lunes, abril 30, 2012

SKEWERED- Skewered (2012)

Un disco peculiar, sin duda. Para empezar, diremos que su estilo es el que prometen la portada y el logo: Death Metal pero ni Brutal, Gore, Old School o melódico. Dibujo violento pero no vomitivo ni especialmente depravado, y logo siniestro pero a la vez legible. A veces las cosas son lo que parecen. Se mueven en un terreno donde caben rasgos de muchos subgéneros, con partes pesadas, otras rápidas, riffs simples, ritmos ocasionalmente groovies, voces rasposas junto a otras más profundas… Prevalece una sensación de Death sin etiquetas, afilado y contundente más que dado a la velocidad extrema, y gustará a oyentes muy distintos siempre que no busquen un alto grado de especialización estilística.

“Skewer” significa algo así como “ensartar” (y también “brocheta”), que es, por cierto, lo que muestra la portada con una serie de cuerpos ensartados en fantasmales estacas, así como el logo con su correspondiente diseño de pinchos. Y musicalmente también ensartan en cada tema un buen puñado de ideas, a veces casi demasiadas en uno solo. Lo peculiar viene dado porque los temas, teniendo esa estructura, duran entre dos y tres minutos (sólo un par alcanzan esta marca) y porque además han metido nada menos que trece en el disco. Ninguna de ambas cosas es muy corriente para el estilo que practican, lo serían en el Grind, aun quedándose cortas, pero no aquí. El resultado es que cada tema ofrece una generosa cantidad de material que echarse al oído, sin que eso derive en una sucesión de partes inconexas. Hay temas particularmente densos y pesados, como “Born into pain”, otros más movidos como “Wretched cum slut”, y cada uno logra más o menos tener su propia personalidad. Estas diferencias se notan más tema por tema, pero luego se desdibujan al oír todo el disco del tirón. A cambio, la ventaja es que derrochan ideas, frases, riffs y ritmos como para poder bucear en cada nueva escucha y encontrar siempre algo nuevo.

Claro, de esas ideas que regalan de forma tan dadivosa no todas son buenas, o unas lo son y otras no tanto. Hay de todo, como es lógico, pero es justo reconocerles que tienden a integrar bastante bien los riffs con las líneas vocales, a construirlos juntos en lugar de simplemente acoplar las segundas a los primeros. Buenos ejemplos los dan “Bad aids” o “Bound and gutted”, entre otros. Y también llama la atención el diseño de los riffs, por lo general muy sencillo, en el que sin embargo se las apañan para introducir una notable variedad rítmica. Casi todo en este álbum está concebido con un claro sentido de la efectividad, y para eso qué mejor que simplificar. Y vaya si lo hacen, a veces en exceso: la batería, por ejemplo, podría lucirse más, aparte de que su sonido les ha quedado un poco artificial y el volumen demasiado alto en los redobles y rellenos. El resto de instrumentos salen bastante mejor parados y en especial la voz, con ligeros acentos a veces a lo John Tardy y otras a lo George Fisher, variada, matizada y siempre poderosa. El bajo cuesta desenmarañarlo del resto de la mezcla, pero su aportación tiene momentos muy interesantes.

El mayor mérito del disco es optar por la sencillez de medios dentro de un entorno que suele potenciar lo contrario, aunque ellos mismos lo estropean a veces con cambios de ritmo y estampidas que no vienen a cuento, sobre todo en la parte final del disco, a partir de “Rectal prolapse”. Y pese a tener todo a su favor, aún les falta crear más partes verdaderamente pegadizas y también evitar que la simplificación haga parecer a algunas secciones de los temas casi un mero boceto, como pasa en el principio de “Skewered” o “Others may die”. Con todo, el balance del disco deja buen sabor de boca, gracias a sus aires de Death a medio camino entre lo clásico y lo moderno, su magnetismo rítmico, su carácter directo, su potente producción y su alto porcentaje de buenas ideas.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

sábado, abril 28, 2012

BEGGING FOR INCEST- Orgasmic selfmutilation (2012)

El Slam lo que tiene es que si te gusta, te gusta, y ya está. Es cierto que tiene unas limitaciones intrínsecas –en gran parte autoimpuestas sin necesidad- que reducen mucho su campo de acción y con las cuales se arriesga a volverse simplón y repetitivo, y en todos estos fallos tropieza de lleno el nuevo disco de estos alemanes amantes de los riffs pesados de pocas notas y los gorrinillos histéricos. Pero si te gusta, te gusta, qué remedio. Es como comerse una fuente de patatas fritas a palo seco, no hay mucho donde variar pero te puede hacer ver el cielo si realmente te pierden. La cuestión es que el ingrediente principal se podría cocinar de muchas otras formas, e incluso en esta concreta se le podría acompañar con diversas salsas, pero nos pone zampárnoslas tal cual, y cuantas más mejor, hasta reventar. Al margen del simplismo que esto supone, el disfrute no hay quien lo niegue. Pues algo así pasa con el Slam, con la salvedad de que hacer música es un proceso creativo, a diferencia de devorar comida, pero desde el punto de vista del consumidor/oyente ambas actividades se parecen bastante.

Y como eso lo saben bien BEGGING FOR INCEST, le dan al oyente lo que el oyente está esperando: una ración tras otra de Slam y más Slam, sin aditivos ni condimentos. También con poca imaginación, gratuito, sin elaborar y enlazado al buen tuntún. Pero joder, cómo nos pone. Cocinado en su punto, con una producción destrozatripas, unas guitarras salvajes, un sonido nítido pero crujiente, y unas voces repulsivamente estridentes, cuando no están gruñendo en el registro gutural como un animal. Una gozada, un placer primario, puro instinto. Para el que le guste, claro. Por eso empecé con esa especie de digresión, para llegar a este punto con algo de sentido. Y el que no le guste, por suerte tiene un montón de estilos a los que acudir y una oferta casi inabarcable que degustar. Le recomiendo que no se lleve mal rato despotricando contra el Slam ni desacreditando ningún género en particular sólo por ser como es. Por suerte a nadie nos obligan a escuchar uno ni otro, ni mucho menos el Slam (hasta el día en que se ponga de moda en las radiofórmulas y nos lo encontremos sonando en las tiendas y bares, pero no sé yo…).

