after they hear this one! 'Kingdom Of Conspiracy' is one intense and miserably dark record!"

domingo, enero 01, 2012

2011 y sus engendros

Lo ideal para hacer una recopilación de lo mejor de un año es dejar que acabe del todo y entonces echar la vista atrás y mirar el conjunto, una vez culminado y concluido. A las puertas de un nuevo año aparece el vértigo del vacío, de lo que está por escribirse y suceder, y contra ese panorama en blanco sobre el que se dibujan nuestras imaginaciones y proyectos cobra más sentido la cosecha del que acaba de irse. Sólo unos pocos elegidos de entre la inmensa marea de discos, grupos, propuestas nuevas y viejas, han quedado en pie tras doce meses y siguen mereciendo nuestra atención frente a la avalancha de obras que traerá el 2012. En la modesta opinión del que ha conducido este blog durante el 2011, algunos de los momentos estelares que ha dejado el Metal a lo largo y ancho del planeta han sido estos:

DEMONICAL- Death infernal
Los suecos herederos de CENTINEX por fin encuentran un estilo perfectamente equilibrado: grandes estribillos junto a temas cañeros y veloces, devolviéndonos la fe en el Old School y en sus propias capacidades compositivas. Un disco brillante sin necesidad de inventar ni renovar nada.



TYRANEX- Extermination has begun
¿La gran promesa del nuevo Thrash? O del viejo Thrash... porque en realidad no hacen nada que no exista ya desde hace décadas, pero toman un poco de cada sitio, lo acoplan, lo agitan, le plantan cuatro ideas inspiradísimas con la mayor capacidad adictiva que uno pueda imaginar y luego tocan la mezcla con una rabia salida de no se sabe qué infiernos. Impresionantes.


OBSCURA- Omnivium
Uno de los pocos grupos de Tech Death que, cuando todos los demás se empeñan en ver quién la tiene más larga, decide humanizar su sonido y dejar que su música respire. O al menos empezar a hacerlo. Si siguen así, en breve lograrán crear el disco perfecto.

                                                                                     ANAAL NATHRAKH- Passion
Unos que siguen a lo suyo y nadie mejor que ellos para hacerlo. Fieles a su sonido y su actitud, ofrecen la misma destrucción nihilística y misantrópica hecha música que les hizo famosos y únicos.


HATE ETERNAL- Phoenix amongst the ashes
Cuando parecía que Erik Rutan se había engullido a sí mismo en su propio pozo de tecnicismo y brutalidad extremos, resurge de sus ceniza como muy bien dice el título de este prodigioso álbum. Tras unas obras casi indescifrables se reinventa a sí mismo con toda la vitalidad de un recién llegado pero con toda la sabiduría de quien está metido en esto hasta los huesos desde hace décadas. Un disco prácticamente insuperable, se mire por donde se mire.


TRAP THEM- Darker handcraft
El Grindcore inteligente y variado no acabó con NASUM: hay grupos, aunque sean pocos, que aún saben aunar el gusto por hacer el cafre con la capacidad de engendrar buena música. TRAP THEM tienen ese privilegio.



CANNABIS CORPSE- Beneath grow lights thou shalt rise
Los que empezaron como un grupo de broma se han convertido en una de las más sólidas propuestas en el Death Metal sin etiquetas. Con cada nuevo disco no hacen sino mejorar y conseguir temas más pegadizos, más directos, más inspirados, un sonido devastador y una variedad impecable. Si llegan a hacerlo en serio...


VISCERAL DISGORGE- Ingesting putridity
Seguramente no es de lo mejor que ha dado el año, ni siquiera es un gran disco, pero me permito el capricho de incluirlo aquí porque me parece muy atractivo, sin que realmente sea nada del otro mundo. Slam facilón pero muy eficaz, clones de tantos otros pero entretenidos al máximo. Y a veces basta con eso.

                                                                                        AENAON- Cendres et sang
Sofisticación e ingenio al servicio del lado oscuro. Black del siglo XXI, post-Black... o nada de eso. Simplemente una música incontenible, quizá algo barroca por momentos pero sin duda uno de los mejores debuts del año.

PURGATORY- Necromantaeon
Death de siempre, furia, devastación y llamas. PURGATORY no se andan con historias ni entienden de sutilezas: esto es un ataque directo, con toda la maldad posible y un poder de destrucción inalcanzable. Las tinieblas hechas música.

                                                    REVOCATION- Chaos of forms
Pese a estar en un sello grande, REVOCATION siguen fieles a sí mismos y a su estilo, y esperemos que sea justo por eso por lo que están donde están. Su último disco afianza aún más una discografía de altísimo nivel musical y, por ahora, un ejemplo de integridad.



