Los perturbados de ABSCESS atacan con su enésimo Split, un formato en el que son tan prolíficos como con los discos de duración convencional. En esta ocasión presentan cuatro temas y lo comparten con los ingleses BONESAW, dignos herederos de su sonido, aunque ABSCESS les llevan años de ventaja en cuanto a desquiciamiento mental y general. No en vano son la reencarnación de AUTOPSY, con Chris Reifert y Danny Coralles al frente.
Su propuesta es un taque directo a la yugular, enfermizo y sin florituras, y musicalmente un híbrido de Death Metal primitivo y de la bronca punk de los primerísimos VENOM, sucio, rasposo y decididamente macarra, con ese toque barriobajero que le dan las voces y la crudeza general del sonido. Ambiente de destrucción y caos general, eso es lo que logran crear a la perfección, con una actitud genuina que arrastra a seguirles en su locura y sumergirse en ella a muerte.
Por el camino entrelazan elementos tanto de un estilo como del otro, e incluso algunos típicamente Thrash, como en el principio de “Born to be doomed”, con un riff hecho a partir de la parte final del de “Metal militia” (o sacado de “Ace of spades”, a elegir), o el comienzo de “Skulldozer”, tema donde encontramos una línea vocal en la estrofa muy al estilo SLAYER. Convencen plenamente, tienen carisma y autenticidad de sobra y el disco se disfruta de principio a final, siempre que te guste el género. Una pena que sea tan corto.
Más corta aún es la aportación de BONESAW: dos temas en su habitual línea AUTOPSY algo sucia a la que añaden partes pesadas y oscuras. En esta ocasión alternan unas y otras con más acierto y sin que los cambios sean previsibles ni se repitan tanto entre tema y tema. Aunque, claro, ¡con sólo dos temas no es difícil!