Y ya que mencionaba las voces, empezaré por ellas. Al igual que hay acérrimos enemigos del Slam, también los hay de los gruñidos y especialmente de los gorrinillos. Pues mi argumento es el mismo: no veo qué gracia tiene protestar por algo que puedes esquivar elegantemente mientras te dedicas a pasarlo bien con lo que más te ponga. Vive y deja vivir. Los gorrinillos son una más dentro del repertorio de voces espantosas inventadas a lo largo de la evolución del Metal extremo, tras los bramidos perrunos del Death más clásico y los gruñidos porcinos retumbantes propios del Brutal. Al fin y al cabo todo son animales. La última ocurrencia zoológica es esa especie de rana/sapo del “cantante” de VAGINAL PENETRATION (siglas completas: VPOAAWAMC), y luego hay otras modalidades como el “gurgling” regurgitante tipo cisterna de water, los “bitch screams” de INTESTINAL DISGORGE o el inclasificable registro de Niels Adams en los primeros discos de PROSTITUTE DISFIGUREMENT.

El vocalista de BFI se las apaña muy bien para parecer un cochino el día de San Martín chillando mientras lo apuñalan y se desangra. Su nivel de estridencia es verdaderamente desagradable, a la altura de grandes exponentes como STABWOUND, CHRIST DENIED o RAZOR RAPE. En la tesitura grave, aunque es más convencional y ni siquiera alcanza las profundidades de un John Gallagher, cumple de sobra, pero su mayor mérito es que en el registro medio tiene una variedad muy notable, con una gama de inflexiones y matices digna de admiración, como puede comprobarse en “As long as you swallow”, por ejemplo, frente a temas en donde no sale del subsuelo, como el que da título al álbum, y otros donde frecuenta más el wee-wee chirriante, tal que en… “Gutted like a pig”, ¡cómo no! Un auténtico festival de marranadas, puro ruido y puro placer.

Pero vamos, que por mucho que me guste y me encandile, hay que admitir que los méritos musicales del disco son más bien escasos: ritmos de sobra conocidos, riffs genéricos, ideas mediocres, una batería elemental, ausencia de arreglos, algún armónico para compensar la omnipresencia de las guitarras rítmicas (“Bashed beyond recognition”, “As long as you swallow”), cambios de ritmo constantes, bruscos y sin transición, y estructuras caóticas y sin sentido. Cada tema amontona una serie de partes distintas como quien mete a barullo un montón de trastos en un cajón, esas partes no suelen tener relación unas con otras y cada una podría estar absolutamente en cualquier otro momento del Cd sin que pasara nada, con lo que el sentido de unidad de cada tema es inexistente. Ya sé que para muchos esto es lo propio del género, pero a pesar de lo que piensen los ultras del Brutal y del Slam, una disposición en ristra no crea un objeto unitario. Basta repasar el concepto de “unidad”, es fácil, o pensar qué hace que una colección de relatos no sea una novela, o que tres películas elegidas al azar no formen una trilogía, etc. Hay muchísimas formas de rechazar las estructuras tradicionales y crear otras, pero una ristra de cosas aleatorias no es siquiera una estructura, y no veo cómo es posible considerar un defecto que alguna parte o riff se repita en un tema. Para los que tienen esto como dogma de fe, “Orgasmic selfmutilation” se salvará de sus iras y pasará la prueba, y eso que varias veces se lo saltan y sí repiten partes, como en “A cruel steak” o el mencionado “Gutted like a pig”, aunque lo que haya sucedido en medio sea, como digo, de lo más aleatorio.

Estos dos temas, por cierto, presentan momentos de cierta innovación rítmica que le dan otro aire al conjunto, pero son ocasionales y pronto vuelven a caer en lo previsible. Aun así son junto a “Bashed beyond recognition” lo más convincente del álbum, al menos por su fiereza o su efectividad, ya que no por su inspiración. En el otro extremo está “I’ve got an abhorrent fetish”, soso hasta decir basta. En definitiva, que sin la portada y la producción este disco se queda en muy poca cosa, salvo por los logros de la voz, y la aceptable impresión que deja en uno tiene mucho que ver con esos rasgos “externos”. Pero nada de esto impedirá que uno pueda disfrutarlo a lo bestia, revolcado en el barro y gruñendo como un animal. Yo pienso seguir haciéndolo.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

jueves, abril 26, 2012

DIMINISHED- Origin of Apocalypse (2012)

DIMINISHED abandonan las portadas de sadismo misógino explícito y brutal: ¿será el anuncio de un cambio en su música? Por suerte, no. Progresan, mejoran y hasta maduran, pero no dejan de ser ellos mismos. Buena noticia, porque se trata de uno de los grupos más personales del panorama Brutal Death / Grind actual, y más aún dentro de la escena de Texas de la que proceden, bastante cerrada, que aúna a bandas como SINTURY, VIRAL LOAD, INSIDIOUS DECREPANCY, IMAGES OF VIOLENCE, PROPHECY –cuyo último disco lleva el incuestionable título de “Don’t fuckin’ mess with Texas”-, o los propios padres de todo el tinglado, DEVOURMENT, junto a otras ya desaparecidas como AVERSION TO LIFE o VITALITY. En medio de ese panorama un tanto endogámico DIMINISHED despuntan por su propuesta ecléctica, que incorpora elementos Grind, técnicos y hasta melódicos y un marcado gusto por sorprender al oyente.