SUPREME PAIN- Divine incarnation
A la tercera va la vencida: SUPREME PAIN, una de las innumerables sucursales de la franquicia SINISTER, han logrado por fin un disco prácticamente intachable, con un sonido atronador, temas memorables y una potencia que viene a ser el paradigma del Brutal Death bien hecho. Se meriendan a SINISTER y ni pestañean.


GRIDLINK- Orphan
Los más desquiciados de entre todos los enfermos mentales que ha dado el Grindcore. Música marciana, delirante, imposible.

                                                       GOROD- Transcendence (EP)
Los franceses vuelven a estar en forma con este ejemplo de refinamiento musical, dominio instrumental e ingenio creativo. Anticipito de lo que debería ser un estupendo disco si siguen por estos derroteros y se olvidan de acrobacias baratas.

NEOANDERTALS- Ebu Gogo gutting the child
Otro de esos grupos inclasificables: en este caso Death sin guitarras, sólo bajo, batería y una voz que es el mismísimo gruñido de los Neandertales desde la tumba de los tiempos. Rituales antropófagos en sus letras y una música que no le anda muy lejos. No morirse sin al menos conocerlos.

                                                                          FLESHGOD APOCALYPSE- Agony
Un paso más en las posibilidades del Death Metal, cuando parece que todo está inventado o pensado. Brutal Death con arreglos orquestales pero sin ser sinfónico, y sobre todo sin dejar de ser bruuuuuutal. Estos italianos convierten en oro todo lo que tocan.

PATHOLOGY- Awaken to the suffering
Cada vez más audibles pero nunca menos salvajes que antes. Un cadáver purulento sediento de sangre, PATHOLOGY siguen usando motosierras en lugar de guitarras y cada nuevo cantante es más monstruoso que el anterior. En mi opinión, han alcanzado el equilibrio perfecto entre brutalidad y accesibilidad, y eso que adoro a PUSTULATED, pero para su caso y su estilo creo que están en su momento óptimo.



IMMOLATION- Providence (EP)
Son los dioses absolutos. Quizá me dejo llevar por mi entusiasmo y por una visión subjetiva, o confundo sus méritos con mis gustos personales... no, qué coño: los dioses absolutos, ahora y siempre.


FUCK THE FACTS- Die miserable
Los canadienses de la chica gritosa. Tras un millón de EPs, Splits, álbumes completos y paranoias varias, logran sacar a la luz este disco maduro, elaborado y maravillosamente ecléctico. Grindcore, Death, Metalcore... lo que sea. Un trabajo para oír una y otra vez y no parar de encontrarle cosas nuevas.



TOTAL FUCKING DESTRUCTION- Hater
Probablemente uno de los grupos más infravalorados, en relación con el enorme atractivo de su propuesta tanto en lo musical como en actitud, letras, portadas... Un grupo que nunca ha seguido tendencias ni imitado a nadie y que hoy día hace el Grindcore más efectivo, fresco y cafre posible sabiendo combinar todas estas virtudes. Ironía, inteligencia, brutalidad y temas geniales: TOTAL FUCKING DESTRUCTION.


BRUTAL TRUTH- End time
En su día fueron lo más de lo más, la avanzadilla de lo extremo, la perfecta concreción de lo que su propio nombre proclama. Ya superados en cuanto a brutalidad por casi todo el mundo, no abandonan su caos controlado y se mantienen en la vanguardia gracias a una envidiable energía y a una creatividad sorprendente.



BARBARIAN PROPHECIES- Remember the fallen
En la modesta opinión de quien escribe esto, se trata de lo mejor que ha dado España en el 2011 en cuanto a Death Metal clásico. Desde luego lo más elaborado y de factura más cuidada, en todos los sentidos. Un álbum publicado de forma independiente pero realizado y terminado con una calidad que haría palidecer a la mayoría de compañías grandes. Además el grupo tiene un directo tremendo. Atentos a ellos para el futuro.


                                                                                  NATRIUM- Elegy for the flesh
Otros desconocidos que publican de forma independiente y que le dan mil vueltas a muchos grupos consagrados. El talento no entiende de fronteras ni de contratos, y a veces sólo por cosas como esta merece la pena buscar y buscar entre miles de discos correctos pero predecibles. La recompensa lo vale, de largo.

FAECES- Upstream
Un ejemplo más de que aún existen grupos geniales en el mundo, aunque cueste encontrarlos. Y a veces el hecho de no deberle nada a nadie es lo que hace que los grupos alcancen su mayor nivel de audacia creativa y de autenticidad. FAECES son distintos, arriesgados y personales, y como ellos tantos otros, por suerte.