Con este disco han alcanzado una síntesis formidable de sus dos anteriores trabajos, un punto intermedio entre las extravagantes audacias de su debut “Chainsaw cunt” y el convencionalismo de “Rectal torment”, demostrando que pueden encuadrarse con todo derecho en una determinada tendencia y a la vez tener unos fuertes rasgos de identidad. En ese sentido se puede decir que han “madurado”, pero ni de lejos han perdido fuerza ni brutalidad.

La portada, como decía, refleja muy bien esta tendencia, en un giro compartido con otros clientes de Jon Zig como BEGGING FOR INCEST, quienes para su último álbum también han recurrido a escenas fantasiosas en lugar de imágenes realistas. DIMINISHED mantienen la colaboración con el famoso ilustrador, pero esta vez en una línea muy diferente que trasluce a la perfección el carácter del disco. Igualmente mantienen la colaboración con el sello Sevared Records, aunque esta tercera ocasión es en principio la última que tenían contratada con ellos.

Otro apartado significativamente distinto es el letrístico, ya revelador desde el mismo título del álbum. Han dejado de lado el tema gore, pornogore y homicida y se han decantado sin contemplaciones por el contenido político. El “apocalipsis” del que habla el título se refiera ni más ni a menos que a eso, centrado en la situación de su país. De hecho la intro es un conglomerado de fragmentos de discursos de John F. Kennedy, George Bush, Martin Luther King, Ronald Reagan, Richard Nixon y Barack Obama, como ejemplo de generadores de promesas y después traidores e incompetentes, en opinión del grupo. Sin embargo, no todas las letras siguen esta dirección, y algunas como “Forced fed gratuitious amounts of semen” o “Tearing back the flesh” se mantienen íntegramente en la anterior línea de depravación sádica. Quizá ya las tuvieran escritas antes de elegir la orientación del disco, no lo sé, pero el efecto de ambivalencia y el contraste que provocan quedan un poco mal, aparte de que no poseen la delirante imaginación de las de “Chainsaw cunt”.

Y entrando ya en la música, conviene aclarar que no es Death técnico, a pesar de los ocasionales arpegios, lo complejo de muchos riffs y lo enrevesado de las estructuras, aunque ciertamente sí es más técnico que los dos discos anteriores (especialmente en temas como “Inializing the beginning”). Es Brutal Death / Grind con toda su ortodoxia pero al que acoplan otros ingredientes ya vistos en su trayectoria –y que en “Rectal torment” se redujeron muchísimo-: mantienen los acordes disminuidos, si bien ya no hay disonancias ni partes atonales, conservan también las armonías diatónicas (que empiezan en “Uninhibited”, se intensifican en “Tearing back the flesh”, siguen en “Divine rite” y llegan hasta “Inializing the beginning”), y una vez más construyen los temas a base de hacer una amalgama variopinta e imprevisible. Las famosas estructuras acumulativas tan queridas en el Brutal Death, pero al menos repiten trozos sobre los que vuelven y así la técnica del “ensartado” se atenúa y queda limitada a la del collage, que siempre tiene más sentido. En esto recuerda al “Killing on adrenaline” de DYING FETUS, al igual que en la variedad y en la vitalidad que desprende. En realidad los temas sí tienen unidad individual, aunque no lo parezca y aunque cueste notarlo (también es cierto que resulta más fácil lograrlo en temas de tres minutos que en los de cinco o seis, y en este disco predominan los primeros).

Otro rasgo distintivo es la inconmensurable variedad de ritmos, muy por encima de lo habitual en el género, y otro serían los constantes cambios de ritmo, aunque este no tiene nada de exclusivo. Repiten también la diversidad de duraciones en los temas –una más de sus señas de identidad- e incluso la aumentan, de hecho la primera “mitad” del disco dura once minutos largos frente a los diecinueve de la segunda. En general, como decía, les gusta despistar al oyente y bombardearle con su planteamiento heterogéneo, y lo que para unos será genialidad para otros será un desorden incomprensible, pero es que el disco entero a unos les resultará irritante y a otros estimulante. Aun así el cupo de excentricidades se ha reducido sensiblemente frente a su debut (el “Oh yeah!” de “Uninhibited” queda casi como único testimonio). Contar con un montón de partes memorables es otro de los muchos méritos del disco.

Las líneas del bajo son muy movidas, aunque en general se limitan a seguir a la guitarra, con notables excepciones como el tema “Tearing back the flesh”; curiosamente el bajo tiene un sonido totalmente limpio, por cierto. Y la batería es terriblemente creativa en todas sus partes, tanto los rellenos como el soporte rítmico básico, y se ve que no tiene el menor interés por ser un simple machaca-blasts. El sonido del álbum es limpio, pero cruje, raspa y chirría todo lo necesario, gracias a una producción sencilla pero muy profesional y al hecho de que todas las guitarras y el bajo los ha grabado el mismo hombre, Daniel Andrew Balle, la cabeza pensante y el alma del grupo.

La voz, sin embargo, resulta muy monótona y consiste casi en un ruido informe, sin apenas relieve, y eso que a veces se la entiende, como en “Shattered by the reformations”. Al menos lo compensan usando dos, ya que combinan la voz principal con la del citado Daniel, creando buenas respuestas entre el registro gutural y el gritón o usando ambas a la vez. Otro fallo considerable del disco es que el bombo está demasiado alto respecto al resto de la batería, y además suena bastante disparado. Añádasele la citada indecisión de las letras y lo dicho sobre la voz, y poco más se le podrá reprochar a este fabuloso “Origin of Apocalypse”.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

lunes, abril 23, 2012

FESTER- A celebration of death (2012)

Por más que lo intento y por más que oigo este disco no logro encontrarle el atractivo por ningún lado. De entrada, el espantoso sonido de batería arruina la posibilidad de disfrutar del conjunto, y aunque te empeñes en dejarlo a un lado e ignorarlo, es imposible, está ahí y condiciona toda la experiencia. Evidentemente, un mal sonido no se carga un disco, y menos aún si sólo se da en uno de los instrumentos, pero en este caso contribuye bastante. Se hace difícil crear un ambiente sonoro cautivador, capaz de transportarte, y la oscuridad de la música parece más bien tosquedad y escasez de medios. Porque la producción considerada en general también deja bastante que desear, el bajo distorsionado, que podría aportar una interesante dimensión, está demasiado enterrado, y otros recursos para crear variedad y tensión, como las frases solistas de guitarra que complementan a las rítmicas o la superposición de texturas en las secciones intermedias, están poco aprovechados. Al final parece que estemos oyendo una grabación donde el guitarrista ha ido apuntando sus riffs, sus ideas, a la espera de conformar un disco de verdad en algún momento.

Y si hablamos de la parte creativa tampoco hay mucho donde rascar: ideas ramplonas, tempos que en lugar de ser tortuosos por su lentitud son más bien aburridos por su falta de vigor, duraciones exageradas para composiciones sin ningún relieve expresivo, repeticiones innecesarias, temas como “The black tower” plagados de armonías anticuadas, otros simplones a más no poder como “Metalized”… Hay momentos más convincentes, como el juego de voces de “A face for a funeral” o las siniestras estrofas de “March of death”, pero poco más salvable. Rematan la jugada con una remezcla techno del primer tema, “Rites of Ceres”, a cargo de Mortiis, a la que han titulado “Rites of Mortiis”. Para entonces el disco ya ha superado los cincuenta minutos, o sea que no se le puede achacar que esté puesta de relleno ni para completar la duración. Tampoco creo que los fans del Darkwave vayan a encontrar atractivo este disco, porque no se mueve en esos terrenos, pese al sonido, las repeticiones, los tempos arrastrados o el ambiente opresivo, más bien es Death/Black planteado de forma bastante desafortunada y realizado aún peor.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

sábado, abril 21, 2012

GODHATECODE- Weltenschmerz (2012)

Segundo disco para estos austriacos fundados en el 2007 por el inquieto guitarrista Wolfgang Rothbauer (DISBELIEF, ZOMBIE INC., EISBLUT, IN SLUMBER, THIRDMOON, OLEMUS) para dar forma a una banda de Death brutal pero no de Brutal Death. Su debut “Aeons” del 2008 se movía en un estilo más Old School, a medio camino entre el Grind, el Punk y el Death, pero en este segundo asalto han depurado su propuesta a todos los niveles, sobre todo el sonido, hasta ofrecer un álbum moderno y agresivo a partes iguales.

Lo de moderno no es porque presente elementos vanguardistas, sino porque la producción es clara y ultrapotente y porque musicalmente los rasgos de Old School han desaparecido casi por completo. Nada de ambientes tenebrosos, riffs arrastrados ni guitarras pastosas, esto es Death Metal afilado como una cuchilla y perfecto para el siglo XXI. Combinan partes rápidas con otras ultraveloces a base de blasts y algunas pesadas y casi marciales (a las que dan protagonismo en “Schlöne Fraude” y en la final “Todessog”), riffs clásicos junto a otros de diseño más grindcorero (“Beuteschema Überdruss” por parte de los primeros o “Värdighetens Avgrund” por los segundos) y una voz que se mueve en un registro vociferante pero en absoluto gutural. Es decir, que tienen toda la libertad que les da el no adscribirse a rajatabla a ninguna escuela concreta.

Hasta se atreven con ocasionales teclados de fondo (muy muy discretos, todo sea dicho, salvo en el mencionado “Todessog”) y algunos fraseos melódicos en las partes solistas. Y ese sonido de guitarra… Tremendo, absolutamente tremendo, cortante y quirúrgicamente limpio pero a la vez con mucho cuerpo. Todo el sonido del grupo sigue esa línea, es potentísimo y nítido, pero no frío ni excesivamente digital. Hay que decir que ahí se han lucido (el disco ha sido masterizado por Dan Swanö), y es que con ese sonidazo cualquier cosa suena muchísimo mejor, al igual que grandes temas o discos enteros pueden palidecer por culpa de una mala producción.

Tampoco es que los méritos compositivos se queden atrás, pero sí es cierto que, sin ser una revelación ni una obra maestra, ganan mucho gracias al sonido. No creo que ningún tema en particular se pueda considerar una maravilla (aunque sobresalen los cuatro mencionados), pero el conjunto es muy homogéneo y apenas hay fisuras. Quizá, dado el estilo, les vendría bien usar menos cambios de ritmo y dotar a cada tema de un carácter propio, lo que consiguen muy bien en los temas a medio tiempo o en los que son especialmente rápidos y directos, como el citado “Värdighetens Avgrund”. Desde luego queda claro que se trata de un grupo muy sólido, situado por encima de modas, revivals y dogmatismos y con un muy prometedor futuro.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

jueves, abril 19, 2012

WARBEAST- Krush the enemy (2010)

Empecemos por situarnos: WARBEAST hacen Thrash Metal, vienen de Texas, EEUU, y se formaron en el 2008, pero no son ningunos novatos: básicamente el grupo está creado a partir de células de los también tejanos GAMMACIDE y RIGOR MORTIS, ya que incluye al guitarrista Scott Shelby (GAMMACIDE, ex-ROTTING CORPSE, ex-MALIGNANCY) junto al cantante Bruce Corbitt (RIGOR MORTIS, ex-MALIGNANCY) y por sus filas ha pasado el guitarrista Rick Perry (GAMMACIDE). Este álbum en concreto está compuesto íntegramente por estos tres (la alineación actual se completa con el batería Joe González y el guitarrista Bobby Tillotson, a falta de un bajista que sustituya al recientemente huido Alan Bovee, también miembro de GAMMACIDE, cómo no). Se fundaron como TEXAS METAL ALLIANCE en el 2006, dos años más tarde adoptaron el nombre actual y otros dos después el sello discográfico propiedad de Phil Anselmo, Housecore Records, publicaba este su debut.

Tanta información no es gratuita, ya que un grupo con esas coordenadas va a sonar con toda probabilidad a lo que le marcan sus genes, y así sucede. Las influencias de los grupos clásicos están ahí, y el sonido de los álbumes que ellos mismos grabaron a finales de los ochenta es palpable, pero con una dosis de variedad grande -hay ecos de otros muchos pioneros como SACRED REICH, EXODUS o en mayor grado SLAYER- y sobre todo con una vitalidad sorprendente. Aquí no hay lugar para la nostalgia ni se busca recrear el pasado, y si uno no supiera quiénes son los músicos pensaría que se trata de unos recién llegados, aunque tampoco se meten en terrenos modernos ni dados a la innovación. Suenan clásicos pero no añejos. Al mismo tiempo le pegan un buen repaso al montón de grupos de imitadores que saquean aquel legado, suenan tan vigorosos como ellos pero destilan una sabiduría que sólo se consigue, como en su caso, después de haber contribuido a desarrollar y culminar el estilo cuando se creó.

No son divagaciones, es que todo esto se nota de verdad en la música, tanto en la construcción y los arreglos de los temas como en los materiales usados: riffs, líneas vocales, solos, frases de relleno, guitarras dobladas, cambios de ritmo… La energía fluye imparable y a la vez demuestran una solidez compositiva y como instrumentistas que garantiza un conjunto de alto nivel. La producción se mueve en entornos parecidos, ni descaradamente retro ni asépticamente moderna. Y en cuanto a los temas, en muchos momentos le dan una lección a los propios SLAYER, sobre todo en la primera mitad del álbum, donde prevalecen los tempos rápidos y los estribillos efectivos (de ahí en adelante es cierto que se aprecia un cierto bajón de intensidad por parte de los últimos cuatro temas), con momentos estelares en “Scorched Earth policy” y el tema título. Los solos, por cierto, le deben también bastante al binomio KING-HANNEMAN, como se aprecia en “The plague at hand” o en la más ‘exodusiana’ “Stalker”, otro momento en que el disco recupera potencia y vuelve a volar a gran altura.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

sábado, abril 14, 2012

DARKNESS BY OATH- Near death experience (2012)

A ver si sé enfocar esta reseña para que se me entienda bien, que no siempre es fácil. Lo que tenemos aquí es el tercer disco en sus diez años de existencia por parte de los vascos DARKNESS BY OATH y el segundo que publican con el sello Cyclone Empire. Si su anterior “Fear yourself” del 2009 lo mezcló y masterizó Dan Swanö, esta vez se ha encargado de los asuntos técnicos Tristán Íñiguez, uno de los dos guitarristas del grupo, y su labor no desmerece en nada a la del polifacético músico y productor sueco.

A lo largo de once temas y casi tres cuartos de hora plasman un Death melódico estilo Gotemburgo y con claras influencias de AT THE GATES reconocidas por ellos mismos, pero tan exageradas que da la impresión de estar oyendo a los propios AT THE GATES o como mínimo una reproducción muy fiel, concretamente de su última etapa con los discos “Terminal spirit disease” de 1994 y “Slaughter of the soul” de 1995. Esto es AT THE GATES por los cuatro costados, con alguna cosilla más pero básicamente ATG. Quizá también menos agresivo y más melódico. Hay momentos que recuerdan a los IN FLAMES de antes de cambiar de orientación -o de cuando empezaban a hacerlo-, blasts un tanto más brutales que por momentos le dan otra dimensión a la música, un cautivador tema instrumental y algún otro momento aislado más como las voces limpias en el último tema, pero casi en su totalidad esto es una pura recreación del estilo medio/final de ATG.

Aclarado esto, hay que decir que el disco está magníficamente compuesto y trabajado, tiene una estructuración muy firme en cada tema, unas deliciosas guitarras dobladas, solos expresivos, arreglos muy meticulosos, riffs melódicos que contrastan con la espectacular fuerza de la voz de Aritz Nabarro, pero… y no es por volver con la idea de antes, pero es que resulta inevitable hacerlo… todos esos elementos están sacados punto por punto de los mencionados e influyentes suecos. Tomemos como ejemplo los cambios de ritmo, sabiamente distribuidos y combinados, qué duda cabe, pero que proceden de donde ya he dicho y están situados en los mismos puntos que allí. La bajada de tempo al llegar al preestribillo o estribillo en los temas rápidos (“Streams of blood”, “In an obscure eternity”, entre otros), por ejemplo, es otro caso palpable (y lo contrario en los temas más lentos, como “NDE”). La armonía de los temas, las frases melódicas que entretejen y doblan las guitarras, la estructura de muchos riffs, las partes rápidas de la batería, la voz solista rasgada -no me refiero al registro gutural, que le aporta un interesante contraste-… son también rasgos tomados de ATG, a quienes DARKNESS BY OATH está claro que tienen en un altar: su primera grabación fue una versión del tema “The swarm”, que luego apareció en el álbum “Slaughterous souls – A tribute to At The Gates” de 1994, editado por Drowned Scream Records y Goi Music, y en este tercer disco participa como invitado Anders Björler de ATG y THE HAUNTED metiendo un solo en “Unequivocal evil excitement”, junto a la aparición de Marios Iliopoulos de NIGHTRAGE haciendo lo mismo en “Terror in thousand faces”.

Volviendo al principio: lo que quiero expresar es que el disco es una gozada de arriba abajo, y si lo hubieran sacado ATG en 1996 habría sido una formidable continuación de su carrera (de hecho este “Near death experience” me parece más variado, rico y equilibrado que el “Slaughter of the soul”, que cerró mucho el estilo previo del grupo), o si, por ejemplo, hubieran aparecido ahora de repente unas “cintas perdidas” con esta grabación. Pero han pasado cerca de dos décadas desde entonces y la consideración debe ser otra, y no puedo pasar por alto que estoy oyendo un disco del 2012 en el que cada dos por tres tengo la impresión de que el cantante va a empezar a chillar el estribillo de “Under a serpent sun” o “Terminal spirit disease”. Al valorar un disco todos tenemos unas premisas de fondo, aunque no las hagamos explícitas, y puede que concedamos más importancia a la ejecución, a la grabación o a la composición (con los subapartados y matices correspondientes en cada bloque). Yo me decanto claramente por la composición, creo que en cualquier proceso creativo es la base y el punto de partida, y así lo hago también al puntuar este disco. En todo lo demás el resultado del mismo es sobresaliente.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

jueves, abril 12, 2012

SAVAGERY- Volatile (2010)

Desde Los Angeles, California, tierra más propicia para el Glam y el Hair-Metal, vienen estos hispanos con su segundo disco y una propuesta correcta pero desafortunada en varios aspectos. El estilo es Death entre lo americano y lo técnico, sin optar del todo por ninguno de ellos, algo así como un cruce de SPAWN OF POSSESSION y DEEDS OF FLESH pero en versión modesta. Lo que más les va es usar ritmos irregulares y riffs bastante complejos, además de continuos cambios de ritmo (a menudo un tanto disparatados), con un bajo que se muestra particularmente inquieto. Hasta aquí los méritos.

Dicho esto, lo que más lastra el disco es sin duda la producción, totalmente plana, lineal, insípida. El sonido es frío y mecánico, las guitarras están desaparecidas en la mezcla, la batería está demasiado alta -muy especialmente el bombo- y además suena bastante artificial, y para rematar las cosas el espacio estéreo es mínimo (la apertura de los canales izquierdo y derecho). Así las cosas, todo se pone cuesta arriba para sacar un disco adelante con éxito.

Pero es que la parte compositiva tampoco es ninguna gloria: no hay apenas nada memorable en los temas, ninguna idea que destaque, y cada uno de ellos es un batiburrillo de partes inconexas que cambian de la forma más brusca imaginable.  Encima les da por empezar TODOS los temas directamente con la voz y los instrumentos de golpe y a la vez, con lo cual no se percibe cuándo acaban ni empiezan, aunque la razón principal para esto es que ninguno tiene personalida propia frente al resto.

A todo lo dicho hay que añadir la escasa duración de la música, y es que en los 25 minutos que dura el disco meten nada menos que una intro y tres outros que rondan todas el minuto. Este tipo de añadidos son útiles porque aportan amenidad y crean transiciones entre los temas, pero se consigue lo mismo con diez segundos que con cincuenta, o incluso más. Y en todo caso, estas secciones quedan mejor cuando su cantidad y longitud va en consonancia con la duración total del disco, lo que aquí no sucede.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

miércoles, abril 11, 2012

HUMAN CARNAGE- Unleash the carnage (2011)

La escena catalana de Brutal Death es una de las más prolíficas y activas en España, con grupos clásicos como CAUSTIC o MIXOMATOSIS, veteranos como BAALPHEGOR o ENTROPIA, luchadores incansables como HAEMOPHAGIA, nuevos valores como ENGORRIMENT, grupos a punto de publicar nuevos trabajos como INFECTED FLESH o AVGRUNN y otros que acaban de hacerlo como CARRIONED o FALL OF MANKIND, y promesas recién surgidas como estos HUMAN CARNAGE de Barcelona.

Lo más apropiado es valorar este disco autoeditado precisamente como eso, un disco autoeditado y un grupo que aún está en fase de promesa, así es más fácil pasar por alto ciertas deficiencias que podrán ir puliendo con el tiempo. Pero de entrada exhiben un gran potencial y atesoran valores como intensidad, técnica, variedad y personalidad, rasgos interesantes en el siempre repetitivo mundo del Brutal Death. Vaya también de entrada la observación de que quizá habría estado bien elegir un nombre que no suene tanto a refrito y que no corra el riesgo de perderse en el bullicio de todos los que ya empiezan por “Human” o incluyen “Carnage”, no creo que sea una buena carta de presentación, y es que la saturación de grupos hace que el oyente pase por alto los que, como éste, no llamen la atención ni destaquen frente al resto.

El punto más débil de este disco es la producción, bastante tosca. Dudo que sea ese el sonido que han querido lograr, demasiado oscuro y algo confuso, sobre todo la batería, porque no es lo habitual en el género. Y, sin embargo, al mismo tiempo resulta atractivo, porque ese toque orgánico y cálido le da mucha vida a la música. Podrá parecer paradójico, pero al evitar los sonidos digitales excesivamente tratados ganan mucho en cercanía y causan una mayor impresión sobre el oyente, y esa especie de caos provocado por la oscuridad del sonido refuerza a su vez la propia oscuridad de la música. No es que me contradiga: objetivamente la producción es tosca, elemental, poco elaborada, pero su impacto sobre la música es una cuestión que puede mirarse desde ambas perspectivas, y al final cuál de las dos prevalezca será cuestión de gustos.

Eso sí, la batería no hay forma de entenderla, porque sencillamente no está bien grabada. Muchas partes del kit no se oyen siempre como deberían, la caja tiene una sonoridad muy mate, casi opaca, hay veces en que parece que no va bien sincronizada con el resto de instrumentos (por ejemplo en el principio de “Engines of a genocide”, el tema más largo del disco, con sus más de seis minutos bien distribuidos y equilibrados), y en general los blasts van a su bola y suenan bastante descontrolados. Sí, al final acaba entrando a tiempo en la siguiente parte, pero por momentos hay una preocupante sensación de barullo percusivo que no le sienta nada bien.

Volviendo a los méritos del disco, las partes rápidas y brutales se compensan en todos los temas con muchas otras más pesadas, lo que evita la monotonía y asegura la variedad. Un tema como “Predators of God” es un buen ejemplo, aunque en realidad cualquiera valdría, ya que la uniformidad entre todos ellos es muy alta. Y el bajo, aunque en la mezcla no siempre resulta claramente audible, tiene un papel instrumental muy destacado y hace continua demostración de una técnica envidiable, bien sea cuando va al unísono con los riffs o los arpegios de la guitarra -lo que de por sí ya se las trae- o bien cuando tiene sus ocasionales momentos para destacar por sí mismo (“Glorious revenge”, y no me refiero a la parte en que se queda casi solo, sino a lo que hace por detrás de la guitarra desde el principio y después varias veces más, una de ellas hacia el final del tema; otro tanto sucede en “Execution VII” y también en la mencionada “Engines…”, con un breve momento de lucimiento solitario que en realidad enmascara lo más complicado que ejecuta y que está en la parte central del desarrollo del tema).

Lo que destaca claramente por encima de todo lo demás es el trabajo de guitarra, la auténtica protagonista del álbum: ha logrado combinar elementos de Death Técnico y Brutal sin caer en los tópicos de ninguna de esas corrientes. Curiosamente, no los fusionan, sino que los superponen, al estilo de unos DYING FETUS (con menor presencia de lo técnico y nada de su Groove): progresiones y muy especialmente arpegios son lo más socorrido, y de hecho la guitarra vuelve a estos cada dos por tres. No son los arpegios que se han puesto tan de moda en el Tech-Death más ultra, de esos que lo llenan todo hasta anular cualquier otro ingrediente y que en el fondo no son más que ejercicios de dedos; aquí están ensamblados como pequeñas partes de los riffs, normalmente tras una célula rítmica, lo que hace que aparezcan sólo de vez en cuando y no lo copen todo ni lleguen a agobiar. Este particular diseño es a la vez la seña de identidad más clara en las composiciones del grupo, aunque con sólo un disco se ve ya que recurren a ella casi en exclusividad -al margen de las partes pesadas con riffs más clásicos- y en el futuro deberán encontrar otros elementos aparte de este si quieren consolidar un estilo propio.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

martes, abril 10, 2012

Back at the Black Farm


De vuelta con los bichos (entiéndase "animales") y de vuelta con el corpsepainting y los 'trooo' blackers... Criaturitas... (me refiero de nuevo a los animalejos)

Está claro que si algo han inventado Abbath y compañía no es el maquillaje facial, ese ya lo da la naturaleza generosamente... ¿O es que unos enviados de Leviatán han secuestrado a estos bichines, los han sometido a un par de rituales satánicos y los han pintado estilo IMMORTAL? Que todo es posible. Me los imagino en el altar atadicos de pies y manos (o de patas y patas) mientras el Carnero Supremo saca el Titanlux y el kit de invertir cruces... Qué escena, por dios (digo por Satán), qué escena...

lunes, abril 09, 2012

INFERION- The desolate (2012)

Segundo disco en diecisiete años a cargo de este grupo, en la actualidad un dúo pero por el que han pasado un buen puñado de músicos. Tras su debut “Firewar” del 2003, también autoeditado, este segundo trabajo ofrece una buena dosis de Black acelerado y gritón, como debe ser. Lástima que el sonido de la batería no se una a estos atributos y que resulte demasiado limpio, además de dar impresión de “disparado”. Por lo demás, el conjunto sonoro logra ser altamente sugestivo y transmite a la perfección la rabia, la velocidad y la furia de la música. Aun así a las guitarras, pastosas y densas, no les habría venido mal sonar aún más chirriantes. De la voz nada que objetar, rasgada y muy a menudo doblada por otra más gutural, cumple su papel de forma brillante.

Como punto destacado hay que señalar las discretas incursiones melódicas de ciertos riffs -e incluso la presencia de algunas frases armonizadas-, en medio de los habituales trémolos propios del género. Esto es lo más interesante del disco, el usar a veces otros recursos aparte del citado o de arpegios, acordes abiertos, disonancias y en general los esperables en un disco de Black. Podrían darle mucha más salida y así forjarse una identidad propia dentro de un panorama a veces demasiado homogéneo. Al final esto es lo que más pesa en este disco por el lado del demérito, que resulta demasiado convencional, aparte de que ninguna canción es llamativa en especial, salvo quizá la final “Withering dieties” y su aire novedoso, casi post-Black, y sus armonías cercanas al Shoegaze pero con un sonido mucho más crudo.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

viernes, abril 06, 2012

SVIN KILLER- Drowning into the green mass (2011)

Que no engañe la portada ni la tipografía: nada de Metal experimental o progresivo, esto es Gore-Grind-Death simple y directo a la yugular. Caña, caña y más caña, en una onda ANAL NOSOROG menos groovy, los SUBLIME CADAVERIC DECOMPOSITION de su tercer disco o cualquier álbum de THE DAY EVERYTHING BECAME NOTHING. Es decir, guitarras pastosas como un charco de barro, ritmos sencillos a más no poder y una voz que parece un vómito continuo. El bajo está difuminado en medio del lodazal, pero a cambio nos obsequian con un sonido seco y agudo en la caja de la batería totalmente irresistible, una delicia para los adictos al género, frecuentes armónicos (“Awakening of the something abominable”, “Zaire”, “Violence” y el tema-título), glissandos chillones (“Cryptic milk”) y unos pocos gorrinillos histéricos (de nuevo “Zaire”, “Hate, sick and disemboweled human”). El paraíso hecho pocilga.

Lo más logrado en términos de efectividad y capacidad de enganchar son, en mi opinión, justo los temas que incluyen armónicos y que me ahorraré repetir, y de rebote “Awakening… “ y “Drowning…” suponen dos de los pocos momentos en los que el bajo se oye de forma independiente, lo justo para que constatemos que, efectivamente, estaba ahí. El resto es más de lo mismo, guturalidad y machaconería para dejarse las cervicales, con un punto máximo de pesadez en “Violence” y un tema particularmente adictivo en “Zaire”. La gran pena es que el álbum sólo dure veintitrés minutos (al menos no escatiman tiempo de música con samples ni intros): ya sabemos que el “Keep it simple” es una consigna válida en el género, pero hacerlo así de corto cuando uno se lo está pasando tan bien es una lástima. En resumen, un disco extraordinariamente simple y extraordinariamente disfrutable.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

miércoles, abril 04, 2012

INGESTED- The surreption (2011)

Segundo disco para los ingleses INGESTED, aún más decididamente Deathcore que su debut del 2009 “Surpassing the boundaries of human suffering”, pero con mejor producción: un sonido ultrapotente y unas guitarras asesinas que crean un bloque tremendamente compacto. Te pasa por encima y te aplasta sin piedad. Eso sí, siguen empeñados en sacarle a la batería un sonido totalmente disparado, que le quita dinamismo a la música y la vuelve fría y machacona. Quizá su intención es justo conseguir esto último, y en tal caso lo logran a las mil maravillas, pero a costa de que el disco no tenga apenas relieves sonoros.

Eso, unido al género, da un resultado ciertamente machacón, como decía, pero de eso se trata. Ahora bien, cada tema por separado engancha por su potencia y su dureza, todo es contundente y muy agresivo, pero el disco oído todo seguido acaba cayendo en una cierta indefinición. No hay partes que destaquen frente al resto ni temas que sea fácil individualizar. Por lo demás, encontramos lo habitual en el género (aunque aún conservan un pie en el Brutal Death, a diferencia de grupos consagrados en cuerpo y alma al Deathcore más convencional): partes pesadas, riffs de pocas notas, ritmos entrecortados, muchos breaks, voz enfadada con el mundo entero -en su favor hay que decir que varía todo el rato entre este registro grave y otro más chillón-. No son el grupo más inspirado ni personal en este campo y, al igual que pasa con los propios temas, cuesta identificarlos en medio de sus competidores. En todo caso, el disco es una propuesta sólida, suena como un cañón y mantiene una atractiva variedad de rasgos de estilo.

(Originalmente publicado en Xtreemmusic.com)

domingo, abril 01, 2012

Sequía de conciertos en España


Después de un tiempo subiendo regularmente noticias a la página de Xtreemmusic, he podido comprobar que la falta de conciertos importantes de Metal extremo en España no es un hecho aislado, sino una tendencia consolidada. Aquí va la prueba de que los buenos conciertos han dejado sistemáticamente de venir a nuestro país. Sólo en lo que llevamos de 2012 ya nos han esquivado todos estos:

KRISIUN - MALEVOLENT CREATION - VITAL REMAINS (27 de enero / 03 de marzo)
ORIGIN - PSYCROPTIC - LENG TCH'E (03 de febrero / 03 de marzo)
CANNIBAL CORPSE - BEHEMOTH - LEGION OF THE DAMNED - MISERY INDEX -  SUICIDAL ANGELS (09 de febrero / 04 marzo)
OBSCURA - SPAWN OF POSSESSION - GOROD - OXIVIOUS (09 de marzo / 07 de abril)
NACHTMYSTIUM - DARK FORTRESS - PHLEFONYAAR - VERDELET (17 al 29 de abril)


Como puede verse, se trata de grupos que siempre habían venido a España de forma regular, y además estamos hablando de grupos grandes, con poder de convocatoria. Pero los promotores se deben haber cansado de ver que aquí esa convocatoria no estaba a la altura y ya no quieren pringar más pasta. Normal, y demasiado han esperado.

El caso es que durante, por ejemplo, el mes de febrero estaban recorriendo simultáneamente Europa todos los grupazos de los tres primeros conciertos de la lista, y aquí sin olerlos. Alucinante y a la vez tristísimo. Especialmente sangrante es habernos perdido el paquete de CANNIBAL, BEHEMOTH & company.


Pero la cosa no es de ahora, el año pasado ya ocurría lo mismo. De hecho, cada vez va a más. Evitaré el repaso completo, pero como muestra bien vale el último gran cartel que también nos esquivó a finales del 2011: SEPULTURA - EXODUS - DESTRUCTION - HEATHEN. ¿Qúé cara se le queda a uno viendo esto? Además confirma que el problema no es con un género específico, porque entre todos esos carteles hay Thrash, Death, Brutal Death, Death técnico, Black, Grind... da igual. No viene ni dios y eso es lo que hay.